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miércoles, 3 de febrero de 2010

"Roadkill", un montaje de danza-teatro por la compañía australiana Splintergroup en el teatro Enwave de Toronto.



Esta noche vengo de ver en el teatro Enwave de Toronto, "Roadkill", un montaje de la compañía australiana de danza-teatro Splintergroup, choreografiado por Gavin Webber, Grayson Millwood y Sarah-Jayne Howard. Y me siento feliz de haber ido, porque ví un montaje lleno de suspenso, oscuridad y energía, en donde los miedos a lo desconocido se conviertían en movimiento alrededor de un carro en medio de la carretera.

Camaras no son permitidas dentro del teatro así que no pude tomar fotos de la función como tal, pero ustedes pueden ver un corto publicitario que Splintergroup subió a Youtube:




Estar en la carretera en medio de la nada y con el carro descompuesto,... parece una "situación límite" perfecta para un drama, en teatro o en danza, y de hecho así lo fue para "Roadkill". Splintergroup coreografió ésta situación límite con vida simple y cuerpos simples, yendo y viniendo del universo mágico de los miedos y las desconocidas realidades del llamado "outback" australiano, aquél desierto inmenso como un cerebro humano durante la noche. Adoré todas esas maneras de narrar con imágenes y sonidos, con la oscuridad de la escena como marco. Los cuerpos se movían en diferentes realidades y cada una de esas realidades era concreta y palpable para nosotros espectadores. No estaba temeroso, estaba maravillado por entrar con ellos a esos mundos de la nada y el desvanecimiento de las cosas. Dos muchachos (Gavin Weber y Gryson Millwood) y una muchacha (Gabrielle Nankivell), viviendo terribles momentos que tal vez nunca pasaron.

Por supuesto "Roadkill" es más que una coreografía, es un acto representacional total de nuestro tiempo.

Una cosa que amo de las artes escénicas australianas es que parecen no tener que seguir ninguna tradición, como si los australianos hubiesen nacido a las artes escénicas al final del siglo XX; ellos no siguen ninguna narrativa o estilo de antes de los años 70, cuando el Postmodernismo dió una nueva luz al ya cansado teatro occidental.













sábado, 24 de noviembre de 2007

Synchroswing, decepcionante final del festival de teatro australiano en China.




El pasado festival de Teatro Australiano en China terminó con una función de la compañía Strange Fruit y su espectáculo Synchroswing.(1)

Strange Fruit es una compañía que se dedica a realizar espectáculos mecanico-acrobáticos en base a una estructura física concreta: Varillas flexibles de 4 metros de altura en donde los artistas realizan cierto tipo de movimientos entre dancísticos y acrobáticos.

Al parecer la compañía ha estado en festivales y presentaciones en varias partes del mundo (incluyendo México) y ha obtenido, según sus propias palabras, mucho éxito.

Tiene en repertorio unos siete espectáculos, todos basados en la misma estructura mecanico-acrobática y enfocados en el aspecto visual y, digamos, un tanto festivo de su trabajo. Los objetos en movimiento a 4 metros de altura y siendo entre 4 y 10 de ellos en plazas repletas de gente, se convierten a los ojos de los espectadores en imágenes memorables, usando el término literalmente, que se quedan en la memoria.

Strange Fruit trabaja con ciertos ingredientes fórmula: las estructura flexibles de las que hablamos, la música (como era de esperarse), el vestuario llamativo y espectacular, la cantidad de artistas en escena realizando la misma coreografía (no hay tampoco mucha variación en lo que se puede hacer sobre las varillas), y las plazas o lugares públicos. Su teatralidad se inclina más hacia el evento circense que hacia el evento teatral mismo; sus historias son simples acciones-tema y... no mucho más que contar.

Synchroswing, el espectáculo que trajeron a Beijing, fue creado originalmente como un encargo para la inauguración de la competencia FINA de natación realizada en Australia años atrás. En aquella ocasión, al parecer regularmente lo hacen, utilizaron entre 6 y 10 varas con sus respectivos artistas, ahora en Beijing sólo tres.

No sé cuales fueron las condiciones en las que vinieron a China pero lo que vi fue sumamente pobre y deslucido. Un espectáculo sin sentido en el parque de diversiones Chaoyang (recordemos que era un encargo para un evento de natación), y en un festival que se supone exponía el teatro australiano o al menos lo mostraba. La producción usaba su fórmula con la música y el tema-acción: la imitación burlesca de un acto de nado sincronizado.

Ver dos mujeres y un hombre vestidos ridículamente para un evento de nado sincronizado, jugando, burlándose, haciendo “como” que eran ridículos, los convertía en participantes de un acto infatiloide y hasta estúpido. La funcionalidad del mecanismo con el que hacían sus acrobacias salvaba el juego, la fórmula al fin y al cabo producía cierto efecto. Después de 15 minutos, 20 tal vez, de balancearse e imitar el nado, se bajaban, daban las gracias y se iban. Uno no había visto más que eso.

Como muestra final de un festival de teatro dedicado a un país fue un cierre vergonzoso, y creo hasta una gran falta de repeto al público chino. Insisto, y soy claro, que no conozco las condiciones en las que llegaron al festival, sólo experimenté el acto “teatral” mismo. Lo que pude constatar (y ustedes pueden hacerlo) mirando el video que tomé y haciendo la comparación con cualquier otro video de sus espectáculos presentados por el mundo (2), es que a Beijing trajeron migajas, basura de sus otros trabajos; trajeron una nada, y nosotros debíamos reaccionar a ello.

