domingo, 25 de octubre de 2009

"Fiesta Tribe" en Toronto: no más "arte underground" en mi mente.


Ayer por la noche asistí a "Tribe", una de las fiestas más grandes del mundo dedicadas a lo "fetiche" ("Fetish Party" en su denominación en inglés) donde el mundo de las opciones alternativas para la sexualidad se vuelve un aparador de disfraces y actitudes teatrales en una noche aparentemente de lo más normal. Alrededor de 4000 personas colman en días anteriores las dos o tres tiendas de productos fetiches, de piel, etc, para adquirir su "vestuario" de esa noche y lucir perfectos con sus mejores galas de fantasía sexual ante los demás, en una concentración de gente con esas inclinaciones pocas veces vistas.

Al final esta fiesta no fue nada extraordinario, nada que no haya visto antes (1), pero sí algo que altera mi manera de catalogar ciertas actitudes dentro de mi mente como alguien nacido en una sociedad de un país en subdesarrollo. El vivir ahora dentro de una de las sociedades más desarrolladas del planeta y asisitir a un evento de esta índole me hacen reestructurar mi manera de catalogar el arte y sus expresiones, las opciones sexuales y sus diferentes manifestaciones.

En este mundo de la tolerancia y la civilidad todo ha ido adquiriendo un lugar y estas expresiones de la vida sexual la han encontrado también, tienen su parte en el juego social.

Toronto es una ciudad famosa por su vida homosexual y los logros legales para esa comunidad, pero en realidad es mucho más que eso, es una ciudad que ha debido adaptarse a una inmigración gigantesca y a una polyculturalidad impresionante, y más allá de cerrarse en sus antiguas tradiciones ha ido ampliando el espectro de su civilidad, de su legalidad y prácticamente todo va teniendo cabida en una legislación si no de lo más sensata sí con una gran buena voluntad para buscar armonizar todos los aspectos de la vida en sociedad.



No había tenido tal libertad de vida desde mis visitas a otras ciudades reconocidas por su "alternatividad", San Francisco y Amsterdam, por ejemplo. Amsterdam y San Francisco tiene las otras fiestas fetiches más grandes, la más famosa, tal vez del mundo, es la Feria de la calle Folsom (Folsom street Fair) donde toda una calle de la ciudad se ofrece a la exhibición en plena luz del día y con cientos de miles de visitantes, de casi todas las posturas sexuales posibles.

A principios de este año (y debo todavía una entrada del Blog a este evento) visité en el museo Guggenheim de Nueva York la exposición de la fotógrafa norteamericana Catherine Opie, con una retrospectiva de su carrera; cientos de fotografías consideradas años atrás como "underground" pero ahora expuestas en uno de los museos más visitados del mundo; su principal exposición en la galería del último piso del museo, eran varias fotografías de tamaño mural con personajes con cuerpos transformados por tatuajes y piercings en momentos de placer-sufrimiento, algunos de ellos enfermos de SIDA y otros en posturas posiblemente choqueantes para muchos; aquella exposición se acompañaba de una música dentro del guía auditivo que se proporcionaba y al encenderlo durante la visita uno entraba en una verdadera atmósfera de religiosidad, adquiriendo un ambiente plenamente escénico, un performance en sí mismo. Este evento no era el culto de algunos intelectuales a un arte alternativo, era la valoración en vida de una artista dedicada a un camino de expresión diferente y expuesta en una apertura total dentro de unos de los templos del arte moderno. Catherine Opie es heredera de Mapplethorpe, quien nunca recibió un reconocimiento en vida de tal magnitud.

El siguiente es el video que preparé para el post dedicado a la exposición de Opie:


¿Dónde está entonces la presencia de ese arte de opciones alternativas? ¿Donde está aquél arte que nacía en un mundo y se desarrollaba en él debido a su incapacidad de hacerse público o reconocido por la sociedad?

Hoy por hoy en Toronto cualquiera puede ir cada miércoles o viernes entre 8 y 10 de la noche, a talleres - exhibición de diferentes maneras de usar juguetes sexuales o realizar prácticas sexuales usando fuego, electricidad, metales, golpes, etc... Mucho de ello como una manera de evitar lo peligroso de estas prácticas cuando se hacen sin conocimiento de sus efectos, mostrando solamente y sin ningún comentario extra, la manera técnicamente correcta de hacerlo. ¿Es claro lo que expongo aquí? ¡Son talleres educativos y preventivos! Estos talleres son espectáculos: se realizan sobre un estrado, son participantes haciendo sobre escena aquello que regularmente practican, saben hacer y les da placer hacerlo, y lo hacen ante un público. (2)

¿Dónde ha quedado ese gusto de Foucault por lo oculto y lo atractivo del peligro de todas estas prácticas que al final lo llevaron a morir por ellas? "Qué puede ser más hermoso que morir por el amor de los muchachos", alguna vez lo dijo, refiéndose a su enfermedad incurable y en algún momento de sarcástica lucidez. Temía en la búsqueda de los derechos sexuales la pérdida de su valor como movimiento oculto y soporte de ideas y del arte... Se pierde algo, sí, inegable pero, ¿qué se gana?

