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miércoles, 22 de agosto de 2012

Entrevista a Robert Lepage y mi recuento de "Playing Cards 1: Spades" durante el festival Luminato (2012)

Robert Lepage Interview At Berkeley Theatre. Luminato 2012 (Toronto, Canada)
Robert Lepage entrevistado en el festival Luminato (Por Gustavo Thomas. Toronto. 2012)

Robert Lepage ha sido una de las figuras canadienses que más he seguido durante mi estadía (ya de 3 años) en Toronto. Cada año presenta al menos una puesta en escena en la ciudad, pero también he buscado su trabajo en su ciudad base, Québec.

Con el paso del tiempo y a través de ver sus puestas en escena, escuchar conferencias sobre él y de alguna manera estudiar su trabajo, su imagen ha puesto pies en la tierra dentro de mi percepeción; así ya no existe en mi cabeza los calificativos que se gasta la prensa y critica canadiense sobre él como "genio y visionario", y he podido ubicarlo como un director teatral que sabe muy bien contar historias escénicamente y que aprovecha enormemente la tecnología aplicada al teatro; un artista exitoso económicamente y seguro de su continua y personal exploración (que mucho tiene de caótica o, en todo caso, llevada por la misma corriente de sus propios éxitos).

He visto de él grandes momentos de puesta en escena, y otros no muy afortunados, casi nunca estoy satisfecho con el trabajo actoral y siempre me sorprende el enorme cariño del público canadiense a su trabajo, y los precios que pagan por ver sus montajes.

Su último montaje, motivo de esta entrevista y que fue también presentado en el festival Luminato de Toronto 2012, Playing Cards 1: Spades (Jugando cartas 1: Espadas), es parte de una planeada tetralogía con estudiantes (al menos eso entendí) de la universidad de California en los Estados Unidos.


Playing Cards 1: Spades. Función durante el festival Luminato (Por Gustavo Thomas. Toronto. 2012)


Tuve la oportunidad de ver Spades una noche antes de la entrevista, en su estreno, así que iba lleno de preguntas en mi cabeza sobre los porqués de la creación de esta puesta en escena. La entrevista misma, dirigida por la investigadora Renate Klett, en uno de los bellos escenarios de la Canadian Stage Company en Toronto, no profundizó en absoluto en el trabajo creativo de Lepage y se dedicó más que otra cosa a ser una especie de reporte publicitario, al estilo de una reseña de televisión que incluye entrevista con el creador, donde el director habló todo le tiempo de cómo se dió la creación del montaje y cómo logró ciertos efectos y curiosidades sobre el trabajo con los actores. Evidentemente informativa pero no crítica en absoluto, la entrevista me resultó aburrida e incluso empalagosa, con calificativos de positividad al trabajo de Lepage, que no esperaba de una investigadora seria. Al final pensé, malosamente lo acepto, que si parte de su trabajo (incluyendo pagos y viajes por el mundo) depende de la cercanía con un personaje importante sería un verdadero suicidio profesional el criticar abiertamente y en público a su entrevistado.

Mi necesidad de ver y escuchar una entrevista crítica se debía mucho más a que el montaje me dió la sensación de estar en un estado muy alto de inmadurez (que de alguna manera aceptó Lepage por sí solo), no característico de todo aquello que ya había visto de este director.

La obra me pareció, como espectador, distante y fría, con una especie de ingénua concepción de la vida de los inmigrantes y de la mentalidad norteamericana. Todo sucediendo en un escenario circular con docenas de efectos que se convertían más en un problema para los actores que en una solución para contar una historia.

En el camino que me ha llevado por el mundo a ver grandes puestas en escena, algunas con maravillosos efectos tecnológicos y algunas sin ellos (o en todo caso con los efectos de un gran entrenamiento actoral), la obra total de Lepage no me resulta profunda ni esclarecedora, sino lo veo ahora solamente como un reporte más del buen espectáculo teatral que ha sabido llegar al éxito económico con respetabilidad.

