jueves, 9 de octubre de 2008

Lecciones de Opera de Pekín I: Una escena para el tipo Chou (payaso).



Hace poco comenzaron a vender en las tiendas de discos de Pekín una serie de videos producidos por la escuela de teatro clásico de China dirigidos a mostrar y enseñar cómo se deben actuar ciertas escenas de la ópera de Pekín: "中小学京剧进课堂必学唱段名师欣赏与教学".

Los videos están dirigidos a maestros de escuelas primarias y secundarias como un material de ayuda para sus clases de arte.

El gobierno chino decidió (hace más o menos un año) comenzar a dar lecciones de ópera china en las escuelas primarias y secundarias de varias regiones del país, ésto como parte de un amplio programa de conocimiento y enaltecimiento de la cultura tradicional china dirigido a la niñez. El problema (evidente) era no solamente que la ópera china es profundamente complicada por su codificación y antiguedad (la ópera incluye canto, coreografía, actuación y música), sino por la simple razón de la inexistencia de gente preparada para transmitirla: un actor de cualquiera de las decenas de óperas del país debe estudiar entre 7 y 15 años para convertirse en un profesional. Además de los maestros especializados en algunas escuelas profesionales del país, no hay sino un puñado de aficionados cada vez menos numeroso.

Bien, pues éste grupo de videos educacionales parece ser un esfuerzo por resolver el problema transmitiendo este arte escénico al menos en sus aspectos más básicos, escenas explicadas y desarrolladas prácticamente por conocedores.

Dejo al gobierno chino resolver sus problemas educativos y me adentro en aquello que me interesa; al final el video ya existe y son esas lecciones prácticas por artistas que "conocen" ésta manifestación escénica lo que pudiera ser de más valía. Aún cuando quienes nos presentan las lecciones se ven muy jóvenes tengo entendido son verdaderos profesionales y todos ellos se dedican a su vez a dar clases en escuelas de la Opera de Pekín.

Es, guardando las distancias y desde mi punto de vista, un paso muy importante para la expansión del conocimiento concreto del teatro tradicional chino y de la técnica de actuación utilizada en él; aclara mitos sobre su actuación, nos pone con los pies en la tierra ejemplos concretos y en la práctica una manera de hacer teatro, y su vez da pie a un análisis objetivo sobre el trabajo que hay atrás o antes de la puesta en escena que regularmente vemos.

Todos los videos están hablados únicamente en chino y aunque la teoría en ellos es mucha creo es un tanto comprensible para cualquier interesado que haga un pequeño esfuerzo: las escenas son claras, se escucha el canto, se percibe el ritmo del discurso, los tonos, la musicalidad, se puede observar claramente los puntos de importancia y el énfasis que se hace en los "acentos" de la coreografía.

Es un producto sumamente exótico y curioso para cualquier artista escénico occidental pero creo de una gran valía para los interesados en el teatro tradicional asiático y en las técnicas de actuación.

El primer video de la serie que quiero compartir se dedica a la explicación y montaje de un extracto de la ópera llamada 《打龙袍》o Da Long Pao ("Golpeando el ropaje real" en una traducción libre); el extracto lo llaman “报灯名” o Baodengming ("Reportando sobre las luces" en una traducción libre también), y es una famosa escena para un personaje del tipo Chou o Xiaohualian ("payaso hombre" en español) que se utiliza comunmente para los primeros años de enseñanaza en el teatro tradicional chino.


Video de Lecciones de Opera de Pekín "Baodeng ming"


*

El mismo video en Vimeo.com:

Peking Opera lessons 1 (Beijing Opera) from Gustavo Thomas on Vimeo.




(1) Se puede obtener información en el sitio comercial que promueve los VCDs: www.tt-art.com (Esta en chino pero puede usarse desde Google una página de traducción automática).


domingo, 5 de octubre de 2008

Rolando Villazón, tenor: "Una furtiva lagrima"




Pareciera fuera del quehacer escénico, en realidad disfruto del arte que me rodea y de los caminos que me llevan a la escena. La música me envuelve continuamente, la ópera y sus cantantes me inspiran.

Descubrí que un cantante que en mi adolescencia vi ganar un concurso televisivo de ópera era hoy una primera figura aclamada en algunas partes de Europa, Rolando Villazón es un tenor del que puedo sentirme orgulloso como mexicano, pero ante todo agradecido por la existencia de su canto.

"Una furtiva lagrima" es una de las arias que más disfruto, y puedo compartirla con ustedes cantada con la voz de este interesante artista:


martes, 30 de septiembre de 2008

"The Roses of Heliogabalus" y la inspiración a partir de la pintura.





“The Roses of Heliogabalus”





Déjame pintar flores y hombres, un poco de muerte y de gozo.
¡No!, déjame escuchar música suave y escribir sobre ella.

Quiero también ver mis ojos desnudos, sin colores,
sin pestañas que floten y me envuelvan;
quiero ver hombres corriendo para salvarse, y después... dormir.

Déjame sentir una sonrisa por lo que cuentan de ti,
y ver esas flores que dicen dejas caer del cielo.

Quiero ver a tus pintores y poetas,

quiero escuchar a esos narradores que no saben cantar.


¡Quiero ver pañuelos y rosas!


... millones de rosas que caen.


Déjame ver tus flores, tus hombres y tus historias,

y así inspirarme en la muerte y en el pasado.


Déjame ver tu cuadro pintado en rojos,
y en rosas y en violetas,

entonces lamer tus manos sucias,

entonces lamer tu mente también,

... ¿es posible?

Ya no tengo ojos, no temas,
sólo podré escuchar tus trazos,
sólo sentiré tu aliento al pintar.


Quiero escribir un poco más pero, ¡mis manos se tensan!


Sin ti,
... camino como un lisiado en el pasaje al mundo mítico.

