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martes, 3 de enero de 2012

In Between, una función de Butoh y Danza por Yoshito Ohno y Lucie Grégoire en L'Agora de la Danse, Montreal (2011)

In Between, A Performance By Yoshito Ohno (大野庆人) and Lucie Grégoire at L'Agora de la Danse (Montreal. 2011)
In Between, by Yoshito Ohno and Lucie Grégoire (Montreal. 2011)

Danza de recuerdos y memoria
quien recuerda deviene recuerdo
Fuerza intangible
ligereza
intangibilidad
danza de dos culturas
danza de dos tradiciones
seres  diferentes que se juntan
se encuentran en la esencia del tiempo
de los tiempos
y la memoria
su voz que no se oye es suave
y yo desde mi oído también aplaudo y bailo
movimiento de ensueño
transparente exposición de imágenes
¿puede hablarse de amor en movimiento?
veía sus ojos, en ellos profundidad del tiempo
sus manos son obsesivas,
tensas,
sus dedos juntos, están llenos
¡sus cuerpos son culturas!

El cuerpo como presencia en movimiento.
He visto que lo desconocido se vuelve normalidad.

Al final dos encantadores fantasmas
en un ritual de amor
se encuentran con nuestros propios ojos y nos dicen adiós.


Yo estaba profundamente emocionado por poder ver al fin al maestro Yoshito Ohno sobre la escena; las únicas experiencias las había tenido a través del video y en el estudio de su padre (Kazuo Ohno Dance Studio) en Yokohama, pero ahí estaba siendo un guía y sólo en muy pocos momentos se ponía a trabajar pequeñas series de movimientos. Así que viajar a Montreal (5 horas de tren desde Toronto) no era nada en comparación de la experiencia de ver por primera vez en vivo en escena a quien considero mi maestro de Butoh.

In Between es un proyecto, parte de una trilogía (la segunda parte), que Yoshito Ohno ha estado trabajando con Lucie Grégoire desde el año 2008. Lucie trabaja principalmente con técnicas de danza moderna pero ha estado en los últimos años muy cerca del Butoh y lo incluye también en su trabajo. Por supuesto Yoshito Ohno sigue las enseñanzas de su padre, Kazuo Ohno, así como su rica experiencia de trabajo con Hatsumi Hijikata (en diferentes lapsos de su vida profesional) desde los años 50 hasta los años 70, incluso una de las coreografías de In Between fue dirigida por Hijikata (y adaptada a este montaje). Yoshito es un verdadero heredero de los maestros creadores del Butoh.

Los dos, Lucie Grégoire y Yoshito Ohno, representaron In Between el miércoles 16 de noviembre de 2011 en L'Agora de la Danse en Montreal, Québec. El montaje nos mostró varios solos y duos, que poco a poco fueron mezclando personalidades y técnicas.
Mi principal interés era obviamente el observar el trabajo del maestro Yoshito, pero el trabajo de Lucie fue tan poderoso y la pieza entera de una gran unidad que me fue imposible no ver y disfrutar de los dos trabajos.

In Between es el encuentro de dos culturas del cuerpo en movimiento, Butoh y Danza moderna, pero también el encuentro de dos personalidades artísticas. Ninguno de ellos deja fuera su pasado técnico y cutural (Yoshito japonés y Lucie quebequense), ninguno de ellos deja su propio estilo de movimiento y cada uno nos expone, en movimiento, su visión de las artes escénicas; así presenciamos un encuentro exitoso, que alcanza una unión de muy alta calidad artística.

El estilo de trabajo de Yoshito Ohno es simple y claro; nosotros, espectadores, podemos diferenciar claramente cada acción de su representación; su movimiento es tan concreto que podemos prestar atención a sus ojos o sus piernas sin perdernos de otras partes de su movimiento; Yoshito sabe perfectamente cómo manejar la atención del espectador. Sus manos fueron especialmente extrañas y hermosas, casi sin movimiento en ellas pero siempre cargadas de energía. Lo sentíamos en su temblor energético y nunca podíamos dejar de mirarlo.

Habiendo dos estilos de musica, había dos épocas (de hecho había varias más), y las imágenes ligadas a ellas explotaban suavemente en frente de nosotros. Me es imposible olvidar los movimientos de la espalda y brazos de Lucie Grégoire, así como aquél niño disfrazado de conejo (o conejo en sí) que Yoshito Ohno nos ofreció en algún momento.

Uno a uno sus solos devinieron duos y su discurso físico nos resultó claro y simple; no importa el qué decían con exactitud, nosotros observábamos su música, su pasado, sus sueños, nosotros podíamos ver a sus familiares sobre la escena.

