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sábado, 18 de mayo de 2013

La vasija con agua (Una anécdota sobre un aprendizaje filosófico en Japón)






Yushima Seidō es un templo dedicado a Confucio que se encuentra en la zona de Bunkyo en Tokio.
En medio del bullicio interminable de la ciudad este lugar es una isla de calma, solitario entre árboles altos y construcciones llenas de armonía.
El sábado pasado poco después del medio día entré a él para resguardarme de la lluvia y mientras esperaba el inicio del Kanda Matsuri, un festival religioso sintoísta que tendría lugar en una capilla cercana, precisamente en Kanda.
Para llegar al salón principal del templo uno debe pasar como en toda construcción religiosa tradicional japonesa por varias puertas y patios con pequeños pero hermosos jardines; sin ser de gran tamaño Yushima Seidō sí es de una fineza de estilo y color como pocas veces he encontrado: sus paredes y puertas son todas de madera y están pintadas de negro casi laqueado; la lluvia tupida mojaba todo y con esos techos de teja verde el lugar adquiría un brillo de lo más bello e interesante.
Al estar dedicado a una enseñanza filosófica el salón principal no tiene un interior con imágenes religiosas comunes a otros templos budistas o sintoístas sino esculturas de personas  en meditación -¿Confucio?, ¿maestros filósofos?- y figuras de animales míticos en hermosos cuadros enmarcados; ese mismo salón principal ahora sirve como un pequeño museo que exhibe imágenes y objetos de la escuela que alguna vez estuvo ahí.
Entre varias curiosidades del salón principal se encuentra una pequeña pila de agua con dos pequeños postes y cadenas unidas a ellos que detienen un vasija de cobre.
Al acercarme a la pila un niño y su madre trataban, con un cucharón especialmente puesto para ello, de rellenar la vasija con agua; la madre le daba instrucciones al niño y este con su peculiar cuidado vaciaba el agua del cucharón en la vasija y esperaba un poco, después de dos o tras puestas de líquido la vasija de improviso giró y cayó el agua, vaciándose completamente. La madre y el niño hablaron sobre el resultado; el niño intentó otra vez y la vasija en el tercer intento no solo se vació sino que cayó completamente fuera de las cadenas; la violencia había sido excesiva parece. El niño y la madre estaban decepcionados. Cuando el pequeño quiso colgar de nuevo la vasija entre las cadenas la madre no se lo permitió y fue en busca de la persona que atendía la venta de boletos del museo. Al verse sin presión materna, el pequeño tomó la vasija con libertad y la colgó nuevamente y volvió a intentar llenarla, esta vez con mayor lentitud; pero no dio un cuarto (o quinto) intento, interrumpió el juego porque su madre ya venía con la empleada del museo. Las dos mujeres me dieron las gracias por haber puesto la vasija en su lugar (sabiendo por supuesto que no debería de hacerse, claro, pero trataban de no ser groseras conmigo); les dije que no había sido yo quien la había puesto de nuevo sino el niño y viéndose una a la otra rieron con mucha decencia como si yo hubiera dicho un chiste.
Me dejaron solo.
Después de un instante frente a la pequeña pileta de agua y habiendo observado que ya no había nadie a mi alrededor, decidí intentar llenar la vasija por mi cuenta; mientras lo hacía, caí en la cuenta que era un ejercicio filosófico práctico, -¡estaba en el templo de Confucio!-, física pura sobre la justa manera de "llenar" las cosas: ¿Hasta qué momento debemos llenar las cosas y ver como se vacían de golpe porque la naturaleza es así de básica? ¿Hasta que punto queremos dejar las cosas llenas y mantenerlas en ese equilibrio precario? ¿Podríamos dejar las cosas vacías sin tener el deseo de echarle más agua? ¿Podríamos detener ese impulso que está en nosotros de llenar y llenar las cosas?
El niño japonés que visitaba el templo con su madre aprendió físicamente una lección filosófica jugando, y yo lo hacía en ese momento también, con muchos años de retraso, cierto, pero... "nunca es tarde para aprender", diríamos.
Mi vasija también en algún momento se vacío totalmente, me fue inevitable querer verla vaciarse; la llené lentamente hasta el límite, pero ahora sabía que podía pasar eso, que podía llenarla y dejarla en equilibrio hasta cierto punto o dejarla correr y poner más gotas hasta que la fuerza de gravedad llevase a que el líquido cayera y la vasija volviera a su estado inicial, de vacío.
Pensé que yo venía de una cultura donde las enseñanzas nunca se dan de esa manera, pensé en lo difícil que es que aprendamos prácticamente sobre ciertas fuerzas físicas que mueven nuestra vida espiritual y corporal; en lo difícil que es que entendemos las técnicas corporales de oriente cuando nuestra cultura separa el cuerpo de la mente. Y agradecí haber entrado a ese templo.
Cuando iba hacia la puerta para salir del gran salón noté que el niño había observado mi intento y mi decisión final de vaciar la vasija lentamente para que el agua cayera con suavidad; al verlo cómo me miraba comprendí también que él seguía aprendiendo, ahora a partir de la observación de los otros.