Por eso déjame estar aquí, que no hago daño,

que sólo quiero ver lo que no puedo ver sin ti.




*


Hace algo así como un año llegó al museo de arte moderno de Pekín una exposición de la colección Pérez Simón: "Masterpieces of the 19th Century European Paintings at the Pérez Simón Collection". Era la primera vez que iba a ver con cierta conciencia algunos de los originales de los más famosos cuadros de aquellos artistas denominados pre-rafaelistas y clásicos victorianos. Cuentos, novelas, simples historias y mitos, el cine mismo, las leyendas de la Europa vieja, todo en imágenes se reunía allí para mí. La experiencia de la exposición se convirtió en un festín de figuras, colores y texturas, y quedé pasmado por la belleza y la fineza de los cuadros y de las historias que de ellos se emanaban.

En el transcurso de la exposición recordé algunas palabras que mi maestro escritor, pero también pintor, alguna vez dijo sobre aquellos pintores victorianos: -eran inmensamente famosos en su momento y Oscar Wilde (quien era crítico de arte también) les dedicaba páginas enteras, pero una vez que los impresionistas llegaron fueron todos ellos borrados del mapa-. No sabía qué pensar, adoro a los impresionistas y simplemente no podía hacer comparaciones; lo que veía ahora, en estos olvidados del siglo XX, era absolutamente diferente, yo estaba descubriendo un nuevo mundo, un mundo que me inspiraba a la acción.

Amantes de la historia y del detalle los pintores victorianos de finales de siglo XIX estaban más cerca de la fotografía y del cine a venir que del teatro de la época ( en realidad era a la literatura y al mito desprendido de ella); su épica era ambiental, su acción era de ensueño. En sus pinturas la muerte se expone antes o después, no en el momento decisivo; la masacre no sucede, es el camino que lleva a ella el que vale, es la acción preparatoria a la acción brutal, como si Chejov hubiera querido escribir un poema sobre un escena anterior a su más dramática escena...

Es por eso que lo disfruté tanto, porque siendo un ser escénico seguía percibiendo acción dramática en un insoportablemente bello entorno, en este caso una acción dramática dilatada, sumergida en el silencio, una bellísima acción sutil.

"The Roses of Heliogabalus" se quedó grabada en mi memoria, la he soñado y me he despertado varias mañanas mirándola y buscando escribir teatro gracias a la inspiración que deja en mí; flores que matan a los convidados, la tragedia en un imperio, las pasiones y el desenfreno. Pétalos, gestos suaves, música y bellísimas texturas (1)... Algunas escenas han surgido, pocas aún, no importa, algo completo llegará en su momento.

Por lo pronto un poema quedó ahí y es ahora mi mejor recuerdo y mi mejor manera de compartirlo.


(1) Contrario a muchas otras pinturas en la que la fotografía hace incluso una mejora a los colores o a las dimensiones del cuadro original, en este caso "The Roses of Heliogabalus" es verdaderamente impresionante en su original. Tomemos la fotografía que publico sólo como un simple punto de referencia visual.


jueves, 25 de septiembre de 2008

Imágenes de una representación de "La Maraña" producida por la nueva Esférica Ludens.




Como reporté en mayo de este 2008 (1) Esférica Ludens volvió a la vida (ya sin mi dirección) con la producción de La Maraña, una pieza de Antonio González Caballero, representada durante el homenaje nacional a éste nuestro maestro y gran autor. Unas semanas después mis compañeros de Esférica Ludens me enviaron fotografías y algunos videos de una de sus presentaciones en el Foro el Foco (o Foro de la comedia) en la ciudad de México.

Desde luego no soy capaz de hacer una crítica del trabajo, primero porque son mis amigos-colegas y mi crítica sería peligrosamente subjetiva, y segundo (principalmente) porque no he visto el trabajo como tal si no a partir de esas mismas fotografías y videos que me enviaron.

Prefiero ante todo compartir esas imágenes y que ustedes mismos hagan su propia apreciación. Mi mayor deseo es que Esérica Ludens siga trabajando, realizando nuevas producciones y evolucionando en su manera de hacer teatro.

La Maraña fue dirigida por Francisco Camacho (quien también actuó) y actuada por Guadalupe Durón, Javier de la Vega, Marisol Solorio, Tomás Esperanza y dos actores más invitados. Según tengo entendido la música utilizada en la producción fue creada especialmente para ella.

Edité el video que me ellos me enviaron y realicé un slideshow de las fotografías...




Video introductorio de La Maraña


Foto slideshow de La Maraña




viernes, 19 de septiembre de 2008

Los Templos teatro de la ciudad vieja de Pingyao


Existe un idea común dentro de la cultura china que es casi imposible de encontrar (en concreto) en el norte del país, y es la idea de teatro y religión como una sola entidad física. El teatro en China ya no es visto como algo sagrado o ligado íntimamente a la religión pero está reconocido su primario origen religioso, y más aún reconocida la fuente de muchas de sus historias, que prevalecen hoy en día en la opera china, en los mitos sagrados; se dice que algunos edificos teatrales de hoy día están construidos donde había habido templos y que incluso en algún momento funcionaron dentro del mismo espacio (1), pero al menos en Pekín (y demás ciudades del norte) uno no se topa con ninguno en el que se conserve o perciba claramente esa unión física.

Es por eso que cuando visité, en julio de éste 2008, la ciudad antigua de Pingyao en la provincia de Shanxi (a una hora de vuelo de Pekín) quedé muy sorprendido de encontrar tres edificios teatrales no donde había templos sino construídos dentro de los templos mismos, formando parte de todo un complejo religioso. Lugares a donde la gente se dirige actualmente a adorar y en se está físicamente de un lado en una capilla y del lado contrario en un edificio teatral.

