viernes, 5 de noviembre de 2010

Compartiendo "Breath of Fire", un taller con Frans Winther. Odin Teatret. (1era sesión de 7)








Inicio esta serie de entradas del diario de trabajo (o bitácora) que escribí durante el curso de siete días que tomé con Frans Winther, el músico del Odin Teatret, del 18 al 24 de octubre, en Holstebro, Dinamarca. El diario lo publiqué primero sin videos en mi página profesional de facebook y en la página de Haydé Lachino sobre danza y artes escénicas; ahora que ya he editado los videos puedo publicarlos junto con el texto aquí en el Blog.

Este es un diario de trabajo y los videos no están editados para hacerlos amenos o resumidos, duran lo que duraron los ejercicios o el trabajo de montaje, están  expuestos como documentos en bruto, y mi razón de presentarlos de esta manera es así de simple, son documentos.

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Entrada al teatro del Odin Teatret en Holstebro. (Oct 2010)


En 1993 tuve la oportunidad, mientras formaba parte de la compañía de teatro de Escenología y gracias a Jaime Soriano y Edgar Ceballos, de participar en un taller ("El eco del Silencio") con una de las actrices del Odin Teatret, Julia Varley, y días después trabajar con el mismo Eugenio Barba en uno de los ensayos de la compañía (como parte de un proceso de 2 años de un espectáculo que nunca llegó a estrenarse); aquella ocasión Eugenio Barba trabajó con nuestras acciones físicas por más de cuatro horas. Mis concepciones como director de actores y tejedor de acciones físicas y vocales fueron marcadas en buena parte a partir de esa experiencia, con la lucidez y la habilidad que Barba tenía para hacer lo que siempre ha hecho, dirigir actores.

Mi vida ha cambiado mucho desde aquellos años: la compañía de Escenología se disolvió, me dediqué a actuar en teatro comercial, cree mi propia compañía teatral (Esférica Ludens) trabajando con ella por casi 5 años, y finalmente dejé el país (y a Esférica) para adentarrme en la aventura de conocer los mundos teatrales de mi tiempo en sus lugares de origen. Casi 10 años después esta aventura me lleva a Holstebro, al cuartel general del Odin Teatret, a vivir su trabajo en su casa, en el templo de muchos, en el origen de todos los conocimientos teatrales para otros, y esta vez en un peculiar taller, "Breath of Fire", con el músico del Odin Teatret desde principios de los años 80, Frans Winther.

La musicalidad de la escena siempre me ha interesado y muchos de mis textos tienen una total relación  con piezas musicales, pero dar el paso a tratar de descubrir la puesta en escena y el manejo de actores desde una perspectiva musical núnca lo había intentado, más allá que del plano intuitivo. Así que aquí estoy, ya he tomado mi primer día de taller, y estoy más que ansioso de compartir aquello que he trabajado en él.


1er día
18 de octubre de 2010
Odint Teatret. Holstebro, Dinamarca.

La experiencia de un taller con el Odin en Holstebro es sustancialmente diferente a la de un taller en otra parte del mundo, aquí se viene también a vivir al Odin, no sólo a tomar un taller de unas cuantas horas. En este taller, que es de 9am a 4pm, estaremos una semana, viviendo día y noche dentro de sus instalaciones, concinando en la cocina del teatro, comiendo en la mesa que todos comen, en momentos viendo trabajar a los otros integrantes y en momento participando con ellos en pláticas, simples contactos o posiblemente hasta demostraciones de trabajo que amablemente algunos pueden estar dispuestos a ofrecernos (como Else Maria Laukvik que nos ha dicho que quiere presentar una para nosotros este domingo, espero que se dé).

Ayer mismo, durante la presentación de llegada y después de habernos instalado en nuestros cuartos, Frans nos dió un recorrido por todas las instalaciones, y conocimos las 4 salas de presentaciones (salones blanco, rojo, negro y azul), así como los centros de investigación, las oficinas, la biblioteca, la sala de audio y video, y los lugares donde se han trabajado aquellos ya legendarios espectáculos de este grupo; y Frans dejó para el final la oficina de Eugenio Barba y el cuarto donde Grotowski acostumbraba quedarse durante sus estancias de visita o trabajo en el Odin; ese cuarto desde su forma como parte de una esquina de un ático, es una cueva de ermitaño, una celda monástica, donde el maestro se sentaba y pensaba mientras fumaba horrores y bebía.