Gustavo Thomas
Tokio, Japón.





Texto, fotografías y vídeos en este Blog son propiedad del autor, excepto cuando se aclare otra autoría. Todos los derechos son reservados por el autor de este Blog. Si existe algún interés en usar textos, fotografías o vídeos propiedad del autor, sea uso comercial o no, es necesario hacer una petición por escrito y dirigirla por correo electrónico a Gustavo Thomas a gustavothomasteatro@gmail.com.


jueves, 13 de septiembre de 2012

Una función de Kyogen en el Teatro Nacional de Noh (国立能楽堂) en Tokio. (2011)

Programa del Teatro Nacional de Noh con sellos de la temporada 2011. (Gustavo Thomas © 2011)

Como es de esperarse no hay visita que haga a no importa cuál ciudad japonesa donde no busque la posibilidad de ver una función de teatro tradicional, teatro que admiro y disfruto muchísimo. En mayo de 2011, en Tokio, pude ir a ver una función solo de Kyogen, el estilo cómico que acompaña regularmente las presentaciones de Noh. Como fue dentro de un teatro no pude tomar ninguna fotografía o video de la representación, pero sí aproveché para hacer algunas tomas del edificio y del bellísimo "escenario" del Teatro Nacional de Noh (国立能楽堂).

Los teatros modernos para Noh y Kyogen son teatros dentro de teatros, como si el espacio del Noh fuera una escenografía permanente: el espectacular teatro de madera (que se dice no ha cambiado en su forma y materiales de elaboración desde el siglo XVI) está cubierto por una construcción de sala de espectáculos moderna, con la consecuente adición de butacas en donde originalmente solo era un espacio abierto para espectadores dentro de los templos sintoístas.

National Noh Theatre Stage (Tokyo, 2011)
Escenario dentro del Teatro Nacional de Noh. Tokio, Japón. (Gustavo Thomas © 2011)

National Noh Theatre Stage (Tokyo, 2011)
Escenario dentro del Teatro Nacional de Noh. Tokio, Japón. (Gustavo Thomas © 2011)


La iluminación, moderna, es dirigida al "escenario" (el teatro Noh original) de una manera totalmente abierta, no hay cambios de luces ni hay juegos de atmósferas con luz. Es acaso en las representaciones nocturnas en los templos o al aire libre en algún festival (vi una en Osaka con los actores sobre un bote, por ejemplo) donde se usan antorchas que logran una atmósfera muy especial al montaje, pero el uso de luz electrica como parte del diseño de una producción de Noh o Kyogen no se ve jamás.

Esta representación de Kyogen tuvo un tinte especial para mí porque por primera vez en mi vida una representación de teatro japonés tenía subtítulos, traduciendo lo que se decía: cada asiento de este teatro posee una pantalla, que uno escoge sea en japonés o en inglés, pudiendo así seguir la función sin dedicarse solamente al movimiento y a la música (lo que es interesante pero en momentos muy cansado). Una adición maravillosa para aquellos que no hablamos japonés, pues hace de verdad que la representación sea un evento muy disfrutable en todos sentidos; por primera vez en mi vida viendo teatro japonés pude reír a través de entender verbalmente la comedia y no solo por su aspecto visual. Joyas de la modernidad que se agradecen.