Cada uno de estos templos en Pingyao (taoístas todos) tiene su propio escenario, escenario que es prácticamente del mismo tipo que cualquier otro de teatro tradicional chino, pero no con la belleza, el detalle y la pureza del estilo arquitectónico que los grandes teatros de la corte de la dinastía Qing poseen (2), acaso más simples y antiguos; y es precisamente que Pingyao tuvo su apogeo no durante la dinastía Qing (entre 1600 y 1900) sino durante la dinastía Ming (1200-1600), cuando era uno de los principales (sino el mayor) centros financieros de China. Los que conocen pueden encontrar en estas construcciones detalles de los estilos de las dos dinastías en ellos.




Pingyao tiene una gran importancia debido a que es una ciudad china del siglo XVIII conservada casi en su totalidad, con una gran muralla alrededor, palacios, casas, edificos gubernamentales, tiendas, escuelas, templos y por supuesto teatros. Construida alrededor del año 1200 tuvo su momento de mayor esplendor durante los últimos años de la dinastía Ming (siglo XVII). A principios del siglo XIX, cuando el antiguo sistema financieron chino cayó ante la incursión de los bancos occidentales en la costa este del país, Pingyao fue prácticamente abandonada, y durante más de 100 años no se dieron significativos cambios en la ciudad. No fue sino hasta finales de del siglo XX que la UNESCO y otras organizaciones tomaron a su cargo la conservación de la ciudad que se encontraba en un punto de posible destrucción debido al abandono. Fue entonces declarada patrimonio cultural de la humanidad e inició su renacimiento ahora como punto de interés turístico.

La ciudad cuenta ahora con un teatro moderno y otro más de estilo "casa de té" (3) donde regularmente se dan presentaciones, propias para turistas, de danzas locales, canciones y por supuesto representaciones de escenas de la ópera de Shanxi, pero aquellos templos teatro de los que vengo hablando están sin usarse la mayor parte del tiempo.

La historia de las representaciones teatrales dentro de los templos chinos es un capítulo muy interesante a tratar en algún momento; en general servían como medios para comunicar mensajes de gobierno, puesta en escena como ofrendas a las deidades o como simple entretenimiento dentro de los festivales, aprovechando las multitudes que se daban cita en ellos.




Quiero remarcar un detalle curioso en la arquitectura de estos escenarios teatrales dentro de los templos en Pingyao, y es que la entrada principal al mismo era por medio de un túnel exactamente por debajo del escenario.




Chenghuang Temple-Theatre in Pingyao


Chinese Opera Theatre Stage at Chenghuang Temple (Pingyao) from Gustavo Thomas on Vimeo.



Caishen Temple-Theatre in Pingyao


Caishen Temple-Theatre in Pingyao Ancient City from Gustavo Thomas on Vimeo.


Cuohou Temple-Theatres in Pingyao


Cuohou Temple-Theatres in Pingyao Ancient City from Gustavo Thomas on Vimeo.












(1) El teatro Zhenyici en Hepingmen (Centro de Pekín) is uno de ellos. Hoy totalmente reconstruido.
(2) Ver mi entrada del 25 de marzo de 2007: "China: Teatros de la corte de la dinastía Qing (Primera parte)"
(3) Preparo una entrada especial sobre la presentación que vi en el teatro estilo casa de té.






lunes, 15 de septiembre de 2008

Un retrato de Strindberg colgado en el estudio de Ibsen




La lucha que se evidencia desde finales del siglo XIX entre el realismo y el supernaturalismo en muchos ámbitos del arte pero en especial dentro del teatro tiene un paralelo evidente, estoy convencido de ello, en la lucha entre sus dos mayores exponentes dentro del teatro moderno, Henrik Ibsen y August Strindberg; sus corrientes son un encuentro entre lo consciente y lo inconsciente, entre la idea de la personalidad y la del yo interior o inconsciente.

Sin embargo la relación personal Ibsen-Strindberg es un tanto desconocida por aquellos lectores de uno u otro autor, y es a su vez un curioso apartado en la historia del teatro y del arte en general (1). Dos genios que nunca se conocieron en persona pero que tenían una íntima y dramática relación entre ellos. Dos visiones opuestas del teatro, de la literatura y del mundo en que vivían, y que sólo tuvieron un punto en común durante el intento de imitación de la obra de Ibsen que Strindberg mantuvo durante los primeros años de su carrera como escritor.

Strindberg vivió una verdadero obsesión por la obra y la persona de Ibsen, pasó de ser primero un emulador y admirador del escritor noruego a después convertirse en uno de sus más acérrimos críticos. Sus ataques eran directos, continuos e iban desde análisis profundos del trabajo ibseniano hasta simples y llanas ofensas a su actuar social.

Ibsen nunca comprendió aquellos ataques o nunca quiso mantener una pelea abierta (ni cerrada) con Strindberg; su posición en la sociedad intelectual de Europa de cualquier manera era bastante más alta y en el camino de las comparaciones de la época él salía indudablemente ganando, no tenía porqué escribir una sola palabra en contra de la obra o de la persona de Strindberg.

Sin embargo esa indiferencia ante los ataques del escritor sueco no significó en absoluto que Ibsen no se detuviera a contemplar al gran hombre y artista que Strindberg era.

Cuando Henrik Ibsen se encontraba, el 13 de abril de 1898, en Estocolmo celebrando su cumpleaños número 70, (sí, no era su país natal pero el gobierno de Suecia le ofreció homenajes en su honor), un periodista sueco le preguntó su opinión sobre Strindberg. Ibsen describió al autor sueco, 27 años más jóven que él, como -“Un gran talento”- y continuó, -“no lo conozco personalmente –nuestros caminos nunca se han cruzado- pero he leído su trabajo con gran interés. Nada menos, su última obra, Inferno, me ha dejado una muy fuerte impresión.” (2)

La impresión que Strindberg ejercía en Ibsen era tal que mantenía, desde años atrás de esa declaración, dentro de su propio estudio en Oslo, una pintura con el retrato del artista sueco. No lo conocía personalmente pero había quedado prendido a su imagen, a su personalidad y a la fuerza de su trabajo literario.