Una vez hechas las presentaciones (como es de esperarse somos un grupo de varias nacionalidades: 2 danesas, 5 italianos, 1 francés, 1 colombiana y yo el mexicano) nos fuimos a la cama citados a las 9am para comenzar el trabajo con Frans.

Frans Winter (derecha, de lentes) mientras esperábamos a que llegaran los demás integrantes.


Frans es otra persona verdaderamente amable, abordable y claro en lo que sabe dar y aportar (es una característica que quien conoce al Odin sabe que todos sus integrantes la tienen), así que problemas por ahí no veo que vaya a tener. Lo único que me hace pensar es que con mi ultima experiencia con el curso de Butoh con Denise Fujiwara y ahora ésta con Frans, la vida como alumno se me complicará buscando guías que aporten tanto como ellos, no dioses para adorar si no creadores que gustan de compartir.

En punto de la nueve todos estábamos en el salón blanco, un foro hermoso e idóneo para trabajar. Frans había pedido que cada día alguien diera el calientamiento físico durante media hora, y este primer día le tocó a Elisabetta: su propuesta fue un tanto básica, dedicada más a una presentación de todos en un juego de lanzar algo repitiendo nuestros nombres y los lugares de donde somos originarios, y aunque entretenido y divertido, Frans consideró que era necesario más trabajo físico, así que otra compañera, Luisa, tomó la batuta y comenzó a aportar ejercicios un tanto más físicos pero aún utilizando sonidos. la media hora pasó y entonces Frans trabajo otra media hora de calentamiento vocal.

Primero utilizando la respiración, habría que usar las manos (y los brazos) para explorar sin mayores exigencias el largo de nuestra exhalación: inhalamos con nuestros dedos de la mano derecha junto a los labios, y al exhalar nuestra mano se aleja suavemente y se detiene hasta que la exhalación se acaba. El movimiento se repite varias veces y se van sumando pequeños sonidos hasta sílabas. Sin detenernos continuamos ya sin el uso de la mano a trabajar con tonos, volúmenes y finalente con ritmos. incluyendo pies y manos. Si hubiera una palbra pára definir la sensación sería "rico", rico de lo que te da en práctica y rico en el gusto por hacerlo, entre otras cosas porque siendo Frans un músico la dirección por la que va el sonido de todos es verdaderamente musical, terminando el grupo entero como un verdadero coro.

Una vez el cuerpo y la voz listos para el trabajo se abordó el taller como tal: el montaje de acciones físicas y vocales a partir de un poema y una canción que se nos había pedido traer aprendidos de memoria. Aún cuando varios no teníamos totalmente aprendido el poema, el trabajo se dió sin interrupción por ello.

Frans Winther trabajando con las acciones basadas en un poema.


Voy a tratar de describir los pasos que se siguieron en toda a sesión de trabajo.

Cada actor decía su poema, y después de repetirlo una vez, Frans comienzó a dar indicaciones y acciones físicas que rompían con la línea que el actor traía al decirlo en un principio. Primero nos pidió decirlo con cambios de ritmo o velocidad y no hacer caso del significado de las palabras, después añadía una posición o una acción, posiblemente escogida al azar, posiblemente contraria a lo que él creía que el actor quería hacer, o simplemente, como fue en mi caso, para ayudar a romper una tensión absurda con la que estaba diciendo mi poema (me pidió repetirlo a alta velocidad mientras alguien ejercía en mi una resistencia física, y yo debía continuamente tratar de romper esa resistencia). Una vez explorada la acción de cambio o reto con el poema, se a;adía la canción con una nueva acción física.

El cambio en la manera de decir el poema y la canción era evidente en cada uno de nosotros, que al principio íbamos de la recitación hasta la coreografía de acciones físicas y vocales, pero una vez que se dió ese cambio el poema y nuestras acciones adquirieron una dimensión muy interesante, pues cambiando el ritmo parecía que se cambiaba a la vez el tempo, y de prácticamente un punto muerto ciertas posiciones o imágenes adquirían una fuerza muy grande y un gran magnetismo visual.

Quien quería sentir su poema no iba a salirse con la suya; habría que dedicarse a otras cosas (acciones físicas concretas) antes que a sentirlo o actuarlo.

Siendo 10 personas en el taller y debiendo trabajar con todos y cada uno, a veces en pareja (un compañero ayudando a otro en su poema) a veces hasta en trios (tres ayudando a la acción del otro) el tiempo de "montaje y revisión" se extendía bastante. Uno entra en un ambiente diferente, sentado ahí observando; para algunos podía ser una espera larga hasta su turno, para otros podía sernos de gran utilidad observar cómo Frans daba indicaciones y cómo éstas eran recibidas y transformadas en la escena; también podía aprovecharse ara tomar fotos o video, como pude hacer.