Pantallas con subtítulos dentro del Teatro Nacional de Noh. Tokio, Japón. (Gustavo Thomas © 2011)


La mayoría de los espectadores son gente de más de 50 años, muchos de ellos se quedan dormidos apenas empieza la función, pero una gran parte disfruta verdaderamente el espectáculo, se nota que lo conoce y que sabe lo que hay que esperar de él. No es ya un teatro ritual, claro está, y no es un teatro de grandes actores de fama y gritos del público ante escenas cumbre como el Kabuki, pero es un tipo de teatro que se respeta muchísimo, se aplaude con fuerza y casi siempre tiene llenos completos.



La función de Kyogen


Programa de sala de la función de Kyogen en el Teatro Nacional de Noh. Tokio, Japón. (Gustavo Thomas © 2011)

Boleto de la función de Kyogen en el Teatro Nacional de Noh. Tokio, Japón. (Gustavo Thomas © 2011)


Kyogen, en contraste con Noh, son obras cortas muy simples y sobre temas mundanos, regularmente vicios o engaños de gente común y con mucho menor movimiento estilizado por parte de los actores. Como un ejemplo menciono la última obra de aquella noche, El sermón de los peces, donde un pescador borracho se hace pasar por monje, cuando se le pide que diga un sermón el hombre se dedica a dar una lista de todos los peces que conoce, tan simple como eso.

Sólo como un dato informativo paso el programa con la piezas representadas esa noche que, como mencioné anteriormente, fue sólo de Kyogen. Algunos sitios de Internet tienen resúmenes de muchas piezas de Noh y Kyogen (regularmente en inglés); si están interesados en saber más de ellas pueden hacer una simple bísqueda en Google.


Tres obras y una pieza musical (Todo aproximadamente 90 minutos)

-Suo Otoshi (El regalo descubierto)

-Tsuen (El monje del té)

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domingo, 26 de agosto de 2012

Danza ritual Bugaku (舞楽) en la capilla Meiji de Tokio. (2011)

Bugaku Dance Performance at Meiji Shrine (2011)
Danza Ritual Bugaku. Capilla Meiji. Tokio, Japón. (Por Gustavo Thomas. 2011)

 En mayo de 2011 tuve por fin la oportunidad de ver en vivo una representación de danza 舞楽 Bugaku y en uno de los más hermosos recintos rituales del Japón, la capilla Meiji de Tokio. Bugaku son un conjunto de danzas de corte con más de 1200 años de antiguedad y que hasta los años 50 del siglo pasado estuvieron ocultas al público. 

Evidentemente no conozco mucho de sus características pero al parecer la que ví en la capilla Meiji es un estándar de todas esas danzas: movimiento muy lentos, rítmicos y suaves con gran altivés (reales le llaman) con danzantes vestidos a la usanza budista (aunque la capilla Meiji en este caso es sintoísta). El acto dancístico es muy corto, la música y los músicos tiene una gran importancia, y la preparación y la salida de los danzantes ocupan la mayor parte del tiempo de la presentación como sucede comúnmente en casi todos los espectáculos rituales japoneses. Sobre todo es la belleza visual lo que ha quedado en mi memoria, pero esa, claro está,  es la apreciación de un ignorante de la cultura performativa japonesa.

Espero disfruten las fotos y el video.

Bugaku Dance Performance at Meiji Shrine (2011)
Danza Ritual Bugaku. Capilla Meiji. Tokio, Japón. (Por Gustavo Thomas. 2011)

Bugaku Dance Performance at Meiji Shrine (2011)
Danza Ritual Bugaku. Capilla Meiji. Tokio, Japón. (Por Gustavo Thomas. 2011)

Bugaku Dance Performance at Meiji Shrine (2011)
Danza Ritual Bugaku. Capilla Meiji. Tokio, Japón. (Por Gustavo Thomas. 2011)


Pueden ver en otra entrada de este Blog algunos rollos antiguos con dibujos de esta danza que tomé en mi primera visita a Tokio en 2008: http://gustavothomasteatro.blogspot.ca/2010/03/antiguo-documento-con-imagenes-de-una.html  








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viernes, 17 de agosto de 2012

Función de Butoh de 石井満隆 Mitsutaka Ishii y 大森政秀 Masahide Ohmori en el teatro Terpsichore (Tokio, 2011)