En 1893 mientras vivía en Berlín, August Strindberg posó varias veces para el pintor noruego Christian Krogh quien realizó siete retratos de él; uno de esos cuadros fue adquirido por Henrik Ibsen, según cuenta él mismo “por la relativamente hablando ridícula suma de 500 coronas”. El estudio de Ibsen (y su apartamento completo) se conserva en el Ibsenmuseet (Museo Ibsen) en Oslo (3), pero ya no contiene la pintura de Krogh que ahora cuelga en el Museo de Arte Popular de Noruega.

Ibsen veía en Strindberg una poderosa figura casi de orden mitológico; el retrato pintado por Krogh no solamente estaba colgado en su estudio sino que tenía un lugar preponderante dentro del mismo, exactamente frente a su lugar de trabajo. Decía que le gustaba mirarlo mientras escribía, y que le parecía que el hombre del retrato lo miraba directamente como “un demente dirigiéndose a él con sus enloquecidos ojos”. Gustaba especialmente de observar esos “demoniacos ojos”, y en algún momento de su vida remarcó “El es mi enemigo mortal; él debe colgar ahí y observar todo lo que escribo”. (4)


Las citas de la boca de Ibsen son evidentemente claras, esa fuerte impresión no se puede ocultar.

La personalidad de Ibsen, reservado como era y profundamente correcto (aún en sus más sonados escándalos) dió muy poco para reconocer en él sus grandes miedos, obsesiones y pasiones personales, pero indudablemente libró una lucha con aquellas fuerzas que August Strindberg y su obra representaban; el cuadro colgado en su estudio es un prueba de la presencia de lo “otro’ en su vida creativa, de su lucha y por su puesto de su admiración.

El director teatral August Lindberg, amigo de Strindberg, cuenta cómo visitando el estudio de Ibsen éste le preguntó sobre si el retrato que colgaba en su pared se asemejaba al Strindberg real, entonces y sin esperar respuesta, Ibsen se le acercó y en un casi susurro, intentando tal vez no ser escuchado, aseveró “¡Un hombre remarcable!”.



(1) En un curioso e interesante ensayo Barbara Lide de la Universidad Tecnológica de Michiganexpone la relación “admiración-odio-temor” de dos de los más grandes escritores y dramaturgos del teatro moderno, extraña relación que posee todos las características de las corrientes a las que cada uno de ellos pertenece en el campo del Teatro.
(2) La mayoría de las citas las he extraído tanto del libro “Henrik Ibsen and the Birth of Modernism” de Toril Moi (Oxford University Press. London, UK 2006) como del artículo “Strindberg’s Ibsen: Admired, emulated, scorned, and parodied” del Barbara Lide (Michigan Technologial University, que a su vez se basan en la básica biografía de August Strindberg realizada por Meyer.
(3) La presencia del retrato de Strindberg pintado por Krogh en el estudio de Ibsen es reconocida a través de citas directas del mismo autor noruego, así como de amigos y conocidos de él. La información la tomé tanto del libro de Toril Moi como del ensayo de Barbara Lide.


Estudio de Ibsen. Ibsenmuseet, Oslo.

(4) Una de las frases de Ibsen (traducidas al inglés) que se conservan en su aprecuiación del cuadro es "Insanity Emergent".



miércoles, 10 de septiembre de 2008

Un espectáculo unipersonal de Ana Elisa Fernández, "El Círculo que Gira".



El mes pasado recibí un inesprado correo electrónico de una antigua compañera y amiga con quien compartí unas de mis más intensas temporadas de creatividad escénica, mis años en Escenología, entre 1992 y 1994 (1).

Aún ncuando esos años nunca terminaron en ningún espectáculo concreto, inevitablemente marcaron nuestro futuro trabajo teatral: un profundo conocimiento sobre las acciones físicas y el entrenamiento físico para la escena.


Este Blog de teatro fue el medio por el que Ana Elisa me volvió a encontrar, y después de algunas palabras que nos ponían al día de nuestra vida personal entramos de lleno a actualizarnos también en todo lo referente a nuestro trabajo profesional. Ella me envió algunas fotografías de su espectáculo y escribió unos párrafos con lo que considero interesantes palabras.

Aquí algo de lo que ella escribió:

"Yo percibo de forma lejana aquel tiempo en Escenología, casi, casi como si hubiera sido en otra vida, pero en mis entrenamientos, en escena, me doy cuenta que me sirvió de plataforma para desarrollar un crecimiento y una conciencia de mí misma. Claro que también lo veo de forma absolutamente subjetiva, finalmente eso es el teatro: asumir tu historia y celebrarla en escena."

No queda por ahora otra cosa más que compartirles aquellas fotografías que Ana Elisa me mandó de su espectáculo uniperosnal "El Círculo que Gira" basado en "Casa de Muñecas":



Ana Elisa Fernández actuando en "El Círculo que Gira"


Ana Elisa Fernández actuando en "El Círculo que Gira"


Ana Elisa Fernández actuando en "El Círculo que Gira"


Ana Elisa Fernández actuando en "El Círculo que Gira"


Ana Elisa Fernández actuando en "El Círculo que Gira"


(1) Escenología es un instituto de investigación sobre artes escénicas dirigido por Edgar Ceballos en la ciudad de México. De 1992 y hasta 1994 Ana Elisa Fernández, otros dos actores y yo mismo formamos parte de un proyecto de Ceballos dirigido a formar lo que sería la compañía teatral de Escenología.


viernes, 5 de septiembre de 2008

Juegos Olímpicos de Beijing 2008: "El Gran Teatro del Mundo" en Pekín 2008 (Cuarta Parte) La vergüenza de formar parte de un teatro de propaganda.