El evento de ayer, y por eso lo expongo en este Blog, era un evento teatral, hubo un "show" una representación iniciática" dentro de la tribu (la fiesta se llamaba Tribe) del mundo fetiche contemporáneo, un"performance" que ofrecía entre los clichés de este mundo (vampiros, nativos africanos, balineses y papuanos) muchos desnudos con personajes tatuados, llenos de piercings, genitales dibujados, amarrados, cuerpos reales transformados muchos a traves de cirujías, etc... Todo dentro de un ambiente de cordialidad, de fiesta, y de libertad.

Recordé tantos eventos teatrales y artísticos en los que participé, y de los que también fui espectador, y que yo consideraba escandalosos porque presentaban un poco de lo que mi sociedad no aceptaba o veía como malvado y monstruoso, recordé todo aquello que ahora veía en total apertura. Recordé también varios de los mitos de la literatura, del teatro, del arte en general, los mitos de lo "underground" y como los idolatré en su momento, y me sentí viviendo en el atraso de mi memoria. Ahora todo ello es parte de nuestra vida cotidiana y tiene un lugar en el mundo, en varias parte de este nuestro mundo. Siempre lo había estado sí, pero no así, no con esta apertura, no con esta civilidad y cotidianeidad.

Un evento sexual alternativo como éste, aún con su gran teatralidad y frivolidad, sigue en conflicto con varias ideas y estructuras morales existentes aún con mucha fuerza en el mundo, pero su existencia, su viabilidad en nuestra sociedad, su uso comercial y su fuerza social son claros y contundentes. No puede ser más un motivo de escándalo; hoy por hoy, con lo que he visto sólo nos queda verlos como motivo de contemplación, de análisis de sus alcances, de exposición estética, y al final como un motivo de placer y juego (¿dónde se ha perdido entonces el arte?)

¿Recuerdan? Dios fue declarado muerto hace más de cien años, y ello no quita que sigan existiendo sociedades donde los seres humanos maten por mantener su idea dios, pero la evolución del pensamiento humano que llevó a la corroboración mental de su no existencia es absolutamente incuestionable, sucedió y ha tenido consecuencias palpables en nuestra manera de ver el mundo y vivirlo...

La destrucción de la barreras de lo oculto y de lo subterráneo son ya parte activa de las sociedades abiertas de nuestro planeta, se están regulando, y finalmente se están volviendo normales; "normal" no es una palabra que me desagrade, al contrario es una palabra y una idea que me da paz porque evita disturbios innecesarios.

Surgirán nuevos "undergrounds", pero ya era hora de superar éstos (al menos en mi cabeza). Crearemos nuevas formas de ocultamiento, porque eso es parte de nuestra siempre fortuita y nunca lineal evolución humana.


Lista de reproducción de videos (10 videos) de la fiesta "Tribe". Toronto, 2009.
(Los videos fueron tomados con teléfono celular por eso lo cortos y su calidad)







(1) En realidad el espectáculo escénico era de una muy baja calidad.
(2) Una gran diferencia con aquellos espectáculos de la época victoriana donde se ofrecía venta de boletos para ver análisis médicos de personas con deformidades o tratamiento de gente viciosa (muchos con "sexualidad desviada"), o las visitas pagadas a los asilos mentales donde la hipocresía era el escudo que ocultaba la morbosidad del espectador.


2 comentarios:

  1. Desde mi punto de vista el problema es el marketing y la subsequencia dependencia a Mammon. Lo prohibido era antes peligroso pero gratis. Ahora hasta lo prohibido no es peligroso (o poco) pero es mas consumo. Encontre fascinante la superposicion de las imagenes de gentes africanas en la fiesta Tribe: vaya mejunge cultural! Esos africanos, vienen de sociedades extremente rigidas, duras y sumamente pobres. Es un monumento a la ignorancia y falta de rigor intelectual querer hacer similares paralelos.Las orgias de los papas Borgia serian mas aptas..xx ana c.

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  2. El evento teatral como tal era de muy baja calidad (no hablé de ello porque mi interés radicaba más en las consecuencias dentro de mi cabeza que el evento en sí desencadenó).
    Lo que siempre es cómico, además de la siempre dudosa intelectualidad de los creadores de estos eventos, es que los actores realizan un "performance" que no saben realizar, cuando el suyo es su cuerpo mismo y sus actividades sexuales, ¿para qué más?
    La comercialización es el pivote según lagunos de toda normalización en nuestra sociedad, y seguro es uno, y conlleva sus peligros, ni dudralo, pero es la época que me tocó vivir y lo celebro. Jugaría más con Roma que con la época renacentista.
    Me gustan tus comentarios, gracias.

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Gustavo Thomas. Get yours at bighugelabs.com

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