石井満隆 Mitsutaka Ishii and 大森政秀 Masahide Ohmori Butoh Dance Performance at Terpsichore (Tokyo, 2011)
Mitsutaka Ishii (der) y Masahide Ohmori (izq). Función de Butoh. Terpsichore, Tokio. (Por Gustavo Thomas. 2011)

Mitsutaka Ishii (石井満隆), alumno y compañero de compañía de Tatsumi Hijikata (土方 巽), es ya una leyenda dentro del Butoh en Japón; Masahide Ohmori (大森政秀), un tanto más jóven que Ishii, y también relacionado con el Butoh de Hijikata, posiblemente tenga menos fama pero posee una fuerza verdaderamente sorprendente sobre de la escena. 

En la presentación que tuve la oportunidad de ver en el pequeño y legendario teatro Terpsichore, en Nakano, en mayo de 2011, la presencia escénica de Masahide Ohmori es lo que más ha quedado en mi memoria: en su primera coreografía de la noche, un solo, Ohmori, quien posee un físico impresionante debido a una especie de absceso o tumor en la parte derecha de su cabeza, vistiendo un traje negro de mujer estilo victoriano, con su cara y brazos maquillados de blanco y sus cabellos totalmente revueltos (como es normal ya en el Butoh), nos mostraba lentamente un desplazamiento lleno de tensión con música de Wagner como fondo. Simplemente no había manera de que, como espectadores, nuestros cuerpos se hicieran hacia atrás debido a la fuerza que nos lanzaba literalmente ese hombre; fueron 10 o 15 minutos de esa coreografía y mi nervios aún se saltan de ese recuerdo.

Cada uno presentó un solo, y posteriormente una coreografía conjunta donde Ohmori prácticamente fue solo una compañía de Ishii, que preponderó en su movimiento.

Aún con la fuerza de la presentación de Ohmori esa noche, el público japonés se mostró profundamente respetuoso de la presencia misma de Mitsutaka Ishii y le dió el mayor aplauso. Esta presentación se convertía así mismo en un homenaje a este legendario (ya lo he dicho) bailarín de Butoh.

No me fue permitido tomar fotos de la presentación, claro está, pero pude tomar fotografías del momento de los aplausos y de una pequeñísima improvisación que hicieron al final como agradecimiento, además de fotos del coctél de despedida esa noche. Como dato extra, comento que el lugar estaba lleno de bailarines, críticos y amigos del mundo del Butoh en Japón, y entre ellos pude reconocer al ya también famoso Ko Murobushi.

Es un maravilloso recuerdo, y no quería dejar de mencionarlo ni compartirlo, aún sin un documento directo del momento que he comentado y que me dejó tan impresionado.

石井満隆 Mitsutaka Ishii and 大森政秀 Masahide Ohmori Butoh Dance Performance at Terpsichore (Tokyo, 2011)
Mitsutaka Ishii (izq) y Masahide Ohmori (der). Función de Butoh. Terpsichore, Tokio. (Por Gustavo Thomas. 2011)

石井満隆 Mitsutaka Ishii and 大森政秀 Masahide Ohmori Butoh Dance Performance at Terpsichore (Tokyo, 2011)
Mitsutaka Ishii (der) y Masahide Ohmori (izq). Función de Butoh. Terpsichore, Tokio. (Por Gustavo Thomas. 2011)

石井満隆 Mitsutaka Ishii and 大森政秀 Masahide Ohmori Butoh Dance Performance at Terpsichore (Tokyo, 2011)
Mitsutaka Ishii (izq) y Masahide Ohmori (der). Función de Butoh. Terpsichore, Tokio. (Por Gustavo Thomas. 2011)







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sábado, 27 de marzo de 2010

Antiguo documento con imágenes de una representación de danza Bugaku




Compartiendo un grupo de fotografías (y un video) tomadas durante mi visita, en 2008, al Museo Nacional de Japón en Tokio: un antiguo rollo con imágenes de una representación de danza Bugaku. Publico además otro video (éste no mío) como un ejemplo de esta danza japonesa de corte durante una ceremonia religiosa en el Japón moderno.





domingo, 7 de marzo de 2010

Carta a Ana Corberó, "The Future is Small"





Querida Ana,

Tengo el gusto de haberte conocido junto a tu taller y tus esculturas, el gusto de vivir mi cotidiano con tus muebles: comer en tus mesas sentado en tus sillas (¿sabes además que mi servilletas se posan en un servilletero tuyo?), descansar en tus divanes, iluminar mi noche con tus lámparas, y despertarme cada día viendo aquellos caracoles, piedras y tréboles que tú uniste, y que tú creaste.
Mi vida me sorprendió con el impedimento de ir a Tokio para esta exposición de tu obra y en el juego de las disculpas lo deploro.