Otra cosa fue mi experiencia con Einstein On The Beach, donde uno se sabe estar frente a una enorme obra maestra en todos los sentidos. Pero eso será motivo de otra entrada del Blog.


Robert Lepage Interview At Berkeley Theatre. Luminato 2012 (Toronto, Canada)
Robert Lepage entrevistado en el festival Luminato (Por Gustavo Thomas. Toronto. 2012)


Renate Klett Interviewing Robert Lepage At Berkeley Theatre. Luminato 2012 (Toronto, Canada)
Renate Klett entrevista a Robert Lepage, Festival Luminato (Por Gustavo Thomas. Toronto. 2012)





Texto, fotografías y vídeos en este Blog son propiedad del autor, excepto cuando se aclare otra autoría. Todos los derechos son reservados por el autor de este Blog. Si existe algún interés en usar textos, fotografías o vídeos propiedad del autor, sea uso comercial o no, es necesario hacer una petición por escrito y dirigirla por correo electrónico a Gustavo Thomas a gustavothomasteatro@gmail.com.



lunes, 28 de febrero de 2011

Una visita a La caserne, el estudio de ExMachina y Robert Lepage.




Cuando supe que La caserne, el centro de trabajo de Robert Lepage y su compañía ExMachina, estaba a dos cuadras de mi hotel en Quebec, no dudé no un instante en visitar ese casi mítico lugar (al menos para los artistas escénicos canadienses), sólo comparable con el centro de investigaciones de La Fura dels Baus en Barcelona. Pensé que el lugar tendría alguna tienda o librería, así el pretexto de mi visita no sería en vano, sería valiosa para el turista teatral y para el investigador.

El edificio es una muy bella estructura antigua, una ex-estación de bomberos, perfectamente remodelada y modernizada (la pueden ver en la imágenes que publico aquí); lugar bastante impresionante si se piensa que ExMachina es una relativamente pequeña compañía teatral. Parece que Lepage y sus asociados han realizado no sólo un buen trabajo artístico si no financiero también.





De hecho sí había una especie de tienda y librería y, hablando con dos amables mujeres en la recepción, se me ofreció, como dramaturgo e investigador que soy, de proveerme de grabaciones de montajes de ExMachina (con la condición de no hacer uso comercial de ellos, por supuesto); así que no perdí la oportunidad y pedí toda la "Trilogie des dragons" que no he podido ver aún en teatro, y algunos libros. Yo quería además grabaciones del montaje y proceso tanto de Lipsynch como de El anillo de lo Nibelungos, pero no son accesibles aún; de cualquier manera estuve muy contento de conseguir los 4 DVDs de la Trilogie... y algunos libros más (un día antes, en el Teatro de Québec y durante la función de La face cachée de la lune, me hice de otros libros), además de haber podido contemplar su hermoso centro de trabajo.










viernes, 25 de febrero de 2011

Taller de danza Butoh con Jocelyne Montpetit: Tercera sesión (última)




Las imágenes no son absolutas, son formas en continua transformación, y cuando somos esas imágenes nuestro movimiento está continuamente transformándose...

Jocelyne Montpetit bailando en "Nuit, Nacht, Notte" (Youtube photo-screening)
                                                                                           

La tercera sesión del taller con Jocelyn Montpetit se dió después de una pausa de un día debido a la presentación de su danza “Nuit, Nacht, Notte” durante el festival CanAsian. Quienes la vimos bailar pudimos corroborar su valía como artista escénico y como maestra. Repartida como siempre en tres, ella es una línea directa de los dos grandes maestros del Butoh, y su danza misma es una muestra de su enorme habilidad de asimilación. 

Empujes de aire

Después de la básica revisión de postura física con la respiración concentrada en la columna vertebral, nos saltamos el juego con articulaciones y fuímos directamente a un nuevo ejercicio: empujar y ser empujados por el aire. Un ejercicio con prácticamente los mismos principios que el Tuishou chino (juego de empuje de manos): empujando el aire con nuestra mano empujamos a compañero en un determinada parte de su cuerpo y éste reacciona siguiendo el movimiento a partir del punto donde fue ‘tocado”, sin olvidar que es el movimiento el que mueve el cuerpo y no nosotros anticipándolo o decidiendo hacia donde dirigirlo. 