In Between, A Performance By Yoshito Ohno (大野庆人) and Lucie Grégoire at L'Agora de la Danse (Montreal. 2011)
Yoshito Ohno y Lucie Grégoire. In Between. (Montreal. 2011)

Como en un ritual los dos buscaron por sus ancestros, por sus propios fantasmas. Y lo que vimos al final, dos encantadores fantasmas viniendo del pasado en un amorosa unión, es una de las imágenes más bellas y simples que se puedan ver sobre una escena.

Al final de In Between estábamos profundamente satisfechos y felices.










Texto, fotografías y vídeos en este Blog son propiedad del autor, excepto cuando se aclare otra autoría. Todos los derechos son reservados por el autor de este Blog. Si existe algún interés en usar textos, fotografías o vídeos propiedad del autor, sea uso comercial o no, es necesario hacer una petición por escrito y dirigirla por correo electrónico a Gustavo Thomas a gustavothomasteatro@gmail.com.


viernes, 2 de diciembre de 2011

Una clase abierta de Butoh con Yoshito Ohno en Montréal, Canadá.


大野庆人 Yoshito Ohno et Lucie Grégoire (Classe Ouverte LADMMI Montréal 2011)
Yoshito Ohno y Lucie Grégoire en LADMMI, Montréal. (Por Gustavo Thomas. 2011)

Si en abril pasado viajé hasta Yokohama con los temores de la exposición a la radiación nuclear de la planta de Fukushima, ¿por qué no habría de enfrentarme al frío otoñal de Montreal esta vez? Master Yoshito Ohno me había informado que vendría en noviembre a Canadá a dar una presentación con una bailarina canadiense, Lucie Grégoire, como parte de una trilogía que los dos preparan desde hace tres años; la experiencia en Yokohama había sido crucial en mi camino artístico, así que no dudé en ningún momento en ir a ver la función y si fuera posible tomar algunas sesiones más, y así fue.

Dos días antes de su presentación Yoshito Ohno daría una clase abierta de Butoh para los alumnos de LADMMI, L'école de danse contemporaine. Sería una clase para los estudiantes de la escuela pero algunos interesados de fuera podrían ser admitidos.

El edificio donde se encuentra la LADMMI es un complejo muy cercano a la Plaza de las artes de Montreal pero independiente a ella, en la importante calle comercial de Sainte Catherine. Es un edificio de los años cuarenta remodelado para albergar escuelas de arte, de danza y espacios de cualquier tipo trabajo corporal; la escuela está en el tercer piso y se puede observar algo de las clases desde la calle misma.

BELGO Montréal
BELGO, Montréal (Por Gustavo Thomas. 2011)
LADMMI Montréal 2011
LADMMI, Montréal (Por Gustavo Thomas. 2011)

La espera fue un tanto larga pues debía estar temprano para lograr que me incluyeran entre los venidos de fuera (que al final habremos sido unos tres, creo yo). Así que me dio tiempo de pasear por Sainte Catherine, observar las clases de la escuela y en algún momento descubrir la diferencia patente entre mi visión del Butoh y la de una escuela de danza contemporánea. Evidentemente para la escuela de danza el Butoh es un complemento para la formación de sus bailarines y posiblemente un camino a seguir a posteriori, como un estilo de trabajo. Para mí el Butoh es un arte escénico en sí mismo.

LADMMI Montréal 2011
Salón de clases en LADMMI, Montréal. (Por Gustavo Thomas. 2011)

Yoshito Ohno arribó con su esposa, un traductor, Lucie Grégoire y la directora de la escuela, y en el salón ya estábamos esperándolo junto a una enorme masa de estudiantes de diferentes grados de formación. Al parecer Lucie ya había transmitido cierto conocimiento de Butoh a algunos de sus grupos (Lucie Grégoire no es bailarina de Butoh, es bailarina de danza contemporánea que utiliza el Butoh como una herramienta en su trabajo).

El maestro Ohno, evidentemente, no recordaba bien quién era yo, hasta que le mencioné el mes de abril, que soy mexicano y que estuve en Yokohama descubrió quién era aquél que tenía enfrente. Curiosidades de ciertos reencuentros que disfruto mucho.

He dado una larga introducción precisamente para dar a entender el tipo de sesión que se dio ese medio día. Yo imaginaba que el maestro Ohno repetiría la mayoría de sus ejercicios: la flor, el rezo, la seda, etc., pero la presencia de los alumnos de danza me hacía esperar un trabajo de pedagogía del Butoh que yo no conocía de él, una clase introductoria al Butoh, y eso fue.

Un trabajo interesante como recuerdo de las bases de esta disciplina artística pero también un ejemplo de la enseñanza de esas bases a personas sin contacto con el Butoh.