Camino bajo un bellísimo cielo azul, en una temperatura agradable y respiro con suavidad, profundamente, siento el aire limpio que entra a mí. Llevamos sólo unas cuantas semanas con días como éste y pareciera, quisiera, que así hubiera sido siempre.

Las imponentes edificaciones siguen siendo marco de una grandeza que no está por venir sino que ha llegado, y que quiere quedarse por mucho tiempo.

Soy un testigo vivo de una fiesta de dos semanas, fiesta que prepararon los gobernantes de la que va a convertirse en la nación más poderosa del tiempo que me ha tocado vivir. Y hoy una vez más me atrevo a discutir sobre ella y tal vez, como a todo símbolo de poder, a temerle.

China ha querido transformar la percepcion que el mundo ha tenido de ella a través del marco de dos semanas del evento (una fiesta deportiva) más importante de nuestros tiempos, y en muchos sentidos lo ha logrado. El mundo entero se ha convertido en espectador de su nuevo Gran Teatro del Mundo que, como en el barroco de occidente, transformaba el paisaje conocido para dar una idea simbólica del orden (o el nuevo orden) universal en la tierra.

Pantanos se conviertieron en imponentes jardines, casas de campo en gigantescos palacios, pequeñas abadías en monasterios enmarcados de oro; el rey como centro del universo humano, todo girando a su alrededor, y con él todos los demás personajes de esta gran obra teatral que dios había impuesto a la humanidad. Una filosofía del poder.

Escenografía fastuosa, actores en su punto, la presentación de un aparente nuevo orden que con el pretexto de un evento como los Juegos Olímpicos no habíamos visto desde 1936 con la Alemania Nazi; una nación que se enarbolaba como la nueva potencia imperial a venir y usaba los juegos para publicitarlo. No me ofusco, las diferencias entre la China de hoy y la Alemania de 1936 son extremas y evidentes, pero las pequeñas similitudes me hacen contemplar el cielo azul y reconocerlo como lo que es, un cielo engañoso en esta Pekín inventada, como en una obra de teatro, planeando el advenimiento de un nuevo juego de mentiras que hay que aprender a descifrar.

Cuando en mis años universitarios discutía sobre la muerte o sobrevivencia del teatro no percibía del todo la utilidad del mismo en la vida de las naciones y de las ideologías; veía la propaganda pero no la puesta en escena tan evidente como medio para asimilarla. Así como en el barroco no era el dios cristiano quien dictaba el orden universal sino los hombres, de la misma manera no es la omnipotencia del gobierno comunista chino (o esa extraña idea del gobierno del pueblo) el que dicta el nuevo orden, sino unos cuantos hombres que detentan el poder dentro de él; ellos son los autores de una obra de teatro planeada para en dos semanas, decir al mundo -somos nosotros los que vienen, crean en nosotros, disfruten con nosotros, ¡dénse cuenta de lo que podemos y de lo que seremos!-. Y estoy tentado a decir que su manera de reaccionar ante las sorpresas como la violencia en Tibet, el terremoto en Sichuan y las protestas y atentados antes de los juegos, formaban parte de esa gran planeación. No es verdad del todo, claro, pero la improvisación también es un arte de planeacion.

James Reynolds, un periodista de la BBC, se extrañaba de la curiosa manera en que los dirigentes locales chinos transmitían las notas de los acontecimientos a venir, con una total planeación: en el último evento del recorrido de la antorcha en la gran muralla los periodistas recibieron a las 6 de la mañana un comunicado y recuento de los eventos, escrito en pasado, sobre los acontecimientos a venir unas horas adelante; se hablaba no de los acontecimientos solamente sino incluso de la manera en que la multitud reaccionaba, de sus gritos e impulsos; lo más sorprendente es que horas después cuando todo sucedió, sucedió como estaba ahí escrito: no fue el orden de los acontecimientos sino la seguridad de la planeacion en el ánimo de la gente, en sus impulsos, en sus pasiones. Los temores de la ciencia ficción siempre han estado aquí.

El último día de los juegos tuve la suerte de tener una entrada para la ceremonia de clausura, ceremonia a la que había soñado asistir desde que era un niño (no importaba si era Pekín o París o Londres); pero ahora ahí, con toda esta mentira a cuestas que durante tres años y dos semanas he experimentado en el Pekín olímpico, me parecía el acabose, el último desagradable espectáculo de un enorme parque de diversiones al que nunca debiera haber entrado.

Como un ingenuo mortal en el Versalles del siglo XVII me paseaba por ese gigantesco parque olímpico en forma de dragón, entre lagos, calzadas, fuentes musicales e inmensas y únicas construcciones; entraba al estadio olímpico y me disponía a observar el espectáculo preparado por el Vatel chino (o peor, por su Leni Riefenstahl como algunos lo llaman), Zhang Yimou. Ahí nada nuevo teatralmente, todo ya antes visto en Barcelona, en Seúl, en Atlanta, en Atenas, pero aquí más fastuoso, gigantesco, inmenso; no cinco, no diez, sino mil, dos mil participantes en un acto; mil en otro, mil más allá; imágenes apoteósicas, como en un cine de masas; el problema entonces no es imaginar, sino cuánto dinero hay para gastar.




Yo, como los otros 90 mil espectadores que estabamos ahí (incluyendo las decenas de dignatarios y gentes del gobierno chino), nos perdimos del verdadero espectáculo que se dio en la televisión; preparada especialmente para la pantalla, la ceremonia de clausura teatralmente (es decir, en vivo) carecía de una estructura de unión, demasiada preocupacion por cambios y mucho movimientos en ello, pero en la television no hubo errores; yo y miles de espectadores de mi lado del estadio nos perdimos de ver la llama apagándose, no así nadie en la television;, esque nosotros estábamos muy ocupados prendiendo nuestras llamas en el momento indicado y dispuestos a llorar en el acto; éste como otros detalles de aquella ceremonia sólo aparecieron cuando la ví dos díás despué en casa.