Primero dirigimos todos los empujes a un compañero, deteníamos y después el compañero dirigía sus empujes de aire hacia nosotros, entonces cambiábamos de compañeros hasta haber pasado con todo el grupo.

Ahora lo empujes con aire se daban de los dos lados, como en un diálogo o como una danza (como Jocelyne le llamó), una vez más variando ese diálogo con varios compañeros.

Finalmente, el empuje solo: nuestra propia danza de empujes, con los mismos principios pero ahora sin compañero ni uso de las manos para empujar; el cuerpo danzando en el juego de los empujes de aire que tocan determinadas partes de nuestro cuerpo. La música presente en todo momento.

El poste

Manejando nuestra velocidad con las claves que siempre tiene en mano, Jocelyne nos pido mantener una fila y seguir la línea en un movimiento al ritmo que ella marcaba, cada golpe de claves implicaba que cada uno de nosotros con su frente detendría imaginativamente un poste gigante anclado en alguna parte del muro frontal, caminaría deteniéndolo con su frente y después lo soltaría. Como al principio no descubríamos la tensión física concreta para el ejercico, Jocelyne se acercó a nosotros y nos pidió empujar su mano con nuestra frente, pidiéndonos mantener esa tensión cuando su mano ya o estuviera ahí ejerciendo resistencia (sí, recodé la “virtud de la omisión” de la Antropología teatral). Una vez comprendida esa tensión a partir de la imagen seguimos el trabajo, avanzando en fila al ritmo de los golpes de las claves, y fuimos aumentando la velocidad del desplazamiento, siempre en línea y siempre marcado por el momento en que las claves sonaban para nosotros “entrar” en la imagen. 

El grupo se dividió en tres; a petición de Jocelyne se hizo un grupo de hombres y dos de mujeres. Cada grupo se mantendría en fila pero tenía la indicación de estar en pleno contacto entre sí, entonces Jocelyne dirigía el juego de tensiones partidas de la frente en contacto con el poste; en momentos empujábamos el poste, en momentos él nos empujaba a nosotros, en momentos la tensión nos llevaba al suelo o nos levantaba; casi al final nos pidió seguir con la tensión y gatear, literalemnete desplazarnos como gatos; para concluir nos empujó el poste hasta la pared y ahí relajamos la tensión de la frente, soltando el poste pero manteniendo la mirada al frente y la postura donde quedamos. Los tres grupos trabajamos lo mismo variando muy poco la estructura descrita. 

La imagen de vernos en ese juego de tensiones dirigido por Jocelyne era muy fuerte, había una coreografía y un juego con el espectador propio de un espectáculo ya formado, fuerte, en contacto, con una proyección definida. Hombres y mujeres en grupo muestran diferentes reacciones, adquieren, según Jocelyne, ancestrales actitudes, muy primitivas. Sorprendente ejericicio, y muy clarificador sobre el trabajo de montaje escénico con actores o bailarines.

El caminar ciego

Caminar sin usar los ojos es casi una proponderante en la danza Butoh, un principio no estipulado; todos y cada uno de los grandes maestros de Butoh trabajan con la idea de la ceguera o del movimiento en la oscuridad. Jocelyne nos habló de un director japonés que trabaja con gente con disabilidades y ha ayudado a formar bailarines ciegos.

Nuestra primera exploración del caminar ciego fue a partir de la imagen de tener ojos en las puntas de los dedos de las manos, mientras nuestros ojos reales o se mantenían cerrados o entrecerrados. Nunca deberíamos de olvidar la danza, la música y nunca dejar de percibir el silencio: -“No hay música sin silencio”- decía Jocelyne, -“Hay que saber escuchar el silencio”-.

En la segunda parte de esta fase de la sesión nuestro cuerpo estaba lleno de ojos, mientras los ojos reales se mantendrían cerrados (aunque con la posibilidad de ver si lo necesitábamos). Desplazarnos entonces “viendo” por todos esos ojos y mantener contacto con los demás.