大野庆人 Yoshito Ohno  Classe Ouverte de Buto LADMMI Montréal 2011)
Yoshito Ohno durante su clase abierta de Butoh en LADMMI, Montréal (Por Gustavo Thomas. 2011)
Postura

Lo primero que el maestro (con ayuda del traductor al francés) expresó fue su interés en que entendiéramos los caracteres japoneses de hombre, de cielo y de tierra, para identificar nuestro cuerpo como en medio de las dos fuerzas. Haciendo hincapié en una línea que pasa por el centro del cuerpo hasta la coronilla y nos jala, así como los pies que "tienes raíces" que jalan hacia la tierra. La barbilla caída y la mirada al frente fueron continuos requerimientos para varios de los que trabajábamos la postura. Entonces vino el desplazamiento manteniendo esa postura con la música de "Amazing Grace".

Hizo un apartado para las manos: habló de la fuerza de las manos y de mantener separados los dedos, con mínima separación. Entonces tomó la idea de cómo esas manos, esa postura, esa barbilla caída y esa línea entre el cielo y la tierra era razones de una presencia en el escenario de fuerzas encontradas.

Hicimos varios ejercicios físicos de jalar algo y sentir esa fuerza y entonces volver a la postura y percibir esa presencia nueva en nosotros. Un juego de tensiones inicialmente físico dejaba en nosotros calor, energía en movimiento dentro de nosotros, y estando de pie, sin hacer nada, nuestro cuerpo vivía la energía de estar en movimiento y en un juego de tensiones liberadas.


La flor

De una gran maleta que llevó al estudio sacó flores para todos, una gran cantidad de flores artificiales perfumadas. Entonces nos habló de la flor como el mejor ejemplo de lo que está entre el cielo y la tierra en completa unión. Y pidió nos desplazáramos a partir del desplazamiento de la flor. En algún momento habló de ser esa flor, pero no abundó en ello. Y con música nos desplazamos siguiendo a la flor.

Pidió que la flor nos llevara con el viento, y ante los sonidos de nuestros pasos, exigió no hacer ruidos al caminar rápidamente, dando el ejemplo del entrenamiento del No y de la necesidad de que no hay nada que disturbe la atención del espectador de nuestro objetivo, la flor llevada por el viento.

Nos contó cómo al principio de su carrera, pidiéndole a su padre, Kazuo Ohno, que le enseñara a bailar, éste le contestó dándole la flor y diciéndole, "no busques bailar, busca ser esta flor. Hazlo a diario, un día sentirás que lo eres y no necesitarás tener esta flor en la mano".


La seda

De la misma manera sacó de su maleta pequeñas hojas de seda y cada uno comenzó a trabajar con ellas con la idea de la fuerza y la suavidad de la seda, la fuerza y la suavidad de nuestro cuerpo. Pasando de un estado al otro dependiendo del estiramiento del pedazo de seda que teníamos en las manos. Ese era nuestro cuerpo y nuestro interior; cuando fuerte, antes de estirarse, era como un adulto tenso, mientras cuando se estiraba,y se volvía suave, como un niño pidiendo su madre.

Como en los desplazamientos notó que la mayoría realizaba técnicamente el trabajo tomó de su maleta la pintura de Hokusai "La ola". Y nos explicó la idea, que se emanaba de la pintura: el artista que tiene diferentes visiones de las cosas, puede ver de lejos y puede ver de cerca, como un insecto. Debíamos hacer presente eso al desplazarnos trabajando con la seda y sus cambios, encontrar las diferentes visiones del trabajo. Había una búsqueda técnica pero debíamos llenar aquello que trabajábamos técnicamente.


El pedazo de tela

大野庆人 Yoshito Ohno  Classe Ouverte de Buto LADMMI Montréal 2011)
Yoshito ofreciendo un pedazo de tela para trabajar con ella (Por Gustavo Thomas. 2011)

Nos dió a cada uno un pedacito de tela, y comenzó a exprimirla y a la par su cuerpo se torcía y su cara con él, hablando de las posibilidades de ese exprimir la tela. No era la tensión por la tensión, era la sensación de la textura de la tela yendo a la tensión y la espiral que debíamos hacer con ella para exprimirla, debíamos trabajar esos púntos como fuente de nuestro movimiento y de lo que surgiera de él.

Abordó con pocas frases su teoría del "forte pianísimo", donde lo más complicado en el butokah es no explotar sino mantener la fuerza de la posible explosión interior mientras hay suavidad o lentitud.

Exprimiendo esa tela debíamos abordar el ‘forte pianísimo” y desplazarnos.


El pañuelo de papel

La imagen de la escultura de madera de la Buda de Nara hizo su aparición. Nos mostró la misma que tiene en su estudio de Yokohama, como parte de un calendario, y nos hizo notar las manos de la escultura, manos que nunca están completamente pegadas pero que están juntas con la separación de una hoja de papel.

Nos ofreció entonces a cada uno una hoja de pañuelo de papel y siguió hablando del encuentro de esas manos y de los espacios del cuerpo, de lo femenino en las separaciones. Nos desplazamos un momento así, pero nos interrumpió: debíamos rezar en nuestro desplazamiento; así sin más, sólo explicó que no era un sentido religioso sino un rezo personal, interno.

