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martes, 24 de junio de 2008

Teatros de la corte de la Dinastía Qing (Parte 2). Chengde, un teatro de la Opera de Pekín dentro de un templo tibetano.

Un teatro dentro de un enorme museo...






La ciudad de Chengde es un extraordinario museo de la diplomacia que nos muestra el dispendio imperial chino: una villa imperial de verano con su propio palacio y un inmenso jardín lleno de pabellones, lagos, puentes y demás edificios característicos de la cultura imperial china; alrededor del parque varias réplicas de grandes templos y sitios religiosos, íconos de las provincias del imperio. El tremendo gasto era el medio diplomático para mantener la unidad del imperio, se trataba de halagar a los gobernadores-súbditos y recibirlos con pompa en su particular ambiente.






En tiempos de la dinastía Qing, entre el siglo XVIII y XIX, y para la visita del Dalai Lama se construyó una réplica del palacio Potala de Lhasa; sus interiores sirvieron tanto de cámaras para los huéspedes como salones de recepción y fiestas. Años después, dentro de uno de los patios principales se construyó un teatro de ópera de Pekín (ópera de Beijing) de tamaño real (es decir de tamaño similar a aquellos que la corte tenía en la Ciudad Prohibida o en el palacio de Verano en Beijing).





Tanto el palacio como el teatro son en la actualidad toda una curiosidad y un gran desperdicio; el palacio fue utilizado sólo para aquella visita del Dalai Lama, y el teatro (construido años después, al final de la Dinastía Qing) unas cuantas veces, gracias a que la emperatriz madre Cixi gustaba de los espectáculos de la ópera de Pekín. Actualmente, dentro de este museo gigantesco que es la ciudad de Chengde, el teatro se ha convertido en un foro de espectáculos para algunos eventos especiales en sentido turístico u oficiales.


En todo caso la importancia del teatro creo radica en lo arquitectónico, en la belleza de sus líneas y en la perfección lograda en su estilo durante los últimos años de la era imperial china. El final de la dinastía Qing se empareja con el momento cumbre de la Opera de Pekín. Así los mejores teatros de este estilo fueron construídos durante y en los ultimos años del siglo XIX; varios de ellos recibieron en su escenario a los grandes maestros del género pero no así a sus más grandes estrellas surgidas ya en los años 20 del nuevo siglo.

Haría con gusto un remarcamiento en la belleza del edificio y de ciertos detalles de este palacio en réplica, su estética es en momentos sorprendente; visualmente quedé verdaderamente fascinado. Habían entonces en mí sensaciones encontradas: por un lado veía una maravilla arquitectónica y por el otro veía una belleza inutilizada. A su vez, la presencia de este teatro dentro de un patio de una imitación del palacio Potala del Tibet me hablaba de la concepción que la mayoría étnica Han en China tenía sobre sus "compatriotas" tibetanos y también me hacía considerar el tema del respeto por las "otras" culturas dentro de un imperio.


Teatro para ópera de Pekín en Chengde



miércoles, 18 de junio de 2008

Meditación budista y Música religiosa tradicional en el templo Puning. Chengde, China.




Chengde continúa con su inacabable fuente de expresiones escénicas, en el caso de esta entrada del Blog música religiosa y meditación budista que, sacándolas de su particular contexto, adquieren un tinte de experiencia escénica para quien llega de fuera y no participa de las creencias. No hablo sólamente de la experiencia turística que es inevitable sino de la experiencia escénica en sí misma: un grupo de personas en un espacio delimitado realizando una tarea de elaborada técnica de movimiento o sonora, y que al ser vista adquiere un carácter extraordinario para el ojo, para el oído y para la mente del espectador.


Primero un grupo de monjes budistas que en su sesión de recitación de mantras mantenía abiertas las puertas y ventanas de su espacio religioso (debido a exigencias "turísticas", claro). Un experiencia visual muy rica pero principalmente auditiva. Los monjes me permitieron entrar a meditar mientras ellos realizaban sus rezos lo que se convirtió en una experiencia espiritual también, total y única. Evidentemente no se me permitió grabar mientras estaba dentro del recinto y no lo necesitaba.


Monjes budistas rezando en una capilla del templo Puning

Buddhism: Buddhist monks praying at Puning Temple in Chengde, China from Gustavo Thomas on Vimeo.






Unos escalones más arriba y frente a la capilla que muestra la enorme estátua de la diosa Kuanyin de varios brazos, un grupo de músicos tradicionales trabajaba para los peregrinos que querían inclinarse y rezar ante la diosa en medio un ambiente musical propicio. El grupo musical en medio de la muchedumbre que venía a rezar era todo un espectáculo, donde el vestuario, sus instrumentos tradicionales y por supuesto su música contaba para la experiencia completa.