Durante el trabajo en la segunda fase, Jocelyne se acercó a unos de nosotros y nos pidió ser líderes de un pequeño grupo, seríamos “los ciegos guiados por ciegos”: yo dirigí uno de los grupos, me desplacé con ellos, traté de mantenerlos unidos, fuimos al suelo, nos sentimos, por un momento los perdí, me sentí desolado, los busqué, los recuperé, seguimos desplazádonos. El movimiento mismo es una danza, el movimiento concentrado en una imagen, en un contacto. 

Los conceptos de ‘baile’ en el Butoh cambian continuamente, se vuelven puros, son una búsqueda de la fuente de lo que provoca el movimiento mismo.

Ser humo

Por nuestros pies entra el humo, recorre nuestro cuerpo y sale en diferentes direcciones por nuestra coronilla; el humo sigue su propio movimiento, nuestro cuerpo lo siente, sigue el movimiento del humo.

El humo entonces sale por otras parte del cuerpo: la boca, un codo, una mano, un hombro, una rodilla. La música continúa y el humo se mueve.

Somos humo desde los pies hasta la cabeza, el humo se expande, tiene su propio movimiento, somos humo, humo, humo. Sigue la música. El humo nos lleva al suelo. Somos ligeros, el humo no tiene peso, no hay huesos, sólo humo, del suelo nos elevamos, somos humo.

-”Es un trabajo que lleva años para lograrlo; implica repetición tras repetición. No es fácil.”- Concluía Jocelyne después de haber detenido la improvisación.

Las últimas historias: 

-”Los ejercicios no son una sola imagen, es una imagen que se tansforma, nunca se está quieta; esa es la idea de Hijikata: la transformación continua de las imágenes. Hijikata había cerrado sus puertas durante años al trabajo con otros bailarines, sólo se habia dedicado a tabajar con uno; cuando supo que iba a morir abrió sus puertas de nuevo, y yo en ese momento estuve ahí, y entré. Él hablaba mucho de haber luchado continuamente contra la idea de la forma, de cómo peleaba con ferocidad con los artistas de la danza de Japón y occidente, con Cunningham y con Cage, pero al final él aceptaba que los caminos son diferentes pero que todos convergen en sus objetivos, que la forma existe siempre, que la forma está en una continua transformación y que no hay imágenes absolutas.

-”Veo en tu rostro, cuando nos muestras los ejercicios, dolor pero también veo deseo: ¿como concilias todo el dolor con el deseo?”- preguntaba un compañero.

-”Kazuo Ohno siempre mantuvo su deseo, el bailó enfermo, cuando estab en su silla de ruedas, bailó hasta el momento en que ya su cuerpo no le respondió; la música en su cuarto continuaba para mantener vivo su deseo. Él decía que había que luchar contra el otro deseo, el de poseer y querer más y más, y mantener el deseo de seguirse moviendo, y bailando. Es difícil explicar como uso yo el deseo con todo lo demás...





                                                                                         

martes, 22 de febrero de 2011

Taller de Danza Butoh con Jocelyne Montpetit: Primera sesión

Jocelyn Montpetit bailando en Bélgica.

                                                                                            

Tatsumi Hijikata y Kazuo Ohno estuvieron en el taller de hoy, junto con Jocelyne Montpetit: todos nos hablaron del Butoh y contaron sus historias; nos pidieron volver a ser niños de 5 años, nos pusieron colas de animales, nos metieron serpientes en el cuerpo y nos transformaron en nidos de aves.

Jocelyne Montpetit llegó (viniendo de Québec y pasando por Francia) a Japón en los años 80, en el momento de la explosión internacional del Butoh. Ahí trabajó con un grupo heredero de Hijikata que, en poco tiempo, la llevó a él, maestro del lado oscuro del Butoh. Hijikata le mostró su último año de vida, sus conclusiones de una enorme carrera en la vanguardia japonesa y sus dudas; también le transmitió su complicado trabajo técnico. Años después, Jocelyne se encontró con Kazuo Ohno, lado claro del Butoh; él le abrió, como a todos, su vida y sus anécdotas, sus dudas filosóficas y su creencia en un dios, así entonces le proponía danzar, esa fue la técnica que le transmitió.