Entonces volví a pensar y la coléra surgió: yo fuí parte del espectáculo, un espectáculo teatral creado para la pantalla de televisión, para la imagen a través de los medios.; yo era un actor más dentro de este gran teatro del mundo chino, no un espectador como lo decía mi boleto, o en todo caso mi papel era el de un espectador extranjero que venía a vitorear y sorprenderse de la nueva maquinaria de sueños china. Sí, al llegar al estadio recibí una bolsa no con recuerdos de la olimpiada sino con aditamentos para usar en determinadas partes del espectáculo; un grupo de maestros de ceremonias aparecieron antes de la apertura de transmisiones dándonos indicaciones de qué hacer, cómo y cuando hacer “algo” con esos objetos, todo muy a la manera china, sonrientes e invitándonos a compartir. Seguramente estaba ya escrito en el boletín de prensa, mis gritos, mis sonrisas, mi manera de reaccionar ante el espectáculo y sus sorpresas; alguien ya había contado días o meses atrás lo que todos ahí haríamos y sentiríamos durante los juegos, durante esa ceremonia de clausura.

Disfruté estar ahí, sin duda, disfruté ver a los chinos orgullosos cantar su himno, disfruté ver una torre emerger y llenarse de miles de diminutos seres como en una película de Griffith y crear entonces su torre de babel (una antorcha en realidad), me emocioné pensando en el parecido que esas multitudes dentro del estadio tenían con aquellas de la primera versión de King Kong en los años 30 del siglo pasado, pero también me fue, me es ahora, particularmente desagradable el haber formado parte, sin tener la conciencia de ello, de un detestable teatro de propaganda.

Punto final a la Pekín olímpica (las fiestas del barroco también tenían su fin, y se olvidaban). Sigo viviendo en China, sigo disfrutando de su cultura y de sus logros, sigo gastando todo mi dinero en este país comiendo, viajando y disfrutando; seguiré entonces compartiendo mi personal creación, sus artes escénicas y lo que suceda alrededor de ello.


Video con mi visión (desde adentro del estadio) de la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos

The last day. My view from inside the stadium. from Gustavo Thomas on Vimeo.

domingo, 31 de agosto de 2008

"El Gran Teatro del Mundo" en Pekín (Tercera Parte). Las construcciones que maravillarían al mundo.


Se cuenta que los Romanos edificaban arcos del triunfo para dar la bienvenida de sus ejércitos victoriosos; se cuenta que los reyes europeos del renacimiento y barroco adornaban las ciudades y levantaban maravillas sólo para fiestas que duraban 5 o 10 días; se cuenta que un emperador chino gustaba de salir a pasear una vez al año con más de 2000 miembros de su corte y transformar todo el paisaje del río Yangtsé.

Así también se cuenta que Pekín se transformó para sólo dos semanas de fiesta y levantó maravillas para el asombro del mundo de principios del siglo XXI.

Una entrada plenamente visual, las construcciones que crearían la escenografía para dos semanas de gloria.


(Todos los videos fueron grabados por el autor del Blog)


El Estadio de Natación (El cubo de agua)



El Centro Nacional de Artes Escénicas (El huevo). Vista de día.



En Centro Nacional de las Artes Escéncias (El huevo). Vista de noche.



La torre de la CCTV y el CBD



El Estadio Nacional (El nido de pájaro)

Nada from Gustavo Thomas on Vimeo.


viernes, 29 de agosto de 2008

Juegos Olímpicos de Beijing 2008: "El Gran teatro del mundo" en Pekín 2008 (Segunda parte) Los prepararativos de la puesta.


(Nota: Debido a la longitud del texto de esta entrada he preferido crear una especial (Tercera parte de esta serie) dedicada exclusivamente al aspecto visual (en videos) del cambio y preparativos que tuvo Pekín antes de los olímpicos.)



Venir a Pekín y vivir los Juegos Olímpicos en esta ciudad se convertía en la realización de un sueño infantil roto. 40 años después se repetía en mi personal experiencia el mito de una espiritualidad armoniosa de los juegos; llegaba a ver la nueva realidad ya desmembrada en un conjunto de ideas críticas que además, debo admitirlo, estaban bañadas de una total desconfianza en sus organizadores, el Comité Olímpico Internacional, el gobierno de la República Popular de China y las empresas comerciales que los apoyan.

Las continuas notas sobre la manera en que Pekín preparaba los juegos y los recuentos de amigos que vivían ya en la ciudad desde años atras me habían introducido plenamente en el ambiente que precisamente el gobierno chino no quería que tuviéramos ni pensáramos (el gobierno chino tiene la buena costumbre de señalar líneas de pensamiento a quien sea y en donde sea).

Los planes para la fiesta eran impresionantes e incluían todos los ámbitos de la vida si no de toda China sí de Pekín misma: la infraestructura de la ciudad, el clima, la gente, los atletas, la seguridad y la cultura.

La ciudad

Habría que convertir a Pekín antes del inicio de los juegos en spot de primer mundo: vías de comunicación, complejos habitacionales, estadios, gimnasios, hoteles, centros comerciales, y lograr algunas construcciones íconos del progreso chino. Una larga lista de transformaciones debían darse entonces en donde ya una ciudad estaba asentada.