Ahora que veo tu obra a través de este inteligente y suave video de la exposición me topo con la exaltación de mi propia cotidianeidad, ¿lo sabes?, con la exaltación de una gran parte de mi mundo físico que al final ha sido construido con tu imaginación y tus manos. Pero a su vez encuentro aquél extraño nivel espiritual que había intuído en la primera vez que ví tus niños de piedra y la comparé con la sensación que me dió el verte con aquellos que amorosamente viven en tus brazos.

Tus niños, todos, son dorados, plateados, metálicos, (a algunos los veo como gigantes mientras a otros como duendes que invaden una casa), y sus cabezas miran con una sonrisa sabia, en una contemplación y una visión que sólo el sonido de una flauta de bambú habría podido hacer resonar espiritualmente en mí. Los brillos de los materiales de las formas que los contienen y los abrigan me obligan a relajar mi espalda y mirar más, acaban con mis bloqueos para sonreir y recordar. No leo tus poemas porque no logro decifrarlos en la engañosa imagen del video pero he leído tus palabras de otros tiempos y tengo archivados tus escritos, el marco con ellos ya está hecho.

Ana Corberó sueña su mundo en masa, en palabra, en imagen y en sonido.

¿Mencioné que también veo y oigo el futuro en ellos?, como si la flauta me dirigiera con el sonido hueco a donde la mirada casi irónica de tus niños va,

pequeño futuro que suena a un viento agudo.


Gustavo Thomas



Ana en respuesta mandó los poemas que estaban en la exposición, poemas de guerra, Beirut...


Ana,

Con la lectura de los poemas la imagen y el sonido adquieren otra dimensión, dolor.

La mirada sabia de tus niños es también una mirada de incomprensión, y esos ojos observan curiosos la realidad física que provocan los objetos de guerra que se les acercan, que viene en un futuro muy muy cercano, un futuro devastador.
¡Es terrible entonces ver las cabezas, por otro lado tan hermosas, tambaléandose, meciéndose, en un juego donde los cuerpos no existen más! Ese futuro también es pequeño y también lo deploro, pero ahí está. ¿Me dejas sólo, por unos instantes, quedarme con mi primera versión? Así podré vivir engañado por la imagen de tus ojos, de tus abrazos y de tu candor.

Gustavo Thomas

miércoles, 13 de enero de 2010

Teatro Hosho Nohgakudo en Tokio. Un vistazo a su interior.




Inicio este año 2010 con un lindo recuerdo de mi viaje a Japón en enero de 2008, cuando visité uno de los edificios teatrales para teatro Noh más famosos del país y del mundo, el teatro Hosho Nohgakudo, en Tokio.

Aquella ocasion fui a ver un programa completo de Noh y Kyogen (1); como me fue imposible videograbar cualquier escena del espectáculo pues decidí al menos mostrarles un poco del interior del edificio que es un tipo de teatro muy poco conocido en el mundo, especialmente por su escenario tradicional hecho completamente de madera.






(1) Ustedes pueden ver un ejemplo de este tipo de programa de Noh en mi entrada:




Libros sobre Noh:

viernes, 30 de enero de 2009

Caminando por el jardin de Basho...




“閑かさや岩にしみ入る蝉の声”

“Todo en calma; / penetra en las rocas / la voz de la cigarra”




La primera vez que oí del Haikú fue sintiéndolo.

En un ejercicio de actuación mi maestro, González Caballero (1), nos repetía constantemente unas cuantas frases poéticas traducidas del japonés. La respuesta inmediata en mi interior, acaso explosiva (si las explosiones fueran tan lentas como potentes), me abrió una puerta hasta entonces desconocida; la sensibilidad interior tenía una entrada (tal vez tiene más) y yo la había descubierto ese día.