Jocelyne, hija de esos maestros, habla de ellos como de ella misma, y de aquellos otros que le han mostrado también un camino. Habla de todos pero su enseñar es simple: no nos pregunta nuestros nombres, no nos juzga; explica prácticamente el ejercicio a venir y nos pide movernos, repitiendo una, dos o tres veces el mismo ejercicio cuando ve algo que le recuerda detalles que los maestros reconocían como motivo de un comentario.

Los talleres de Butoh son de lo más especiales en el campo de las artes escénica, pueden tener cualquier camino, en el Butoh pareciera no haber mucha uniformidad, pero al final la hay. Sus fuentes primarias están en el cuerpo del bailarín. No hay Butoh sin honestidad. Hoy con Jocelyne la honestidad se encontró a través del uso de las imágenes, en la honesta manera de seguir el impulso de esas imágenes en nosotros: ser la imagen y no hacer la imagen o actuar la imagen.

Hay una postura básica, tomada en base de Hijikata pero suavizada por ella, más cercana a la postura de las artes marciales: separación cómoda de los pies, rodillas semidobladas y columna derecha; respiración dirigida a la columna vertebral. Esa postura se revisa, se camina, se desplaza, se mueve, se libera de la dirección de la mirada, se transforma a través de "el arriba" y "el abajo", desplazándose rigen al movimiento fuerzas que nos elevan o nos atraen al suelo, que levantan nuestros dedos junto con todo el cuerpo, o que atraen la cadera al suelo llevando con ella todo nuestro ser. La postura sigue presente, pero fuerzas nos empujan hacia enfrente mientras nosotros ejercemos resistencia, el desplazamiento continúa, entonces tenemos 5 años de vida, y seguimos desplazándonos, sin perder las posturas y las reglas de fuerzas encontradas; repetimos una y otra vez, evitando actuar, entrando a las imágenes de esos 5 años que mueven a cada uno. Ver a la mitad del grupo desplazándose así, enseña, nos muestra lo diferentes que somos, los mundos que cada uno tiene con la imagen de un cuerpo que vivió a los 5 años. Todos tuvimos cinco años... todos habremos de tener un futuro. Nuestro material está ahí, nos dice Jocelyne.

La música con arias bellísimas inevitablemente transforman la calidad del movimiento, el ritmo.

Entonces, nos hace desplazarnos con una enorme cola que surge del final de nuestra columna; no es impuesta, es nuestra cola, tiene nuestros huesos, es parte de nuestro cuerpo. Nos desplaza a una lado y a otro, sintiendo esa cola, pudiendo tocarla; y caminamos escuchando una música latina repetitiva y festiva. Repetimos una y otra vez aquél desplazamiento, lo hacemos en grupo, a veces la mitad, a aveces la otra mitad, mirando a la cola y después mirando a un público espectador, al frente; seguimos las reglas del desplazamiento, pero disfrutamos la cola de animal, somos un tanto más animales nosotros mismos.

El desplazamiento ha terminado.

Una serpiente entra a nosotros y nos mueve, ella, no nosotros. Jocelyne lo explica mientras lo realiza. Le veo un gozo mezclando en su gestualidad facial. Tal vez sea esa gestualidad neutra que surge cuando realizas estos ejercicios, aquella que sorprende al observar a todos los grandes bailarines de Butoh en escena y que al final es solo eso "neutralidad".