Casi sin percirbirlo, mientras se avanzaba haciendo la revisión del poema y la canción, estábamos ya trabajando en la realización de un montaje, con transiciones entre un compañero y otro y la participación del grupo entero. Frans trabajaba con practicidad, simple y directo.

En una pausa nos pidió llevar al papel lo que habíamos hecho, describiendo nuestras acciones y practicándolas nuevamente, y así lo hicimos por algo menos de 20 minutos. Pasar una vez más todo y un hora de comida.

De regreso del almuerzo se le dió una segunda revisión a todas las acciones y se trabajó más en monatje de acciones y de transciciones para dar una línea a todo el trabajo.

Varias de las primeras acciones cambiaron y con ellas la forma de decir el poema o cantar la canción. Finalmente dimos una "pasada" completa a todo el trabajo que para el fin de la sesión estaba ya unido completamente, con todos hablando, cantando y realizando acciones físicas en lo que sería un muy basico espectáculo de algo menos de 15 minutos. 

Al final del texto pueden ver más fotos y un video del montaje de las primeras acciones físicas y vocales,

Parece que de esta manera, la clásica forma de trabajo de Eugenio y el Odin, se puede llegar muy muy lejos; esta prueba es simple y clara de la evidencia de su funcionalidad, y ahí radica su gran valor. ¿He dicho que todo estaba ligado en un ritmo que se fue creando con el entrelazamientos de todos? Poemas, canciones y música, sea con guitarra (otro compañero, Lorrain, la llevaba), con la voz en tarareo o con el ritmo en el tronar de los dedos de las manos, era el hilo conductor; por supuesto que una extraña historia se iba forjando en la idea de Frans.

Durante esta prmera sesión Frans daba consejos o aclaraba sobre practicidades de nuestro trabajo (exactamente como recuerdo Eugenio hacía al dirigirme en 1994): 

-Cuando manejas un objeto en escena trata de darle otro uso a parte del que tiene comúnmente: en este caso se refería a una peineta, dándole otro uso más allá de detener el cabello.
-No salir de escena como si qusiéramos huir de ella.
-Hay que romper el ritmo original del poema para abordarlo en un montaje.
-No des mucha información visual al espectador de un golpe, él es más lento que tú; dosifica esa información: en este caso refiriéndose a alguien que caminaba demasiado rápido para llegar a una acción, mientras repetía su poema.
-Puedes cortar el poema o la canción, una interrupción es funcional.
-Los más básico es el manejo del ritmo en tus acciones (en referencia a acciones vocales y físicas)
-tus acciones siempre serán más funcionales si son simples, como vestirse y desvestirse, como empujar o detener, etc. Sobre este consejo, Frans repitió de otra manera las palabras de Eugenio Barba en alguno de sus libros donde narra la fuerza magnética de una presencia física simple y clara (Eugenio hablaba de un caballo, Frans hablaba de técnicos cambiando un foco) al lado de un actor actuando: una acción realmente natural mata toda actuación.
-Lo más importante es crear "atención" en el actor (awareness); lo que yo traducía por ese estar presente, en el aquí y ahora.

4:30 pm La primera sesión había terminado.

Habría que continuar viviendo esa nuestra presencia en las instalaciones del Odin.

El juego de nuestro sueño aún continúa.

martes, 2 de noviembre de 2010

Imágenes de Muñecos de Teatro de Sombras de la Revolución Cultural China.

Aún cuando mi vida en China me llevó a su teatro de sombras y el estar en el oriente a todo el teatro de marionetas de la región, no me considero ni siquiera un espectador aficionado de estos tipos de teatro; al verlos y reconocer su importancia comencé a recopilar cuanto veía o leía y a compartirlo, y de alguna manera he aprendido a disfrutarlo, pero nunca me consideraré un estudioso del campo, sólo un hombre con suerte que ha podido estar cerca de algunas fuentes y obtener material. 

He recibido una petición para que hable sobre el teatro de sombras durante la Revolución Cultural  en China y por qué no desapareció durante ese periodo; no tengo mucho qué decir sobre ello, pero poseo algunas imágenes y textos que ilustran que lo que sucedió al teatro de sombras chino fue similar a aquello que sucedió con la ópera tradicional misma: una transformación, una modernización y una síntetización de sus elementos dirigida a la exposición de los "ideales" de la nueva sociedad comunista china.