Chengde se estaba conviertiendo en una experiencia viva; después de la desilusión un día antes que marcó en mí el ver sus gigantescas construcciones vacías con ese hermoso pero inservible teatro de ópera de Pekín de la dinastía Qing (ya lo verán en la siguiente entrada), estas manifestaciones religiosas auténticas del templo Puning, por vivas y por reales, me dieron un refrescamiento y renovación de mi percepción de la China escénica que busco en mis viajes por este inmenso país.


viernes, 13 de junio de 2008

Un espectáculo religioso en el teatro del templo Puning en Chengde, China.



Continuando con mis experiencias como espectador en la ciudad de Chengde, he querido hacer una pequeña parada y compartir un curioso espectáculo.

Como parte del sitio turístico religioso que es, el Templo Puning, tiene a su vez varias atracciones alternas: una calle estilo antiguo de la dinastía Qing, algunos restaurantes vegetarianos (el templo es budista), la misma villa y parque imperiales con sus imitaciones de templos de toda china, y un teatro donde se presenta a los turistas el espectáculo que les quiero mostrar.

Alrededor de la diosa budista Kuanyin y sus varios brazos (hay una enorme estatua de la diosa dentro del templo) y con rituales y danzas religiosas de diferentes regiones chinas, el espectáculo tiene un hilo conductor: el emperador que construyó Chende como una ciudad imperial de verano y que le dió un uso político ayudando a prservar la unión de su imperio.

Es una producción curiosa; como en otras producciones chinas ésta hace uso del "playback", así que nunca escuchamos hablar a los actores en tiempo real, hace tambi´ne uso de una música monumental con coros y orquestas grandiosas, además que ene ste caso se utilizan todos los mantras budistas conocidos y los sonidos de cuanto instrumento ritual tenían a la mano. No deja de haber imágenes bellas y coreografías siempre llamativas, pero el espectáculo en su totalidad es de una calidad muy baja. La vanalización de lo religioso y de la historia a un mero entretenimiento es casi vulgar.

Tuve la oportunidad de grabar todo lo que yo quería pero sólo compartiré unos minutos, ustedes sabrán que pensar de ello después de ver los videos. A mi parecer los videos engañan un poco y dejan ver más de lo positivo que de lo negativo que vi de la representación.







domingo, 25 de mayo de 2008

Teatro de calle en la China de hoy (III). El caso de Chengde.




Mi búsqueda del teatro de calle con tintes de actualidad (contemporáneo podríamos decir), ha sido infructuosa; aquellos materiales que he recogido en estos años se han convertido para mí en una muestra de su inexistencia. Mis deducciones y teorías sobre su asusencia de las calles, entre ellos la política cultural china, se refuerzan cada vez que veo nuevas manifestaciones durante mi andar por esta inmensa nación.

Mi viaje en el mes de abril de éste 2008 a la ciudad de Chengde en la provincia de Hebei, al norte del país, me deparó varias sorpresas más; una vez más nada dentro de lo contemporáneo o en todo caso, una muestra más de cómo la cultura teatral china reacciona ante la modernidad que llega a ella, regresando al pasado.

Chengde y sus manifestaciones teatrales callejeras (“espectáculos de calle” como le he llamado en otras ocasiones) permanecen hundidas en la tradición; se puede seguir viendo un teatro que se realizaba antes de la revolución comunista e incluso a finales de la última dinastía, la Qing, a principios del siglo XX. Es un teatro sin embargo que ha perdido su alma en la mayor parte; forma parte de una política cultural que busca revivir, en las condiciones que el gobierno lo considera, la riqueza de esas tradiciones. Si bien es cierto que existen aún líneas directas de creadores ( o artesanos del espectáculo) que provienen de esa tradición, su evolución y desarrollo ha sido detenido o atorado, el teatro de calle entonces se ha vuelto una estampa de la cultura china tradicional, un revivir años de ensueño para los chinos actuales, es decir, un teatro de la época imperial, y un espectáculo que alimentaba al pueblo (resquicios de ideas comunistas) en la época de los emperadores. Ese teatro no ha evolucionado, ese teatro está cerrado a la calle como tal y ahora se han inventado para él foros especiales, "calles turísticas", donde puede existir, siempre con el ojo guardián del orden, y sin alterar la paz ni el equilibrio de la sociedad china.

Uno no siente su ausencia al principio, después se extraña, se suple con otras manifestaciones; y es cierto se puede vivir sin él; y es una pena. Nunca antes y hasta vivir en China había experimentado la latente peligrosidad del arte que decidí seguir. Su ausencia de la vida cultural china me habla continuamente de ello.



Espectáculos con animales, una tradición asiática.