La serpiente entra a nosotros y mueve el cuerpo; no es fácil, implica algo más que honestidad, o una honestidad que aún debemos de descubrir. Algunos de nosotros jugaron a ser serpientes, otros sólo actuaron la serpiente, otros se creyeron serpientes, otros tal vez si tuvieron la serpiente dentro que movía su cuerpo, no lo sé; repetimos tres o cuatro veces el mismo ejercicio. En los dos últimos Jocelyne aceptó una posible interacción entre nosotros, ser conscientes de las oportunidades de estar en grupo y del espacio mismo. Yo sentí una serpiente, a veces dos, a veces me distraía por un desequilibrio, a veces descubría que mi serpiente había crecido y en vez de estar en mi cuerpo me envolvía en él.

Hasta este momento de la sesión nadie ha hablado, todo ha sido un continuo monólogo de anécdotas e indicaciones, de correcciones muy pocas veces dirigidas al grupo y más bien al "nosotros" incluyéndose ella. La dudas que nos vienen por su continuo uso de palabras francesas o con pronunciación muy francesa hablando inglés no son más que preguntas al compañero para corroborar si la palabra que escuchamos de ella era la que ella había dicho. Jocelyne en momentos se disculpa de su falta de claridad, en momento busca la palabra en inglés y si no la encuentra la dice en francés. Insisto, no afecta, la escuchamos.

Todos aquello nos preparó para lo que Jocelyne llamó "improvisación de la metamórfosis": caminando en un bosque descubrimos un nido de pájaros con huevos y pequeños pájaros dentro, nos llama la atención hasta el grado de obsesionarnos (esa fue la palabra que usó); tomamos el nido y caminamos con él aumentando nuestra obsesión por cuidarlos, observarlo y atenderlo; en algún momento de nuestro caminar somos el nido, nos metamorfoseamos en ese nido.

Transformarse podría ser una palabra similar, derivada de ella, pero "metamórfosis" (ella la usaba en francés) se convierte en una exigencia mucho más clara, en poesía: Jocelyne habló de un acto poético.

Repetimos la improvisación, siempre con música, buscamos en la segunda oportunidad de metamorfosearnos en mayor profundidad. Según Jocelyn el punto de referencia para saber nuestro grado estará en nosotros en nadie más.

Comenzó entonces a hablar como parte del final. Fue ahí que nos contó las historias de los maestros, de sus orígenes, de sus técnicas, de sus vidas, de sus encuentro con ellos, de la metamorfosis misma; pidió por primera vez comentarios o preguntas (¿quién quiere hablar después de ésto?) y sí, algunos comentaron y algunos preguntaron; ella siguió su conversación sobre los maestros y nos dejó ir.

Los talleres de Butoh son suaves y afables, pero el compromiso que implican nos hace gastar una gran cantidad de energía; uno queda "extrañamente" cansado porque a la vez nos sentimos  profundamente satisfechos. Espero con ansia la segunda sesión... Quiero usar mis recuerdos corporales, mis propias imágenes, explorar otra metamorfosis y escuchar más historias de aquellos que lucharon por ser libres en una dictadura de tradiciones.

viernes, 18 de febrero de 2011

"La cara oculta de la luna" (La face cachée de la lune) de Robert Lepage, en el Gran Teatro de Québec.


El 10 de febrero de 2011 apenas llegando a la ciudad de Québec fui al Gran teatro de Québec a ver el montaje mítico de Robert Lepage "La face cachée de la lune" (La cara oculta de la luna) en la que pude corroborar que Lepage es un gran cuenta-cuentos y un gran director de escena; que sabe teatralmente el cómo abordar nuestra época y el cómo usar sus diferentes lenguajes.










Aquí un video sobre una presentación en el original en francés (como fue que la escuché)

jueves, 25 de noviembre de 2010

Eonnagata, dirigida por Robert Lepage. Una representación en el teatro Sony Center de Toronto.




Acabo de ver Eonnagata, una espectáculo realmente bueno y con lo mejor de los mundos del teatro y la danza, en donde la estrella es un equipo de fantásticos artistas escénicos.

Robert Lepage, rodeado por un gran equipo de colaboradores,-los bailarines Sylvie Guillem y Russell Maliphant; el diseñador de iluminación Michael Hulls; el diseñador de vestuario Alexander McQueen (sí, el famoso diseñador de moda recientemente fallecido); y el diseñador de sonido Jean-Sébastien Côté-, ha creado un gran obra de arte.