La primeras adaptaciones oficiales se dieron en 1969, con Shajiabang, la Ingeniosa conquista del monte Tigre y La Linterna Roja (1) y continuaron con la adapatación (o prácticamente la imitación total) de las 8 obras modelos reconocidas (o creadas) por el gobierno chino y el ministerio de cultura (2). De todo ello ya he hablado en mis anteriores entradas sobre el tema.

En mi visita al teatro (destruido en 2009 y hoy ya reconstruido) de la compañia Longzaitian en Beijing en el año 2008, pude corroborar en su museo la existencia de muñecos representando chinos revolucionarios y en especial miembros de las guardias rojas y del ejército del pueblo:

Muñecos representando guardias revolucionarios en el museo de la compañía Lonzaitian en Beijing. (2008)

Muñecos representando guardias revolucionarios en el museo de la compañía Lonzaitian en Beijing. (2008)


La mayoría de los maestros y compañías debieron adaptarse a las nuevas medidas o morir; dejando atrás las historias tradicionales y sus personajes, así como la música y coreografía de movimientos, sin embargo ello permitió la continuación de la tradición en la mayoría de los maestros marionetistas. Muchos de los materiales originales debieron ser destruidos o escondidos por seguridad de sus propios dueños, y sólo hasta la apertura de China después de la muerte de Mao y la destitución de "la banda de los 4" miles de piezas fueron recobradas y se impulsó la recuperación de técnicas y manejos.

Tristes historias de muerte de la tradición se han recreado en el cine chino, en especial Huozhe (To Live en inglés; no conozco el nombre dado a la película en español) donde el personaje masculino principal adquiere la tradición del teatro de sombras y trabaja durante la revolución comunista china para entretener a los soldados, y es durante la revolución cultural que su pasado aristocrático y su tradición de teatro de sombras lo ponen al borde de la muerte, debe quemar sus muñecos y todo su material para salvarse. Sin embargo su caso ilustra una parte que, tristemente real, no fue la suerte de todas las compañías de teatro de sombras.

Aquellos que continuaron la tradición a  través de la adaptación fue la mayoría, como hoy mismo lo hacen en la China moderna usando la tecnología y recreando historias occidentales o contemporáneas, como una simple cuestión de sobrevivencia.

Según Wei Liqun (quien tiene un libro traducido al español por la editorial china Ediciones en Lenguas Extranjeras, "Sombras Chinescas"): "Los modelados de sombras chinescas (durante la Revolución Cultural) fueron creados básicamente teniendo en referencia a los personajes de estas "óperas de Beijing", con adornos y vestuarios de las figuras de sombras chinescas, en procura de acercarse a la imagen real de la vida."-y que al final era lo que hacían las obras modelo revolucionarias.-

Así mismo se adquirieron nuevas técnicas y materiales para la creación de la marionetas, como por ejemplo el plástico para las cabezas.

A continuación muestro imágenes del libro de Wei Liqun con muñecos creados durante los años de la Revolución Cultural. Al agrandar las imágenes podrán ver mejor los detalles y las leyendas en cada imagen.








(1) De todas estas piezas hay referencias en mis entradas anteriores sobre la Revolución Cultural China.
(2) Ver en especial las entradas referentes a Jiang Qing (Madame Mao).

domingo, 31 de octubre de 2010

"The Andersen Project", dirigida por Robert Lepage. Canadian Stage, Toronto.

Programa de "The Andersen Project". Canadian Stage (Oct 2010), Toronto.



Boleto de la función de  "The Andersen Project". Canadian Stage (Oct 2010), Toronto.

Anoche ví en el teatro de la compañía Canadian Stage en Toronto "El proyecto Andersen" (The Andersen Project), y he logrado por fin una perspectiva real del trabajo de Robert Lepage, a quien sólo había visto en videos: no me mostró a un genio pero sí a un maestro de su profesión y a un inteligente y sensible artista.

Robert Lepage no le tiene miedo a la libertad sobre la escena pero tampoco a encontrar límites en ella: no es revolucionario, no es transgresor, no es shockeante ni dramático; él construyó una puesta en escena que casi podría llamarse espectacular, debido a los cambios de escenografía y uso de medios, sobre un cuento (o cuentos) que hablan a su vez de un famoso cuenta cuentos y escritor, Hans Christian Andersen, y hablan también de Lepage mismo y de su propia obsesión, una vida como artista y como hombre. Lepage maneja atmósferas, espacio y tiempo de una manera magistral; nunca antes había disfrutado tanto la imagen de un árbol sobre la escena, y la simple manera de escuchar a un cuenta cuentos contando una historia (el padre a su hija).