La música se tocó para ese desplazamiento final fue el “Ave María” de Schubert que su padre siempre utilizó en sus entrenamientos y en una de sus más famosas piezas sobre la escena dedicadas a su madre.

Despedida

Para ese momento ya estábamos fuera del tiempo dado la clase y lo interrumpieron. Sin más Yoshito Ohno nos agradeció diciendo que todos los objetos con los que trabajamos ese día eran un obsequio y que debíamos utilizarlos a diario en nuestro entrenamiento, entonces se despidió, y un aplauso, muy al estilo de las sesiones de danza, se hizo escuchar en el salón.

Objets de travail. 大野庆人 Yoshito Ohno  Classe Ouverte de Buto LADMMI Montréal 2011)
Los 4 objetos de trabajo ofrecidos por Yoshito Ohno (Por Gustavo Thomas. 2011)

大野庆人 Yoshito Ohno  Classe Ouverte de Buto LADMMI Montréal 2011)
Yoshito Ohno despidiéndose de cada uno de los que asistieron a su clase abierta de Butoh (Por Gustavo Thomas. 2011)

Aunque de Yokohama quedé con una experiencia profunda y esclarecedora sobre el Butoh, sus orígenes y su técnica, con esta pequeña clase en Montréal, pude descubrir (o corroborar), desde mi punto de vista, las bases de la pedagogía del Butoh de Yoshito Ohno, pero también tuve algo verdaderamente tangible, apoyos físicos para mi entrenamiento diario, apoyos tan simples como una flor artificial, un pedazo de seda, una pequeña tela y un pañuelo de papel. Ellos me recuerdan físicamente y a diario las palabras de Yoshito, mis ejercicios anteriores, y mi propio desarrollo.

大野庆人 Yoshito Ohno et Gustavo Thomas. Classe Ouverte de Buto LADMMI Montréal 2011.
Yoshito Ohno y Gustavo Thomas. LADMMI, Montréal. (2011)

La función que el maestro fue a dar a Montreal junto con Lucie Grégoire, “In Between”, será parte de otra entrada del Blog.





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viernes, 12 de agosto de 2011

Fotografías de 4 sesiones de trabajo en el taller de Butoh con Yoshito Ohno en Yokohama (2011)



He estado escribiendo sobre mi experiencia en el taller de Butoh del maestro Yoshito Ohno en Yokohama, y los resultados han sido muy interesantes y placenteros, muchos comentarios interesantes y muy buenos deseos para el éxito en la carrera que comienzo dentro del Butoh. Hoy sin embargo quisiera compartir no palabras sino imágenes; fotografías que he extraído de los videos grabados durante aquellos días en el taller y que hablan a su manera de mi experiencia y de la manera de trabajar del maestro Ohno. Evidentemente son para mí un invaluable archivo de mi vida como estudiante, pero espero que a ustedes les sea también de interés.

Verán de cada sesión (escogí sólo 4 sesiones) una sola fotografía publicada y una serie de diapositivas que pueden ver aquí mismo en el Blog o revisar en la página de Flickr donde se encuentran. Inicio con la segunda sesión.



2da sesión
Yoshito Ohno Butoh Workshop: Session 5 (Yokohama, 2011)




3a sesión


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domingo, 17 de julio de 2011

“Si tú sientes que la flor es hermosa, entonces tú eres hermoso.” (Aprendiendo Butoh con Yoshito Ohno)


Siendo una flor. Estudio de Yoshito Ohno. (Por Gustavo Thomas. Yokohama, 2011)
Yoshito nos cuenta que Hijikata acostumbraba decir: “Tu cuerpo posee todo en su interior, sólo tienes que encontrarlo” y añadía que la manera en que Kazuo Ohno y Hijikata lo hacían era a través del Butoh. Moviéndose cada día, en cada momento de sus vidas, cada momento de duda, de inspiración, de relajación, de crisis; moviéndose en cada momento de disciplina y trabajo, de sueño, de dolor, de recuerdo. Y es cierto, esa actitud es totalmente lógica: ¿cómo podríamos encontrar el todo dentro de nuestro cuerpo si no nos sumergimos en él continuamente, urgando en cada detalle de nuestro desconocido interior? 
La búsqueda la hacemos inicialmente caminando, y la lentitud pareciera una premisa. En ese lento caminar descubrimos que la experiencia también es riesgosa: si nuestro cuerpo lo contiene todo entonces además de la vida y la oración y el amor también contiene la muerte misma y sus fantasmas, aquello que otros sufren y otros se preguntan, la violencia y el rencor, los miedos y las angustias, los labwrintos mentales y los infiernos... Todo. 
En esos juegos de la lógica del ser congruente con nuestro Butoh Yoshito agrega otras palabras de Hijikata: “el cuerpo muerto siempre camina arriesgando la vida”.
Nada en el estudio del maestro Ohno es obligación; una propuesta de movimiento no es una órden, nadie está obligado a buscar sus odios o sus temores o su violencia; todo es simple, suave; algo se comenta, algo se cuenta, algo se propone y entonces debemos movernos. El riesgo llega porque te encuentra mientras te mueves, como la luz de sol o una madre que mece a su bebé.
Así, moviéndome en esa búsqueda del todo en mi interior, pude escribir al final de mi seguna sesión: “Acabo de llegar de mi trabajo con Yoshito Ohno. Hoy, bailando, fuí una flor de tres días, un durazno floreciente que moría con el viento, una oración, y el corazón de un niño.”
Nuestro cuerpo lo contiene todo y puede transformarse en todo. La propuesta fue siempre “sé”, “tú eres...”
“Si tú sientes que la flor es hermosa, entonces tú eres hermoso.” nos decía kazuo Ohno en voz de su hijo Yoshito.
Decenas de fotos tanto de Kazuo Ohno como de Tatsumi Hijikata los muestran “siendo” aquello que imaginan al moverse. Las recuerdo y aprendo también.