Las palabras del maestro eran escuchadas, y después de un tiempo repetidas por mí, con mi voz, cada vez más bajo, como queriendo que entrasen a mí; entonces oírlas en el silencio, oírlas viajando por el cuerpo, dentro del cuerpo y comenzar a sentir.

El sentir me llevaba al llanto, pero aquél llanto no era de dolor y tristeza, o en todo caso de un dolor y una tristeza tan grandes que parecían cercanos a lo infinito, por lo tanto a lo intangible, y por lo tanto ni tristes ni dolorosas, sólo estaban y eran en mí, y ese llanto fluía como corre un río, sólo porque sí.

Mi cuerpo se distensaba, mis ojos nublados seguían escuchando el poema en mí.

Ya en el suelo y en un lapso de tiempo sin recuerdo, aquella tarde, disfrutando de todo ello, miraba al cielo y reía mientras las lagrimas seguían saliendo. Era todo, era mucho, ¡era de una extrema suavidad!

Hacía rato que la voz del maestro había desaparecido y la mía también, pero yo seguía escuchando el poema, en mí. Era la primera vez que podría decir que sentí un "alma", eso tan intangible que sólo llega a ser asible a través la poesía.

Y es desde entonces que al escuchar la palabra "Haikú" mi cuerpo ( y alma) la identifican con esa experiencia de actor, y al escuchar el nombre de "Basho" con el ser creador que la provocó.

Basho (Bashō) se ha cruzado varias veces en mi vida desde aquél día en el laboratorio de González Caballero y hasta ahora, se cruzó en mi camino durante un viaje a Tokio en enero del año 2008. Yo buscaba un estadio de Sumo, quería ver hombres enormes pelear de una forma ritual, y encontré en cambio al poeta japonés, encontré su casa museo que me detuvo por unos minutos.

La casa fue prácticamente destruida por el tiempo y los bombardeos, de ella no queda nada; una nueva construcción que la sustituye, un pequeño museo, y en ese lugar un pequeño jardín que aún en el invierno permanecía vivo.

Por ese jardín paseé y grabé imágenes, más bellas por lo que significan que por lo que ellas son. Mostrarlas es un gozo y leer sus poemas al verlas un placer.

Los viajes son pretextos que nos conducen a la sabiduría.


Un paseo por el jardín de la casa museo de Basho






Casa Museo de Basho. Toki, japón. (Enero de 2008)


Primeras frases (en español) del libro de Basho "Oku no Hosomichi"



La primera parte de "Oko no Hosomichi" (el más famoso libro de Basho) en la traducción de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya:

"Sendas de Oku

Los meses y los días son viajeros de la eternidad.
El año que se va y el que viene también son viajeros.
Para aquellos que dejan flotar sus vidas a bordo de los barcos o envejecen conduciendo caballos, todos los días son viaje y su casa misma es viaje.
Entre los antiguos, muchos murieron en plena ruta. A mí mismo, desde hace mucho, como girón de nube arrastrado por el viento, me turbaban pensamientos de vagabundeo.
Después de haber recorrido la costa durante el otoño pasado, volví a mi choza a orillas del río y barrí sus telarañas.
Allí me sorprendió el término del año; entonces me nacieron las ganas de cruzar el paso Shirakawa y llegar a Oku cuando la niebla cubre cielo y campos.
Todo lo que veía me invitaba al viaje; tan poseído estaba por los dioses que no podía dominar mis pensamientos; los espíritus del camino me hacían señas y no podía fijar mi mente ni ocuparme en nada.
Remendé mis pantalones rotos, cambié las cintas a mi sombrero de paja y unté moka quemada en mis piernas, para fortalecerlas.
La idea de la luna en la isla de Matsushima llenaba todas mis horas.
Cedí mi cabaña y me fui a la casa de Sampu, para esperar ahí el día de la salida.
En uno de los pilares de mi choza colgué un poema de ocho estrofas. La primera decía así:


Otros ahora


en mi choza - mañana


casa de muñecas.
"



(1) González Caballero es el creador de un método de actuación conocido como "técnica de González Caballero". El ejercicio narrado pertenece a la llamada dentro del método "corriente naturalista o chejoviana", y la exploración que se trabaja es precisamente la del "Apoyo Haikú".
Hay un Blog donde se expone el método completo: http://agcmetodo.blogspot.com

*


El libro del método de actuación de Antonio González Caballero está a la venta solamente a través de Internet, y en dos sitios: Amazon.com: http://www.amazon.com/Actuación-Antonio-González-Caballero-Spanish/dp/1466261919 CreateSpace: https://www.createspace.com/3677417




jueves, 8 de mayo de 2008

El museo Edo en Tokio: La fachada de un teatro y una exposición sobre el Kabuki.