En tres años ví caer enormes complejos habitacionales de la era comunista y levantarse en el mismo lugar nuevos, lujosos y modernos complejos donde no vivirían los mismos habitantes de las vetustos edificios donde se hacinaban en un solo departamento tres o cuatro familias, sino la nueva emergente clase media y alta de la nueva china. En menos de tres años se construyeron aproximadamente 10 enormes centros comerciales con miles de tiendas provenientes de todas partes del mundo. Vi inaugurase un aeropuerto, tres líneas de metro, el Centro Nacional de las Artes conocido como “El huevo”; vi construirse la maravillosa torre del centro de operaciones de la CCTV (la cadena oficial de televisión china), el parque olimpico con el estadio Nacional (el nido de pájaro) y el estadio de natación (el cubo de agua), y la torre de 81 pisos del centro Mundial de Comercio (WTC); observé cómo se remodelaron hutones (y cómo se destruyeron muchos), y cómo se remodelaron y reinventaron calles con un pasado imperial (Qianmen); ví cómo se repinto la ciudad prohibida y el templo del cielo, los corredores y las torres del palacio de verano, la academia de Confucio, y decenas de pequeños sitios de interés turístico.

El ruido de las máquinas, de las explosiones en las zonas de construcción, las voces de los trabajadores mismos me acompañó durante al menos dos años y medio.

Hoy me maravillo de la rapidez de aquella transformación, de la arquitectura de algunos edificios, y a la vez me pregunto por el destino de aquellos miles que fueron desplazados y también de aquellos miles que vi trabajar en condiciones deplorables. Yo, viniendo de un país como México conozco esas condiciones de trabajo perfectamente.

La escenografía del espectáculo, del gran teatro sería fastuosa, inigualable...


El Clima

China prometió realizar unos juegos ecológicos, con aire limpio y puro, con edificios construidos con materiales no contaminantes y energías renovables. Cumplir eso sería posible por una parte (en el caso de las construcciones) e imposible por la otra (el aire limpio y puro).

Recuerdo mi respuesta a la pregunta de un empleado de la embajada de México en China sobre cómo yo veía Pekín apenas llegando a ella, gris. Viniendo de Beirut donde el sol y el cielo claro se dan por 300 días al año, la contaminación de la capital china eran para mí más que evidentes. Con fábricas contaminantes dentro de un valle de cientos de kilómetros, millones de autos y un uso indiscriminado del carbón como medio de calefacción y de combustión, parecía imposible que los organizadores y el gobierno chino cumplieran con esa promesa de aire limpio y puro. Me sonaba a que debía haber una solución engañosa; y así lo fué.

Aún cuando la preparación para evitar los contaminantes estaba programada en los planes de gobierno, los avances para el verano de 2008 serían mínimos, inevitablemente la prioridad era el crecimiento económico en detrimento de la calidad del aire; entonces la solución se dió con cierta esperada lógica, si la fiesta iba a durar dos semanas (o un mes inlcuyendo los paralímpicos), cortar el movimiento vehicular a la mitad, cerrar por un mes la fábricas a 30 kilómetros alrededor de Pekín y parar toda construcción dentro de la ciudad ayudaría a lograr el objetivo teatral, el engaño de un cielo limpio.

Para la primera semana de los olímpicos tuvimos cielos claros y un azul nunca antes visto; no cansancio excesivo debido a la contaminación e incluso una temperatura considerablemente mas baja que en otros años.

Pareciera que esta solución “de paso” daba un marco “de paso” al teatro por venir.


La Gente

El gobierno lanzó una enorme campaña para buscar que los chinos fueran más educados y civilizados. Campañas contra el escupir se han dado en China al menos desde la llegada de los comunistas al poder, pero tan arraigada ésta como otras costumbres higiénicas y civiles tan diferentes a las de occidente (hacer cola para entrar a un lugar, por ejemplo), la batalla contra el tiempo parecía perdida sin una mayor educación y sin la costumbre de la humillacion social que realizar dichos actos representa en otras sociedades.

Pekín con una población local favorecida por el crecimiento económico y la responsabilidad cívica de ser la ciudad sede y representante de toda China durante los juegos necesitaba un poco de esa campaña para lograr la actitud requerida, pero el problema en realidad eran los millones de trabajadores inmigrantes, chinos también, pero con residencia en otras provincias que están permanentemente en la ciudad. La falta de educación, de contacto social y responsabilidad cívica (dedicados pues a buscar trabajo y dinero para mantener a sus familias que viven en la miseria) hacía prácticamente imposible que hubiera un cambio tan radical en la conducta social de todos. La solución como en el clima debió darse de manera temporal también, con otro engaño escénico: el gobierno decretó la salida de todos, absolutamente todas las personas que no tuvieran residencia legal en Pekín, y esos millones tuvieron que salir por un mes, como las fábricas y las construcciones.

El casting de los extras para la gran puesta en escena se había logrado con éxito.


Los Atletas

Aún cuando la prepararación de los deportistas para la olimpiada parecería una contradicción a mi idea de la puesta en escena creada para dos semanas de juegos olimpicos, en realidad es, como en el caso de aquello construído expresamente, un doble juego. Es una inversión que le da al país un resultado concreto a largo plazo (medallas y medallas de oro y gloria a los chinos, claro), pero también es un medio para ensalzar ideas e imágenes requeridas por el gobierno y su política.

La política de medios para presentar a los deportistas chinos estuvo cargada de un indiscutible sentido de nacionalismo y enaltecimiento de lo chino como raza: cada uno de los deportistas era fotografiado cuidadosamente para verse hermoso, fuerte, grande, poderoso; eran maquillados, vestidos con las mejores ropas deportivas, presentados semidesnudos y mostrando su musculatura; sus carreras eran enaltecidas, su esfuerzo, sus posibilidades de ganar. Sin saberlo con seguridad me atrevo a decir que no fue permitida ninguno tipo de crítica o nota negativa; todo era esperanza, deseo de ganar, elevación de sus capacidades.