Hijikata siendo tierra. (Foto de Eikoh Hosoe para el libro Kamaitachi)

Kazuo Ohno, un estanque. (portada del libro Hidden Body, The World of Kazuo Ohno)

Y dentro de ese estudio y durante varias sesiones fuímos decenas de flores, en diferentes circunstancias y condiciones; fuímos seda, y con ella aprendíamos la suavidad y la dureza de nuestro cuerpo, al ser las características de la seda, tocando la seda, descubríamos en movimiento las características de nuestro cuerpo; y fuímos también bambú, y con el bambú en las manos, exploramos la dureza de nuestro exterior y el vacío de nuestro interior, lo hueco de nuestro físico. 
Trabajando con seda. Estudio de Yoshito Ohno. (Por Gustavo Thomas. Yokohama, 2011)

Lo éramos todo si lo encontrábamos en movimiento. No hay estructuras fijas pero cada sesión se repetían ciertos patrones: Yoshito habla, muestra, demuestra, expone, nos pide movernos a partir de ello, lo hacemos siempre con música, después de unos 5 minutos detiene, continúa exponiendo el mismo tema o pasa a otro nuevo. Así durante dos horas cada sesión. Al final un poco de té y bocadillos mientras comentamos minucias de la vida.
¡Qué feliz fui porque nunca fui juzgado si en realidad era la flor, la seda, el bambú, el mar o la ola! Así es, nunca fui yo (ni los otros) juzgado; éramos invitados a ser y a movernos siendo, sólo eso.
Viendo fotografías de esculturas de Rodin aprendimos que él como el Butoh fueron revolucionarios porque no imitaban el movimiento del cuerpo, sino que eran el cuerpo que se expresaba en sí, era un beso o un abrazo o un orgullo. Aprendimos que los pintores impresionistas como el Butoh fueron revolucionarios porque ofrecían la vida en otros ángulos, y que aquellos impresionistas se inspiraron para descubrir esos ángulos en Hokusai y en especial en su obra “La Ola”. 
Y entonces nos movimos siendo agua, siendo el mar, siendo olas, siendo la fuerza de gravedad, la luna misma, y la ola otra vez. Fuímos, en la línea del agua (y no siempre en la misma sesión), lo femenino y la luna; bailamos con la pieza de Chopin, recordamos a la madre, al seno de la madre; vivimos la noche y retomamos el mar.
Con un pedazo de tela descubríamos la intensidad de nuestro interior: al estirarla (o exprimirla) la intensidad era mayor; al relajar su estiramiento nuestro interior bajaba su intensidad. Jugábamos con emociones sin saber cuáles eran; era mi mente la que se asociaba a algunas, a mi pasado a mis invenciones, a mis deseos ocultos, respondía a aquello que era la tela misma, a mi cuerpo en contacto con la fuerza ejercida a ese pedazo de tela. 
Trabajando en el taller de Yoshito Ohno (Por Gustavo Thomas. Yokohama, 2011)

Yoshito nos habló de los “remanentes de la emoción”, aquello que queda después de exprimir la tela de nuestras emociones, aquello que queda y pesa y que se arrastra en el interior. Mientras lo comentaba se movía, y su caminar era difícil, tenso, cargado. Habló de las dificultades de expresar esos remanentes en la escena, del llamado “forte pianissimo”, y también se movió con gran intensidad pero de una manera extremadamente suave: -“forte pianissimo”- repetía mientras se movía, y nos invitó a probar. “Este es un reto a enfrentarse, a diario”- aclaraba. Kazuo Ohno era un maestro de ese “forte pianissimo”.
En la línea de las emociones las hicimos cuerpo y voz: por una sola vez (y aclarando que lo hacía porque yo era actor), pidió que dijera una frase sobre lo pesada de la vida, en mi idioma, y que la dijera caminando. Todos estábamos cargados de la búsqueda del forte pianissimo. Entonces pidió a uno de los compañeros que se subiera sobre mi espalda y dejara caer su peso en mi; yo debía seguir repitiendo la frase en todo mi caminar. Una de  tantas formas de explorar el "forte pianissimo". Esa noche no hablamos más.