Aquí presento dos videos de corta duración sobre mi visita al museo Edo de Tokio, Japón (enero de 2008).

La sorprendente vista (dentro del museo) de la fachada completa de un edificio real de teatro Kabuki, el Nakamura-za, y parte de la pequeña exposición permanente de teatro kabuki dentro del complejo del teatro Nakamura.



miércoles, 5 de marzo de 2008

Un día completo de Sumo. Ritual y Espectáculo en pleno siglo XXI.




Apenas había terminado mi tercer día visitando Tokio y ya había tenido una de las más interesantes experiencias de mi vida como espectador, un día completo en el Ryogoku Kokugikan durante la novena jornada del torneo de Sumo del 2008.

Sumo es uno de los más importantes deportes-espectáculo del mundo: televisión, prensa e internet cubren cada torneo hacia todo el mundo, pagando y cobrando por ello. Pero la lucha que llamamos Sumo es también un antiguo ritual japonés que sigue vivo, profundamente vivo, gracias a la idea de tradición que el japonés posee y por supuesto a las características de este maravilloso arte marcial.

Los luchadores de Sumo son semidioses, ellos luchan para poner el universo en orden; bailan, trabajan religiosamente para ser perfectos, para ser los más grandes, los más altos, los más fuertes, y son a su vez estrellas de la sociedad de consumo. Cuando vemos de cerca a un luchador de sumo nos sentimos débiles y pequeños; ellos existen y sosn fantásticos porque nos recuerdan que el ser humano es una raza superior, que poseemos un cuerpo sorprendentemente maleable (cada luchador puede crecer más de 2 metros y pesar literalmente cientos de kilos) y que somos capaces de luchar con inteligencia, es decir dentro de un ritual.

El ritual es parte de nuestra inconsciente ciencia natural, ligada a nuestras raíces corporales y a nuestros impulsos, pero también el ritual es un elaborado juego de leyes, imágenes e historias que sólo pueden ser posibles con la inteligencia y la imaginación humana.

El 21 de enero de 2008 me dirigí a disfrutar y a admirar esta antigua lucha ritual; fuí también a presenciar un espectáculo como ningún otro, y mis expectaciones fueron superadas.

Como lo mencioné anteriormente éste era el noveno día del torneo de este 2008, un día completo lleno de ceremonias, de danzas rituales, presentaciones y desde luego luchas, espectaculares luchas.

No quiero escribir mucho sobre ello, experimenté este evento teatral (con su dote de improvisación en cada pelea) como un espectador y no como un investigador; a partir de ese día he tratado, claro, de analizar el programa completo, revisando cuidadosamente mis notas sobre lo que vi, escuché y sentí en aquél momento, y espero utilizarlo en mi trabajo futuro. Pero es la impresión lo que quiero compartir, esa impresión tan grande que tuve al ver a los luchadores y sus fantásticos cuerpos usando su inteligencia para ganar una batalla, una extremadamente elaborada batalla ritual.

Los siguientes párrafos son traducidos directamente de volante de información que los organizadores dan junto con los boletos; los videos y algunos comentarios sobre lo que vi y experimenté ayudarán a hacer un tanto más viva la experiencia de aquél día:


Tabla de eventos en un día de torneo.


8:30 hrs


Las puertas se abren

El día comienza con el batir de los tambores (que se encuentran a lo alto de una torre de madera situada a la entrada del estadio), dando la bienvenida a los fanáticos al maravilloso mundo del gran sumo. Se pueden ver también, en la afueras del estadio, los coloridos banderones con los nombres de cada uno de los luchadores.




8:40 hrs

Luchas preliminares

Estas son peleas entre novatos peleadores de sumo aún en periodo de entrenamiento.

8:50 hrs

Luchas de la división Jonokuchi-Makushita

Este es el inicio de las peleas reales, que principian con los jonokuchi (los de más bajo rango) y continúan hasta la división makushita (pre-intemedios).