Aún cuando en todo el mundo se puede apreciar y despreciar los espectáculos de calle que utilizan animales amaestrados, es en Asia y en especial en Japón, donde se pueden observar aquellos con mayor o cierta calidad; espectáculos donde el aparente buen trato que se le da a los animales nos hace olvidar el que son, desde el punto de vista que se quiera, abusados y obligados, pero que por su calidad nos lleva a disfrutarlos de verdad. Sin embargo nos gusta reírnos de ellos, nos gusta verlos haciendo ridiculeces, imitándonos, ellos no saben que nos imitan y somos nosotros quienes los volvemos cómicos.

猿回しsarumawashi o monos actores del Japón


En China sin embargo la situación es mucho menos interesante. El teatro como repetidamente lo he dicho, está en la mira policial de la política cultural china; su existencia si la tiene en algún lugar, se debe al permiso de las autoridades que consideran valiosa su presencia; en el caso de los espectáculos de calle con animales se han dejado de lado (aún cuando no en el olvido) por una simple razón, no hacen daño a nadie, excepto a los animales que no son peligrosos (1). El uso de animales es un tradición como en el Japón, tiene incluso orígenes religiosos, anclados en el pasado, pero en la actualidad sólo podemos observar pequeños grupos de dos o tres personas que se dedican sin ningún escrúpulo a explotar animales en producciones de ínfima calidad.

Video de un espectáculo con monos en Chengde, China.




Reviviendo el espectáculo tradicional de calle en el templo Puning



Chengde es conocida como la ciudad de verano de los emperadores chinos; ahí construyeron un palacio donde pasaban una buena parte del verano debido al intenso calor de Beijing durante esa época; en los alrededores del palacio los emperadores hicieron construir por razones diplomáticas réplicas de los sitios más representativos de las diferentes regiones del imperio, así podían por lo tanto impresionar a cada uno de los representantes de las provincias con el conocimiento de la cultura de cada zona. La ciudad de Chengde es toda una costosísima puesta en escena con inmensos templos tibetanos o taoístas que nunca funcionaron como tales, que fueron usados sólo como casas de visita o salones de fiesta y recepción para aquellas personalidades políticas. Chengde es una ciudad teatral a fin de cuentas.


El templo Puning es a su vez un real punto de referencia religioso (budista) y además un sitio turístico importante para el gobierno local; posee la más grande estátua, dentro de China, de la diosa budista con decenas de brazos, la llamada Kuanyin (o una de sus versiones).

Debido a la importancia del templo se realizó una recostrucción (que se agradece ante la fealdad y caos de la ciudad moderna) y de lo que habría sido el monasterio, hoy convertido en un hotel, restaurantes y la aparente recreación de una pequeña calle de la época imperial con tiendas de souvenirs y lo que nos interesa, la exposición de algunas estampas de la vida del pasado.

Los espectáculos de calle están presentes en Puning al ser recreados del pasado.


Aunque mi búsqueda ha sido el teatro de calle contemporáneo, mii interés en este caso cayó en la experiencia de ver un tipo de espectáculos del pasado expuestos en la actualidad, espectáculos que había visto sólo en filmaciones de principios del siglo XX. Fue para mí una especie de puesta antropológica, pero que por lo que pude observar con mucho menos calidad y sin esa fiebre por el espectáculo de calle que emanaban los chinos de otras épocas.

Acróbatas, 二贵摔绞 (ergui shuaijiao) actores en pantomimas cómicas, 拉洋片 (Layangpian) contadores de historias con máquinas de imágenes (o lo que llamamos "linterna mágica"), estaban entre ellos.

Las técnicas corporales, como lo podrán constatar, son muy pobres, así como la estructura de los espectáculos; son "sketches", simples bocadillos sin mucho sabor.

Layangpian o cuentahistorias detuvo un tanto más mi atención; aunque el video es frustrante por lo corto (debido a un problema técnico con mi cámara), se puede apreciar el trabajo vocoal del cuentahistorias. Muestro un video (no mío) grabado en Beijing este mismo año donde se puede apreciar completamente el espectáculo fuera de la máquina. La primera vez que escuché un Langyapian fue en la feria de otro templo, en Beijing, y tanto aquella vez como ésta pude constatar el singular trabajo rítmico con la voz, la melodía y el juego de sonido alrededor de la historia contada, más que una ilustración (que a eso se dedican las imágenes) la voz es el espectáculo en sí. (2)

Expongo los videos que poseo de filmaciones antiguas junto a aquellas que hice hace unos días.

Niños acróbatas en Chengde, año 2008


Niña acróbata en Shanghai, año 1927


二贵摔绞 (ergui shuaijiao) Pantomima cómica, Chengde, año 2008.