Sentí entonces que la flor era hermosa, y fui hermoso...
Sí, esa noche no hablamos más; pero algunos otros días cantamos...





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viernes, 24 de junio de 2011

Un secreto (Aprendiendo Butoh con Yoshito Ohno)






Yoshito Ohno tomando te en su estudio. (Por Gustavo Thomas. 2011)



-Mientras rezas (mientras rezamos en movimiento) junta tus manos.- 
Y las manos nos dirigen, pensando en aquello que rezamos, viéndolo, bailando. 
Yoshito interrumpe y acercándose nos dice: -¡Un secreto!- 
Toma la página de un gran block de fotografías y nos lo muestra: 
-Nara, una hermosa ciudad, muy vieja e importante ciudad de Japón. Ahí hay muchos Budas pero uno de ellos es especial, este Buda es especial, miren...- 
Entonces nos acerca la imagen de ese Buda... ¿Dónde está lo especial? 

Portada del libro sobre el Buda de Nara. (Por Gustavo Thomas. 2011)

-Miren sus manos... No se juntan; tienen una mínima separación, apenas un papel de arroz cabe entre ellas. No hay otro como él en todo Nara. Eso lo hace muy especial. Todo está comprimido entre sus manos; es poderoso. Kazuo Ohno sabía eso; es un secreto... -
Nos mira, sonriente y pensativo, a todos y cada uno de los que estamos a su alrededor...
-Reza con tus manos juntas y siente la separación del grosor de un papel de arroz.-
Y nuestras manos trabajaron con esa separación, y nos movimos con Maria Callas y Anthony cantando de fondo. Y en sesiones posteriores usamos un pañuelo. Aquella separación podía estar no sólo en nuestras manos, sino también en nuestras rodillas, como mujeres jóvenes y cuidadosas, y tambien ese papel se podía sentir entre los brazos y el tronco, entre los pies y el suelo, como el caminar de un maestro japonés de Noh. 
Yoshito Ohno muestra todo mientras habla: él es el Buda de Nara, él es la adolescente hermosa y tímida que camina con una mínima separación entre sus rodillas, él es Kazuo Ohno cuando hacía una mujer y sus brazos apenas tocaban los laterales de su tronco, y él, mientras habla, es también un caminante sobre papel de arroz. Continuamente se separa de nosotros y da unos cuantos pasos con su manos casi pegadas y elevándolas al cielo. No es un ejemplo a imitar, es que él inevitablemente debe moverse mientras lo habla.
Yoshito Ohno mostrando las manos separadas por papel de arroz
(Por Gustavo Thomas. Yokohama, Japón. 2011)

Sí, sus sesiones están llenas de pequeños y grandes secretos sobre el Butoh, sobre cómo lograr la fuerza interior de nuestro movimiento: 
-atención a la espalda, como si ella hablara; 
-un encuentro directo con todo el espacio, con sus esquinas, con el frente, con el atrás, con el arriba y el abajo; 
-saber colocar la mirada al caminar; si se mira hacia abajo siempre se da la impresión de tristeza, es mejor mirar neutro hacia el frente, abierto.
Casa secreto se “mueve”, cada secreto se explora, se ejercita, sin mayores indicaciones, sin juicios.
Los ejemplos para develar cada uno de los secretos se dan, como siempre en su taller, con el recuerdo de pasajes de los dos grandes maestros del Butoh, Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata, pero también con dibujos simples: formas geométricas para descubrir los diferentes desplazamientos de nuestro cuerpo en el espacio, o los caracteres chinos (el japonés tiene su origen, y se mantiene su uso, en los caracteres chinos) sobre el cuerpo, sobre el hombre, sobre el día. El habla cuando los dibuja, nos muestra cada dibujo que hace, nos deja tocarlo y revisarlo.
La muestra de un ejemplo palapable al mencionar cada secreto funciona como un pivote de inspiración, como una guía más allá de las palabras o de la indicación formal; al final cada secreto llega a nosotros a través de una imagen interna que se ha creado a partir de escucharlo, de verlo moverse, de mirar una foto o tocar un objeto.  Al final tocaremos y seremos esos dibujos, flores, seda, bambú y aire, entre varias más.