Después de verlo estaba yo un tanto conmocionado; no salía de mí la preocupación de la equivocada idea que podríamos hacernos del teatro australiano con aquello que se había mostrado en este festival: los australianos hacen un teatro sin texto, que se dedica principalmente a entretener a los niños; es una fiesta escénica sin real profundidad intelectual y plena de frivolidad, donde se burlan y aparentan imitar a malos payasos; sus puestas, algunas interesantes, en general están trabajadas muy poco y sin gran habilidad técnica; y en el caso de la danza y la música que se incluyen son artistas aislados en una exploración tecnológica del evento artistico.
Pareciera que a todos ellos los sacaron de su real contexto de trabajo y todos los que estuvieron se presentaron en el lugar equivocado.

Ésta evidentemente absurda y no real idea del teatro australiano cambia de inmediato al hacer una exploración en Internet y revisar lo que se está haciendo en Australia, incluso con estos mismos grupos dentro del festival; entonces podemos decir que el problema, que yo creo que sí hay uno, estuvo en los organizadores, en quienes estuvo la tarea de traer los eventos al festival y darle un nombre, y por lo tanto en lo que escogieron para presentarse, en la barata mezcla que resultó.

Los espectadores chinos se parecen mucho a los espectadores mexicanos, pertenecen a pueblos aislados de los grandes elementos de la cultura y al arte occidental, carecen de un gran sentido crítico en referencia a lo venido de ‘afuera”, así que se divierten y aceptan lo que llega con una idea de juego, de liviandad y de asombro.




Synchroswing, playlist de la presentación del 3 de Novimebre de 2007.




Sobre el festival de teatro australiano en China: http://www.festivalatc.com

Sobre Strange Fruit: http://www.strangefruit.net.au

Ver los mismos videos en Vimeo:



(1) 3 de enero de 2007. Chaoyang Gongyuan (parque de diversiones de Chaoyang). Beijing, China.
(2) Una búsqueda en Yoube con el título de la compañía “Strange Fruit” da suficientes resultados a ver.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Men of Steel en Beijing: "The Beginning, The Cinema, The Forest"



Men of Steel es un grupo de teatro australiano que se ha hecho conocido por su (al parecer) único montaje, “The Beginning, The Cinema, The Forest” (2004). El grupo se ha presentado con éxito en Australia por supuesto, el Reino Unido y Hong Kong. Ahora en Beijing están programados dentro del festival de teatro australiano en China.

Tuvieron su primera presentación el pasado sábado 28 de octubre en el “Beijing Oriental Pioneer Theatre” y fue un éxito total. Los espectadores reímos como niños y disfrutamos durante un poco más de una hora del trabajo de tres juglares, titiriteros, magos, actores (como les quieran llamar) que utilizan, juegan y crean con comida y utensilios de cocina. Un acto plenamente creativo que rememora los juegos de la infancia donde animamos todo lo que llega a nuestras manos, un acto que en su transcurrir notamos que posee también “un claro sentido teatral”.


“The Beginning, The Cinema, The Forest” es simpleza en su primer acercamiento, sin embargo en él radica un profundo trabajo de creación corporal, pantomima, teatro de títeres y estructura dramática que se reconoce prácticamente desde el principio.




Después de disfrutarlo y sentirme aliviado (la risa alivia todo y te deja una sensación placentera de vacío), tuve un tiempo para meditar sobre la comedia, la risa y la dificultad de ubicar éste tipo de trabajos dentro de la historia del teatro.

La falta de permanenecia del evento teatral aquí es total; Men of Steel no usa un lenguaje verbal conocido, sus palabras son sonidos llenos de sentido pero no transmisores de ideas; sus movimientos forman parte de un todo estructurado pero seguramente no transmisible en una codificación; queda sólo la memoria del espectador, una vez más, queda sólo lo que queda en mi memoria.

El video graba algunos momentos, algunos instantes y de hecho son momentos de gran diversión y de belleza visual (el fondo oscuro crea un contraste con sus ojos y caras, y a su vez los objetos en movimiento resaltan como en una estética onírica). Tienen para ustedes algo así como 10 minutos del espectáculo, espero lo disfruten tanto como yo lo hice.

En algún momento pensé que podía tratarse de un juego teatral dadaísta, llamarlo yo así quiero decir, y mantengo con cierto cuidado esa idea, pues se usa el lenguaje creativo infantil y se juega con él (ellos lo disfrutan enormemente) pero al final se cuentan tres historias y visualmente se estructuran bien.

El festival de teatro australiano en China durará hasta el 5 o 6 de noviembre, y habrá más teatro con objetos, danza y teatro de calle.

Este como muchos otros espectáculos de extranjeros que vienen a China es de primer orden, pero algo me falta. Sigo extrañando en Beijing la ausencia de un verdadero teatro de ideas, de profundidad analítica. La llegada de compañias de teatro de todo el mundo está siendo cada vez más asidua, sin embargo se trata solamente del teatro espectáculo, del teatro clásico inglés, de los grandes maestros de la danza, pero nada de los grandes dramaturgos actuales, nada de quienes nos cambian la vida con sus palabras e ideas, aún de ese teatro espectáculo que es también rebelde, politico, aguerrido; parece (solamente es un parecer) que eso no va aún con la actual política cultural de la nueva China.




En el programa de la función se lee:

Men of Steel

Hamish Fletcher
Tamara Rewse
Sam Routledge

Operator: Jared lewis




Men of Steel fuses cooking, physical theatre and intricate object puppetry in a humorous examination of the consumptive society in which we live. They had their first adventure with coockie cutters. kitchen objects and a broccoli forest in 2004. Men of Steel has since become one of Australia’s most exciting new puppet theatre companies touring internationally to Scotland, Ireland, the UK and Hong Kong.


Gustavo Thomas. Get yours at bighugelabs.com

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