14:00 hrs

A partir de las 14:00 horas los luchadores de la división mayor (makuuchi) comienzan a llegar a la puerta sur del estadio.

Nosotros llegamos en ese momento, así que pudimos observar la llegada de esos enormes luchadores y cómo docenas de fanáticos los vitoreaban y saludaban.



14:30 hrs

Entrada ceremonial de los luchadores de la división Juryo

Ataviados con su delantal ceremonial, llamado kesho-mawashi, los luchadores de la división Juryo o intermedios hacen su entrada al ring. Los luchadores dentro de este nivel son considerados ya unos luchadores profesionales de sumo.


14:50 hrs

Luchas de la división Juryo

Los luchadores en este nivel son las promesas para el sumo de la división mayor, algunos por lo tanto pelean con veteranos que ayudan a promoverlos a través de competir con ellos. Al terminar estas luchas se da una pausa que es conocida como nakairi.

Nosotros usamos este descanso para ir al restaurante del estadio y comer "chanko", el platillo que acostumbran comer los luchadores de sumo para lograr los pesos que necesitan. El "chanko" es una especie de gran estofado o sopa con varios tipos de vegetales combinados con toda la carne a la mano (pescados, mariscos, pollo, res, etc.). Por supuesto terminé mi plato sintiéndome como si estuviera preparado para pelear esa misma tarde.





15:30 hrs

Presentación del presidente de la asociación

En los días de apertura y clausura del torneo el presidente de la asociación japonesa de sumo sube al ring con los peleadores rankeados en el más alto nivel, dando la bienvenida y agradeciendo al público su presencia.

Como nuestra visita fue en un día intermedio no me tocó ver esta presentación.


15:50 hrs

Entrada ceremonial de los luchadors de la división Makuuchi

Los luchadores de la división mayor suben al ring con sus brillantes y vívamente decorados kesho-mawashi (faldas o delantales), crean un círculo y después se dirigen hacia el público con movimientos rituales de sus brazos y palmas.

Aquí la gente aprovecha para gritarle su apoyo a sus favoritos.




15:55 hrs

Entrada al ring del gran campeón, Yokozuna

Los llamados yokozuna o grandes campeones (son siempre 2) hacen también una entrada ceremonial sobre el ring; acompañados de otros dos luchadores. Los campeones, cada uno y separadamente en su propio ritual, aplauden ceremonialmente y golpean el suelo con sus pies, elevando el grito de la multitud que los sigue con respeto y cierta euforia.

Fue uno de los momentos donde me sentí más interesado y en donde pude percibir más claramente lo diferente de nuestras culturas.




16:15 hrs

Peleas Makuuchi

Estas son las peleas de la división mayor, los luchadores mejor rankeados durante el torneo pelean hasta el final.

Estas peleas inician regularmente alrededor de las 17:30 horas. El video que muestro es la pelea principal del día, como estaba acompañado pude tener dos diferentes ángulos de la misma pelea, así que ustedes podrán disfrutarla un poco más claramente.

La pelea es entre Wakanosato, un luchador que estaba rankeado un tanto bajo a partir de su desenvolvimiento en los últimos días del torneo, y el mejor de todos, Hakuho, hasta ese momento sin ninguna derrota. Desde luego quien ganó fue Hakuho.


17:15 hrs

Ritual final de los mejores luchadores del torneo

El día final del torneo (el día 15), los mejores tres luchadores tanto del lado este como oeste (siempre son dos lados peleando), suben al ring y realizan una breve ceremonia enarbolando su triunfo.

Como estuvimos en el día 9, no presenciamos este evento. Es una pena, lo sé.



17:55 hrs

Danza ceremonial del arco

Después de la ultima lucha del día, un luchador de bajo rango entra al ring y realiza una danza ceremonial con un arco, la danza es llamada yumitori-shiki.

Otro momento donde el ritual se hace presente, y donde la gente participa de una manera singular con sus gritos.





Tambores

La salida del estadio es acompañada con un singular sonido de tambores que viene de una torre de madera situada a la entrada del complejo; según dicen el batir del tambor es una invitación a regresar al día siguiente. El utlimo día del torneo la torre permanece en silencio.





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