Círculo Zen en el estudio de Yoshito Ohno. (Por Gustavo Thomas. Yokohama, Japón, 2011)

Aquella pintura, tan simple, que se conoce como “el círculo zen” es una de las mayores inspiraciones para el descubrimiento del cuerpo en movimiento como un círculo, como la totalidad, como la filosofía en escena. Yoshito nos cuenta que su padre también era un filósofo y que filosofaba sobre la escena haciendo Butoh, y que una de las inspiraciones para filosofar en movimiento era aquella imagen del círculo dibujado por un monje zen, un círculo que claramente no se cierra pero que sabemos lo incluye todo. Kazuo Ohno no era budista pero era un hombre sensible, religioso, donde descubría inspiración se detenía y se movía.
Ese círculo se explora por todas partes, sea en el espacio, sea fuera y dentro del cuerpo, sea con nuestras manos. Las manos que emanan vida del círculo mismo, aquellas manos que él nos cuenta eran como cataratas de fuerza que surgían de Hijikata. La manos son detentoras del círculo que es una esfera, la luna. Yoshito nos pide mirar la luna, sentir la luna y verla como una manifestación de ese círculo zen, y de la esfera. Nuestras manos pueden tocar la luna, tomarla, partirla en dos, movernos con ella, con su fuerza, con su atracción, con su poesía. 
Ejercicio de Butoh: las lunas en las manos. (Por Gustavo Thomas. Yokohama, Japón. 2011)

Varias sesiones con varias esferas; imágenes interiores que nos mueven, y que nos hacen filosofar sin pensar, moviéndonos... ¿Cómo es posible filosofar sin pensar? Nunca me lo pregunté durante el trabajo... Quizás ahí tambien había otro secreto.
Esos secretos y ese filosofar provocan un cambio en los demás, nos dice el maestro Yoshito Ohno. Durante años gente de todo el mundo llegó al taller de su padre, lo escuchaban hablar, lo veían moverse, se movían con él y entonces pasaba algo, cambiaban, su vida cambiaba. Kazuo Ohno tenía la fuerza de cambiar a los otros a través de sus propios secretos develados en cada sesión (secretos que nadie podía decifrar ni explicar), explorados a través del movimiento filosófico o poético o surreal del Butoh. Después de unas cuantas sesiones aquellos visitantes cambiaban los rumbos de su creatividad y en varios casos de sus vidas mismas.






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viernes, 20 de mayo de 2011

En el inicio están los fundadores, la oración y la ofrenda. (Aprendiendo Butoh con Yoshito Ohno)


Los tres maestros del Butoh en un improvisado nicho. Estudio de Danza de Kazuo Ohno. (2011)






Butoh es joven, muy joven; nace en los años 50 del siglo XX y se reconoce concretamente a un sólo fundador, Tatsumi Hijikata. Hijikata descubre en Kazuo Ohno a su compañero de revolución. Kazuo se convierte entonces en el cofundador del nuevo estilo y en palabras de otros también en su contraparte: mientras Hijikata trabajaba lo grotesco, lo oscuro, lo tenso y destructor, Kazuo trabajaba lo luminoso, lo suave, lo amoroso. A través de ellos dos el Butoh adquiere una expansión inusitada y su influencia cubrirá a cientos y cientos de artistas de todos los campos alrededor del mundo. 
La primera cosa que el maestro Yoshito Ohno hizo una vez que nos presentamos fue mostrarme un libro de fotografías de William Klein, "Tokio", en donde aparecen Tatsumi Hijikata, Kazuo Ohno y él mismo en un "happening" en las calles de Tokio (en el área de Shinbashi), en algún momento del año 1960. Parecía con ello querer decirme a mí, extranjero desconocido, que confiara en él, que él estuvo ahí también, que yo habría de estudiar con alguien que había trabajado con los fundadores de esta danza.


Fotografía de William Klein: Kazuo Ohno, Tatsumi Hijikata y Yoshito Ohno. (1960)
Fotoggrafía de William Klein: Kazuo Ohno, Tatsumi Hijikata y Yoshito Ohno. (1960)

Yoshito Ohno ha estado siempre ahí; ha sido desde el principio un observador y un practicante total de la revolución del Butoh en el arte japonés, de su desarrollo y de sus cambios: siendo un adolescente apenas formó parte de varios montajes de y con Hijikata, aprendió de su padre a bailar, vió morir a Hijikata y acompañó en cada montaje a su padre en los últimos 30 años. Siendo parte de su propia mitología, Yoshito Ohno, transmite el Butoh a través del ejemplo de los creadores en el mismo lugar en el que Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata trabajaron durante años, en donde Kazuo Ohno dejó su herencia misma.