二贵摔绞 (ergui shuaijiao) Pantomima cómica, Shanghai, año 1927


拉洋片 Layangpian. Cuenta historias y su máquina de imágenes. Chengde, año 2008


拉洋片 Layangpian. Cuenta historias y su máquina de imágenes. Beijing, año 2008.



*

Mi búsqueda continuará mientras permanezca en la región. Aunque con pocas esperanzas; me niego a pensar que es solamente en la televisión donde se verá la evolución de estas tradiciones escénicas, soy un ferviente creyente en la necesidad biológica del ser humano por el espectáculo en vivo.

Seguiré, en la calle, disfrutando de estas puestas en escena de la tradición china revivida; esperaré que el gérmen de ese renacimiento dé pie al impulso de la creatividad, un impulso que debido al rompimiento del tedio imitativo comenzará a crear algo nuevo, verdaderamente nuevo.





(1) Esta o cualquier otra manifestación que no se considera peligrosa en China lo será hasta el momento en que sean criticados por alguna ONG extranjera o aparezca en una nota haciéndolo notar como error de la política cultural china y por lo tanto provocando la vergüenza de sus gobernantes.
(2) Langyapian es toda una tradición en la cultura del espectáculo en China. El uso de la máquina es raro actualmente, pero sin ella se mantiene como una vertiente de show cómico entre dos o tres actores, cuenta historias, cuenta chistes, con cierto juego vocal. Es solamente en la versión con la Linterna Mágica y el magnifico uso del ritmo en la voz que el espectáculo se vuelve desde mi punto de vista remarcable.


lunes, 21 de abril de 2008

Vergonzoso espectáculo de calle en Chengde



Es triste reconocer que dentro de la tradición del teatro de calle en China permanecen algunos eventos que muy bien habrían hecho en desaparecer, como tantos otros, para bien de la imagen del país ante los visitantes.

China es una nación llena de contradiciones. Los derechos de los animales (y también de los humanos) no son respetados de la misma manera que occidente ha tratado de hacerlo desde hace varios años (1). Los chinos aseguran poseer leyes que otorgan esos derechos pero que tienen una perspectiva diferente a la de occidente y debemos entenderlos. Yo debo aceptar que me cuesta hacerlo, mucho.

En China es una práctica común la extracción de bilis de oso (por ejemplo) para fabricar medicina tradicional; es normal vender en los supermercados pescados, mariscos, tortugas y ranas, todos aún con vida, en condiciones de hacinamiento poco sanitario, por la sola idea de "frescura"; uno puede ver sin problema que se lelve a su mesa en cualquier buen restaurante langostas moviéndose aún (agonizando) y que ya ha sido cortada su carne y puesta cruda en pedazos sobre su vientre; así mismo es común usar animales en publicidad o programas de televisión donde son maltratados abiertamente para dar una imagen de comicidad al espectador. También (sí, el teatro no se salva) he encontrado que realizar espectáculos de calle con animales y su domador se practica aún.

El pasado sábado 18 de abril de este 2008 realicé un pequeño viaje a la ciudad de Chengde; apenas saliendo de la estación del tren pude ver cómo un "domador" realizaba un simple pero cruel espectáculo de calle con animales, tres monos amarrados del cuello y latigueados para realizar algunas acciones "cómicas". Como hace 100 años en muchas naciones se podía ver, hoy por hoy en Chengde, pude constatar la existencia de este tipo de teatro en el que un grupo de ignorantes se congregaba para disfrutar de la crueldad hacia tres animales.

Perdí un poco de tiempo intentando tomar la cara del "domador" y exponer su estado mental (no sé si lo logré) pero el video es claro en exponer lo que he descrito anteriormente. Tuve que detener la grabación porque un hombre, compañero del domador, intentaba con mucha insistencia hacerme pagar por ello y me negué a hacerlo.





Desgraciadamente éste no fue el único ejemplo que pude ver en Chengde, en mi camino al hotel vi otro más (también con monos), así que puedo asegurar que es una práctica regular en esta parte del país.

Es una pena porque en la misma Chengde pude encontrar más ejemplos de teatro de calle tradicional que yo buscaba con emoción (y que compartiré en otra entrada, claro). Ya lo sé, no todo es perfecto.


(1) Gracias a comentarios expuestos en el Blog en inglés pude recordar y reconocer que China no es un país aislado en donde sucede ésto, Japón comparte este tipo de espectáculos de tradición callejera muy a mi pesar (¡la sociedad japonesa es tan extraña!). Por otro lado es importante reconocer también que en occidente se hacen espectáculos con animales, sí, y muchas veces de una gran crueldad; la diferencia está tal vez en la opción del rechazo y de ser motivo, en su caso, de una persecución legal; además de haberse creado ya una conciencia al respecto en el público en general.



Gustavo Thomas. Get yours at bighugelabs.com

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