Aun cuando la publicidad de los productores en Toronto utiliza el nombre de Lepage como si fuera un creador aislado, este trabajo de ninguna manera se habría podido realizar sin ese  increíble equipo; y en realidad, el trabajo fue concebido por Lepage, Guillem y Maliphant juntos.

Dos mundos, danza y teatro, están allí con lo mejor de sus tradiciones y habilidades de sus artistas (seamos claros, aunque Lepage no es, en absoluto, un buen bailarín, sí es un actor muy hábil), y con la tecnología a sus pies para ayudar todo el tiempo a hacer que las cosas parezcan mucho mejor de lo que son. Sí, ésta es una manera de trabajar muy eficaz para las artes escénicas, y aquí todo funciona maravillosamente bien.

No hay, en Eonnagata, ninguna actuación maravillosa que se quede en mi memoria como espectador (aún cuando todas funcionan perfectamente), pero hay imágenes con efectos visuales y de sonido que si se quedarán, y muchas de ellas. Es la primera vez que pude ver en el escenario un juego exitoso, explorado por artistas de la Bauhaus en la década de 1920, con líneas rectas mezcladas con el movimiento del cuerpo humano (en este caso en teatro de sombras), pero también pude ver cuerpos re-creados por trajes sensacionales diseñados por Alexander McQueen, trajes maleables , algunos espectaculares, algunos finos, suaves y exactos. Sé que me acordaré siempre de esa manera maravillosa manera de bailar (especialmente la de Sylvie Guillem), y de esa manera increíble habilidad de manipular accesorios y objetos simples.

Esta es la historia de un espía travesti francés (en la época muchos pensaban que era un hermafrodita) que vivió en el siglo VXIII entre Paris, San Petesburgo y Londres, (1) y ésta es también la historia de cómo una vida terrible y extraña se puede mostrar de una manera muy hermosa. Nunca vemos nada discordante o extraño, aun cuando la mitad de la puesta utiliza motivos y decoración japonesa (de ahí, claro nombre de la obra, E-onnagata, la personificación femenina del teatro Kabuki) para ilustrar la vida de un personaje en el centro de la época barroca europea. Entiendo que es el campo de lo poético y de la imaginación escénica. Y estamos allí contemplando belleza, elegancia, estética, y mucha curiosidad. Sí, nos encanta el personaje y su vida, sí, la vida de un travesti, y con esa espectacular manera de presentarlo, ¿quién no lo haría?

Con el tiempo y ya habiendo visto varios espectáculos de Lepage (sólo 2 en vivo y varios en video), me comienzo a preguntar sobre la obsesión del director canadiense con lo espectacular y con la idea de transformar potenciales tragedias o historias extrañas y shockeantes en una especie de cuentos de hadas a través de producciones escénicas bellísimamente realizadas, como si él no quisiera enfrentar en escena  la parte horrible de sus concepciones. Quizás ahí es donde radica el éxito y abrumadora aceptación de sus historias de alienados de la sociedad: uno puede decir cosas terribles de una manera muy hermosa, con la mejor de las formas, y con los mejores artistas.



Gustavo Thomas
Toronto, Canada
19 de Noviembre de 2010






(1) El sitio de la productora, Sadler, dice sobre el personaje: "Eonnagata tells the story of the Chevalier d'Éon, Charles de Beaumont - diplomat, writer, swordsman and a member of the King's Secret, a network of spies under the control of Louis XV. De Beaumont was perhaps the first spy to use transvestism in the furtherance of his duties and until the day he died his true gender was a source of constant speculation, even provoking public bets in the late 18th century."

domingo, 31 de octubre de 2010

"The Andersen Project", dirigida por Robert Lepage. Canadian Stage, Toronto.

Programa de "The Andersen Project". Canadian Stage (Oct 2010), Toronto.



Boleto de la función de  "The Andersen Project". Canadian Stage (Oct 2010), Toronto.