Yoshito Ohno bailando en el estudio de su padre Kazuo Ohno. (2011)

Así, toda indicación a trabajar en el taller del maestro Yoshito Ohno tiene como punto de referencia a alguno de los dos maestros fundadores del Butoh; alguno de su movimientos, algunas de sus anécdotas, alguno de sus discursos, algunos de los comentarios de otros sobre su trabajo: si se van a mover las manos, el maestro Ohno habla de las manos de Hijikata cuando éste estaba en escena, de cómo éstas parecían emanar energía de entre los dedos y las palmas; cuando se refirió al uso de los pies en el Butoh, Yoshito sensei nos habló de cómo Hijikata tenía tal fuerza en sus pies que el día que murió, a la media noche, un gorrión entró al cuarto y se posó en ellos durante unos instantes. Tal había sido su magnetismo que los pies ya muertos mantenían una atracción vital total. Si se va a trabajar con la mirada, nos habla de cómo Kazuo evitaba la mirada dirigida hacia el suelo mientras se desplazaba o cómo seducía a los técnicos de un teatro con ejercicios de desplazamiento y miradas que lo hacían ser respetado pro aquellos que no sabían quién era él. Si alguien había hablado de la creación de un cuerpo surreal en Kazuo (y un crítico japonés le llamó así) eso servía para que nosotros buscáramos nuestra propia surrealidad y crearla en nuestro cuerpo. En el inicio están siempre los fundadores del Butoh.
Ellos entonces, los maestros creadores, son nuestro punto de partida y nuestra inspiración. A ellos también ofrecemos nuestro trabajo. 
Y antes de toda ofrenda, aprendemos a orar.
Nunca antes, hasta el primer día de trabajo con el maestro Yoshito Ohno, había escuchado la idea de orar en escena, de una manera tan simple, y sin implicar ninguna religión. Varios maestros occidentales me habían hablado de un espacio sagrado de trabajo, pero parecían burdos intentos de sacralizar algo que nos era ajeno totalmente.

Cuando mi primer ejercicio con el maestro Ohno fue simplemente orar, algo nuevo apareció: en su manera de decirlo (tuve la enorme suerte de que se me tradujera en tiempo real durante esa sesión), en sus tonos, en su mirada, la indicación era diferente; habría que dar el primer paso orando, el primer ejercicio, es decir, el primer movimiento, la primera improvisación de movimiento. 
El primer paso es, siempre, orar. 
Yoshito Ohno nos explicaba que la danza Butoh nació del recuerdo en Hijikata y Kazuo Ohno de las terribles tragedias de la segunda guerra mundial, de su odio y de su dolor; hablaba de cómo Kazuo había sufrido en su travesía de regreso de Filipinas a Japón, de cómo había visto morir a la gente dentro de su barco, y que con ellos rezaba, con esas imágenes, y que también a ellos les ofrecía su movimiento. Entonces preguntaba ¿qué hay en tu rezo?, ¿sobre qué rezas tú?, ¿por quién rezas tú? Así comenzábamos a movernos.
Yoshito Ohno usando la misma música que utilizó su padre en sus talleres. (2011)








Aprendiendo a orar en movimiento. Estudio de Danza de Kazuo Ohno.. (2011)




Cada día la frase inicial de trabajo era "oren" (en inglés para mí, "pray", y en japonés para los otros, inoru 祈る)... Entonces iba hacia donde estaba el sistema de sonido y comenzaba a poner discos, dos, tres, cuatro piezas: el Ave María de Schubert (tan apreciado por Kazuo), Il mio babbino caro (por María Callas), Amazing Grace, o piezas de música budista. Y entonces orábamos, día a día, y cada sesión, y en su repetición nuevas posibilidades de oración estaban en nosotros: oré por aquellos muertos que vió Kazuo, por lo míos propios, oré por la imagen de un Kazuo moribundo, por los pies del cadaver de Hijikata, oré por mi propio pasado... y me moví, como los otros que estaban ahí que también oraban y se movían.



De esa oración surgió la ofrenda, nuestro movimiento como una ofrenda: la historia de esa ofrenda de Kazuo por todos esos muertos era profundamente poderosa, de la misma manera aquella en la que dedicaba sus bailes a su madre, al gran cariño que sentía por ella, donde su rezo se convertía en la sensación de un cordón umbilical sobre la escena que era en realidad una enorme matriz.
Esa ofrenda era una petición, petición a nuestras fuerzas, petición al espacio, contacto con él, todos nuestros sentidos en él, con las cuatro esquinas, los cuatro lados, con el suelo, con el cielo.
Nuestro movimiento no debía ser externo, el rezo y la ofrenda debían ser internas: “Nadie sabe cómo debes tú rezar y ofrecerte, sólo tú, encuentra tu rezo, encuentra tu camino de ofrecimiento moviéndote”. Es una continua exploración.


Eso fue hace ya más de un mes, y hoy por hoy, de regreso en casa, sigo haciéndolo, explorando; cada día me despierto para moverme y orar con el impulso de aquellas sesiones de búsqueda en Yokohama,... ¿Por qué? No lo puedo asegurar del todo; creo que ahora simplemente lo necesito.






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