La propaganda deportivo-nacionalista fue provechosa, los chinos se situaron a la cabeza del tablero de medallas, a excepción de que se gastó demasiado tiempo y dinero en estrellas que no lo fueron (Yao Ming y Liu Xing), y en la terrible sorpresa que en la memoria del mundo quedará Pekín como la gloria de las 8 medallas de Michael Phelps y las tres del jamaiquino Bolt sin un gran nombre de atleta chino para la recordar.


La Seguridad


Vivir en China es vivir en un país seguro, la delincuencia es mínima y en general el terrorismo no ha hecho su aparición, a excepción de algunas regiones bien focalizadas por el gobierno. Los medios de comunicación son controlados en gran parte por el estado, el gobierno marca las pautas de lo que no hay que decir y a veces de lo que hay exactamente qué decir o dejar ver. Lo mismo para el arte y la educación, ni hablar de la política o la religión. La libertad existe dentro de los cauces que el gobierno, legítimo detentor de la soberanía nacional, dicta; la ley se marca dentro de esos parámetros; es entonces que la seguridad adquiere rangos mayores.

Nunca antes había visto tantas medidas de seguridad (y vaya que he estado en Londres y Nueva York en los momentos de mayor paranoia debido al terrorismo). La ciudad sitiada por las fuerzas de seguridad, no dejando entrar o salir personas ni objetos sin permiso expreso, visitando cada casa y tocando puerta por puerta para revisar si todos teníamos nuestros papeles en regla (yo tuve que salir a Tailandia para sacar mi nueva visa); los clubes nocturnos seguros, sin drug dealers ni prostitutas a la vista de todos.

Una vez más, la puesta de teatro duraría dos semanas (o un mes) y todo debía pasar sin conflictos, y así fue. No hubo violencia común (más allá de un infortunado incidente con un estadounidense asesinado a puñaladas), no violencia política (minúsculas protestas), y no terrorismo (al menos en Beijing).

Mi camino al estadio olímpico el día de la clausura estaba dirigido por tres claras líneas de seguridad: los voluntarios que me decían por donde ir y por donde no; la policía que me detenía si llevaba un camino erróneo; y los militares que como muñequitos de juguete permanecían serios, firmes y en su puesto, al fondo. Aún cuando eras libre de expresar tu gusto, era inevitable una sensación de intimidación de tu libertad de actuar, y me preguntaba ¿hasta dónde estoy dentro de la legalidad que estos señores han dictado? ¿en qué momento me pasaré de la línea? Al menos hasta el final de los juegos no fuí un peligro a la seguridad, y estoy contento que así lo fue.


La Cultura


China creó la actual politica cultural a partir de los acontecimientos de Tian’anmen, después de la experimentación y reapertura de las artes en la era de Den Xiaoping, la masacre de Tian’anmen marcó de manera total el ámbito cultural chino. La gran mayoría de los iniciadores y sostenedores del movimiento habían sido artistas, poetas, escritores, gente de artes escénicas que se dieron a un sueño que millones habían tenido en 1968, y que a China llegaba a más de 20 años de distancia con sus claras particularidades.

La respuesta a todo ello, entre otras áreas claro, fue un control impresionante sobre todo “mensaje” directo u oculto proveniente dentro de una obra artistica. Como en los medios de comunicacion, las artes tenían un código no escrito en donde el gobierno permitía pasar la obra al público dependiendo de la obra misma.

El gobierno chino ha entrado al juego de la libertad y del castigo cuando se sobrepasa esa libertad. El artista debe ser bastante sensible y sensato para saber qué escribe, qué filma, qué edita o qué pinta, y tantear hasta dónde se permite la mirada y el ojo, y vivir con ello.

Los preparativos entonces cubrían dos ámbitos, lo permitido y lo no permitido culturalmente. Dentro de lo permitido estaban la artes tradicionales, la televisión, la danza, la artes visuales, el teatro de comedia y musical, y el cine comercial enaltecedor de la historia y la nación china. Zhang Yimou fue escogido como el director de escena y creador de los espectáculos de inauguración y clausura, y fue escogido por ser un redimido de la nueva China; famoso por sus primeras incursiones en el cine, y acusado por el gobierno de aquella época de envenenar la imagen de China en el exterior, es a partir de la nueva política cultural que se acerca al gobierno y comienza una maravillosa carrera de enaltecedor de la nación China, de su historia y de sus logros; hoy por hoy es “acusado” por muchos por ser la Leni Riefensthal del partido comunista chino.

Dentro de lo no permitido estaría entonces... todo lo demás.




*



Tantos preparativos y en tan poco tiempo habían convertido a la vida cotidiana de un habitante de Pekín en algo verdaderamente surreal; aquello que estaba un día desaparecía al otro, lo censurado unas semanas atrás de la nada se abría para estas dos semanas de juegos (mi Blog es una de esas sorpresas); sin trabajadores inmigrantes Pekín se había convertido en una ciudad limpia, civilizada, educada, afable; el aire estaba respirable y se veían plantas por todas partes; todo era seguro, sin excesos, sin protestas, sin alteraciones del órden, sin putas accesibles ni saunas gays; sí, estaba enloqueciendo de la sorpresa y la rareza del ambiente. Lo estaban logrando... por dos semanas.

¿Podía dejar de pensar en el teatro, y en especial en ese teatro que tranformaba el mundo “visible” de las grandes capitales entre los siglos XVI y XVIII en occidente?

La idea continuamente volvía a mi mente, la idea de ese Gran Teatro del Mundo del barroco que transformaba ciudades estaba trabajándose en Pekín. (1)



(1) Por supuesto, y eso lo trataré en la siguiente entrada de la serie, los chinos poseen una larga tradición de teatralidad en lo social, con una obsesión por mostrar con toda artificialidad la mejor cara a los visitantes , ocultando y borrando todo trazo que pudiera prestarse a crítica.

Gustavo Thomas. Get yours at bighugelabs.com

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