Tecnología y simplicidad teatral.

Disfruté mucho también la actuación de Yves Jacques y en especial los momentos donde expone el pasado de sus personajes, pero su actuación realista no me llevó a nada más, no cambió nada en mí;  eso sí, me mostró como su director lo hizo, la maestría de una profesión.

Un texto simple (tres historias interconectadas), el uso de la tecnología, una magistral dirección teatral y un muy buen actor en un "unipersonal", todo ello el conjunto de ingredientes que me llevaron a disfrutar enormemente "The Andersen Project".





sábado, 16 de octubre de 2010

Taller de Butoh con Denise Fujiwara. Cuarta sesión (final). Fuego y la llama que se extingue.

Denise Fujiwara. Taller de Butoh en Toroonto. Octubre, 2010.


4to día
15 de octubre de 2010
Toronto, Canadá


Un taller intensivo siempre es así, digamos... "intenso". Mucho de todo en poco tiempo. No todos acertamos a concluir con exactitud para qué hicimos todo ésto y no somos tampoco concientes de todo aquello que se nos dió, sin embargo algunos puntos de asimilación pueden ser esenciales para nuestro futuro, y lo agradezco.

En nuestro último día del taller cerramos el círculo básico de la exploración con los cuatro elementos e iniciamos el camino hacia la creación de espectáculos, al estilo en que Denise lo concibe, claro. 

Taijiqigong, cadera, circulación, hilos de tensiones, desequilibrios, desplazamientos, interacción con el compañero...

Desplazamientos e interacción con el otro fue un verdadero capítulo en este día. El ejercicio fue de una exigencia mayúscula, en tiempo y en esfuerzo: pieza musical tras pieza musical se nos exigía diferentes tipos de desplazamientos con los ya clásicos NO del Butoh (no actuar, no coreografiar, no repetir, no pensar, no preparar, etc), sumado a la interacción con los compañeros.

En algún momento Denise entró al ejercicio e interactuó con algunos de nosotros, más con aquellos que la conocen de otros talleres; cuando traté de ver qué hacía la ví trepándose por las mamparas móvibles que separan un salón de otro y después subirse en los hombros de uno de los compañeros. Independiente de lo fascinante o simpático que eso resultaba, parece que en realidad Denise estaba un tanto preocupada por nuestra debilidad durante el trabajo, y nuestros muchos SI y pocos NO. Durante el ejercico también se acercó a mí y me pidió no casarme con una idea y crearla, sino dejarla correr; y no pude hacer otra cosa mas que cambiar mi desplazamiento y comenzar a hacer algo más simple, lo que me llegara, evitando la elaboración. No puedo saber si funcionó, y parece que no lo sabré en mucho tiempo, aún practicando, pero así es el entrenamiento del Butoh; hay que descubrirlo con la práctica.

El ejercico (improvisación le llama Denise) fue verdaderamente largo, alrededor de una hora desplazándonos en busca de "desplazamientos" y de interacciones con los otros.

Todos estábamos agotados, verdaderamente cansados del ejercicio físico de los pasados días y de la intensidad de los ejercicios mismos. Denise nos pidió hacer un esfuerzo aún en el nivel bajo de energía que tuviéramos, y ese esfuerzo concretamente era evitar el desperdicio de energía tratando de pensar en exceso en nuestra debilidad. "Usar la debilidad en nuestro provecho", trabajar con ella, y ella nos llevaría a reservas de energía en nuestro cuerpo.

Finalmente pasamos al tema del cuarto elemento, el Fuego.

Sentados repetimos las palabras que nos referían al fuego y a sus estados, hasta que tuvimos una gran cantidad de ellas como acervo para el ejercicio a venir: estados del elemento fuego, ser esos estados e interactuar con los otros.

Ser algún estado del fuego podría pensarse que resultaría más fácil trabajarlo (por aquello de la movilidad y la explosividad del fuego), pero no me resultó así, tuve problemas y en algún momento estuve verdaderamente confundido. Durante minutos me dediqué a tratar de ser un radiador electrico que emanaba calor, y de verdad lo buscaba, hasta que Denise se me acercó (¡la segunda vez en le curso!) y me susurró que relajara mi nuca y que fuera más específico; me quedé totalmente tieso y le dije es que yo -"creía estar siendo específico"-, ella pensó un poco y dijo,-"bueno, no tengo las soluciones"- y me dejó trabajando.