Anoche ví en el teatro de la compañía Canadian Stage en Toronto "El proyecto Andersen" (The Andersen Project), y he logrado por fin una perspectiva real del trabajo de Robert Lepage, a quien sólo había visto en videos: no me mostró a un genio pero sí a un maestro de su profesión y a un inteligente y sensible artista.

Robert Lepage no le tiene miedo a la libertad sobre la escena pero tampoco a encontrar límites en ella: no es revolucionario, no es transgresor, no es shockeante ni dramático; él construyó una puesta en escena que casi podría llamarse espectacular, debido a los cambios de escenografía y uso de medios, sobre un cuento (o cuentos) que hablan a su vez de un famoso cuenta cuentos y escritor, Hans Christian Andersen, y hablan también de Lepage mismo y de su propia obsesión, una vida como artista y como hombre. Lepage maneja atmósferas, espacio y tiempo de una manera magistral; nunca antes había disfrutado tanto la imagen de un árbol sobre la escena, y la simple manera de escuchar a un cuenta cuentos contando una historia (el padre a su hija).

Tecnología y simplicidad teatral.

Disfruté mucho también la actuación de Yves Jacques y en especial los momentos donde expone el pasado de sus personajes, pero su actuación realista no me llevó a nada más, no cambió nada en mí;  eso sí, me mostró como su director lo hizo, la maestría de una profesión.

Un texto simple (tres historias interconectadas), el uso de la tecnología, una magistral dirección teatral y un muy buen actor en un "unipersonal", todo ello el conjunto de ingredientes que me llevaron a disfrutar enormemente "The Andersen Project".





martes, 31 de agosto de 2010

ID, un espectáculo del Cirque Éloize en el Toronto Buskerfest 2010

Cirque Éloize performance at Buskerfest 2010 in Toronto

Sí, finalmente pude ver una función del Cirque Éloize, y fue durante el Toronto Buskerfest 2010. Desde años he estado tratando de ver algo de esta ya famosa compañía circense pero siempre se me cruzaba algo que me impedía ir a verla.

ID es el nombre de la última producción de Cirque Éloize, y la puesta gira en torno a lo que denominaríamos acrobacia callejera, con baile estilo Capoeira (o bandas hiphop), acrobacia con bicicletas, alpinismo callejero (street climbing), y demás. parece que el espectáculo ha tenido un éxito formidable en su natal Montréal y ahora quieren expdirlo en Toronto y por todo Canadá. 


La función que ví del Cirque Éloize en el Toronto Buskerfest 2010 fue en realidad un extracto de 30 minutos de su producción original (pensada como un espectáculo teatral y no como espectáculo de calle) y tenía la intención de introducirnos en sus impresionantes actos, (danza callejera, juegos con un aro, y acrobacias en bicicleta), para que nos decidiéramos a ir a verlos al teatro cuando se dé su temporada. Bueno pues esos actos que escogieron al final no fueron tan impresionantes como deberían de haber sido, carecían algunos de fuerza y precisión, a la par que no se sentía una verdadera energía que emanara de sus acciones. Después de ver el video que publico ustedes creo estarán de acuerdo conmigo de que, al final, no era la mejor manera de introducir a una gran compañía de circo moderno a un público nuevo. Creo que el principal problema fue la adpatación a un escenario de piedra al aire libre mientras la versión orginal estaba planeada para un escenario interior, en un teatro; los "performers" estaban demasiado atentos a los peligros que representaba actuar ahí, y se volvieron muy cuidadosos o simplemente no quisieron arriesgar más de lo debido. Aún con todo, el acto de acrobacia con la bicicleta (al final del video) es creo muy sorpresivo y fue muy bien realizado, ustedes dirán después.

Ahora espero poder ir a verlos a su temporada teatral en Octubre de este año y entonces unir mi opinión a la de muchos otros, que Cirque Éloize es una de las compañías de circo moderno de mayor calidad en el mundo, y que en algunos casos llega a rivalizar con su hermano mayor, Le Cirque du Soleil.



  


Gustavo Thomas. Get yours at bighugelabs.com

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