Yo llevaba un rato trabajando en algo específico pero nada de eso lo era para quien lo veía, y algo debía cambiar; como si yo hubiera etsado trabajando una especifidad para mi creación y no para el resultado (lo que no deja de confundirme más). No quise quedarme ahí y simplemente cambié de estado del fuego y exploré haia otra parte; Denise volvió a acercarse a mí, y me dijo -"déjalo correr, no te cases con nada, que esté en todo tu cuerpo, en tus espalda, en tus pies, que no haya molécula tuya que no sea el elemento"-. Así que mi fuego chispeante fue un gozoso movimiento de todo mi cuerpo (profundamente agotador), siendo ese fuego hasta en el menor detalle del que yo era capaz de concebir; después vino un estado más con el fuego azul de la estufa que calienta una hoya. Denise ya no se acercó otra vez, o se dió por vencida o encontré algo valioso a su parecer que merecía el ya no interrumpirme más.

Hubo una sesión verdaderamente corta de comentarios donde extrañamente Denise expresó por primera vez su gusto por el trabajo de dos personas, a un muy leve nivel de emoción o alabo, entonces se detuvo y no hubo más comentarios en ese sentido. Parece que sí hay una premisa de su parte para evitar esos comentarios, premisa que desde el principio he aplaudido, porque si quiere uno dejar el ego fuera y ser algo lo primero es dejar de fomentarlo desde el otro lado.

El momento final llegaba con la propuesta de nuestro espectáculo final improvisado con dos de los estados, de los 8 escogidos con los 4 elementos, con una estructura de entradas y salidas similares pero ahora buscando una mayor responsabilidad de aportar algo a lo que sucedía en la escena al momento de entrar o salir; la interacción con los otros debía ser regulada pero abierta a posibilidades; y las transiciones entre un estado y otro a realizar deberían ser no pausas muertas si no eso precisamente, transiciones, evidentes procesos de cambio, caminos que nos llevan a un estado diferente y al otro elemento. Debo decir que hubo momento mágicos de la interacción, verdaderos encuentros entre cuerpos y movimientos, y atrayentes solos también; aún así pericbí que alguos movimientos de otros me cansaban (como espectador) a estas alturas, como si ya hubiera visto demasiado de ellos.

Hacer Butoh no es algo que le gusté a todos, ni verlo ni hacerlo. Interviene también la gran cantidad de intercambios químicos que hacen las relaciones humanas lo que son.

Ante la pregunta de Denise de por qué unos atraían más que otros, la confusión fue general; primero sugieron las frases sobre la belleza de algunos movimientos, de que alguien llamaba más porque se le veía más dentro o más verídico, pero entonces otros hablaron sobre la comunicación que se daba entre yo espectador y aquello que veía ese yo en el 'performer"; entonces la subjetividad de la relación bailarín-espectador se hizo patente y ninguna discusión puede continuar de esa manera.

Butoh había ganado en su inconsistencia racional y su rechazo a los conceptos de claridad, proyección o técnica. 

Mi mente voló sobre las implicaciones de lo que veía y sucedía, y pensé que Butoh es un arte de connotaciones extrañas, y que al final no es una escuela como tal, que no tiene una técnica tradicional, y que no tiene un punto base para definir su calidad. Denise lo dijo después, -"Butoh no tiene en su vocabulario, virtuosismo"-.

Los grandes bailarines de Butoh han sido sus creadores por su creación misma, por sus cuerpos dedicados y únicos. Aún cuando todos podemos hacer Butoh, no todos tendremos entonces la apreciación que los maestros han tenido, y que son maestros debido una compleja amalgama de recursos a su alrededor y en su interior: pienso en Hijikata, en Ohno o en Murobushi. Supieron encontrar su Butoh y a la vez el gancho (hook le llamó Denise) para atraer al espectador y arrastrarlo a su mundo escénico.

El espectáculo improvisado en el taller fue formidable de cualquier manera, una pieza conjunta llena de riqueza de formas, ritmos y movimientos, y eso se dió porque pudimos sentir un soplo, un pedazo, un roce, de lo que Denise Fujiwara considera lo más preciado de un artista de Butoh, la habilidad de manipular el tiempo y el espacio.




Gustavo Thomas. Get yours at bighugelabs.com

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